La influencia del posible aumento de las tasas en los mercados
(El diálogo es con un operador de la bolsa de Nueva York que no quiere ser identificado; por eso se lo apoda Gordon Gekko, como el personaje que interpretó Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema es cómo asimiló la bolsa la posible suba de las tasas de interés y cómo afectará al dólar frente a las otras monedas. También se discute si habrá dos subas consecutivas de tasas, desde ahora hasta agosto.)
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: La digestión progresa. Pero llevará tiempo. No se engañe. Ha transcurrido un mes desde que Alan Greenspan tiró la primera piedra y todavía falta otro para la próxima reunión de la Fed.
P.: Hay tiempo suficiente como para que las bolsas ensayen una recuperación más vigorosa...
G.G.: Pero, ¿adónde van a ir? Me parece claro que los planes que tiene la Fed han atrapado a los mercados en un rango de precios. Cuánto más robustas las acciones, más confianza tendrá la Fed para aplicar el aumento de tasas a fin de junio. Y otro en agosto, si la templanza no se resiente. Eso sí, la tarea de la Fed se vería muy facilitada. Después de todo, la única incógnita que persiste estriba en descifrar cuál es la verdadera fortaleza de los activos financieros...
P.: No observa mucho margen para la pujanza...
G.G.: No es el mejor momento. Es nadar contra la corriente, contra fenómenos que uno advierte en ascenso como la mayor aversión al riesgo y la adopción de posturas de inversión más defensivas ¿Se irán a revertir con rapidez? No creo.
P.: ¿Qué patrón revelan los flujos de fondos?
G.G.: El que usted imagina sin necesidad de ver las cifras. La liquidez se agolpa en los fondos comunes de money market. Entraron más de 8 mil millones de dólares sólo la semana pasada. Y sale de todos los demás...
P.: ¿Es una sangría importante?
G.G.: Diría que muy manejable. La Fed esta vez se ha tomado sus tiempos. Avisa dos meses antes de realizar su primer movimiento. Así las cargas se pueden rebalancear sin causar grandes zozobras. Eso es lo que está ocurriendo.
P.: ¿Qué quedó de su visión optimista de otrora sobre las bolsas?
G.G.: La Fed es un obstáculo insalvable para alcanzar grandes alturas. Pero no hay mal que por bien no venga. Con ganancias creciendo a un ritmo de 20% anual y la depuración de precios que ya vimos, la valuación de las acciones ha mejorado en forma notoria. Mi impresión es que 2004 se parece mucho a lo que fue 1994 para las acciones en Wall Street.
P.: Un año perdido...
G.G.: Un año neutro, pero en el que se separó la paja del trigo, se puso a prueba la solidez de los mercados financieros y para los que pasaron la prueba instaló una excelente plataforma para el despegue posterior...
P.: ¿Por qué el dólar no se afirma cuando todo el mundo descuenta que la Fed ha dictaminado el final del dinero barato?
G.G.: ¿Por qué habría de hacerlo?
P.: Es lo que uno lee en todos los análisis...
G.G.: ¿Por qué habrá caído la libra entonces si el Banco de Inglaterra tiene más convicción -y muchos menos preámbulos para llevar adelante esa misma tarea?
P.: No lo sé. Aunque he visto que la libra se ha recuperado en forma...
G.G.: La idea de que el dólar no tiene otro lugar adónde ir que a una cotización más elevada tiene tanto asidero como pensar que saldrá cara si yo tiro esta moneda.
P.: 50% de probabilidades...
G.G.: Como siempre. Está lejos de ser un horizonte inexorable. Por empezar, la Fed adelanta su agenda de suba de tasas porque la inflación también está en alza. Y diría yo a una velocidad más acentuada. No es el caso ni en Europa ni en Japón. Los libros de texto tampoco esperarían que por ello el dólar se aprecie...
P.: Sigue pensando que la debilidad del dólar aún no ha desplegado toda su trayectoria...
G.G.: La carta más fuerte a favor del dólar era la necesidad de reducir la exposición al riesgo en los portafolios de monedas. Así se explica que Japón haya gastado 130 mil millones de dólares en tratar de frenar la apreciación del yen desde comienzos de año hasta el 16 de marzo. Sin éxito muy apreciable. Y que luego, sin poner una moneda, el yen se haya precipitado a un nivel de 114 y fracción contra el dólar. Sin nada de intervención obtuvo todo lo que no consiguió con la artillería más pesada.
P.: ¿Curioso, no?
G.G.: Esto es lo que torna inasibles a los mercados de monedas. Ahora bien, esa carta ya se ha jugado. Las apuestas en contra del dólar y a favor del yen (o de la libra) ya se han cancelado. Y en un terreno nivelado, lo que estamos viendo es que el dólar pierde tracción. Si el Tesoro norteamericano o inclusive la Fed mostraran alguna señal de preocupación... Pero en un año electoral un dólar en retroceso no molesta, más bien, suma votos...




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