30 de noviembre 2005 - 00:00

"Lavagna es Chacho"

(Elisa Carrió disparó artillería gruesa sobre el gobierno. En diálogo con Jorge Lanata por radio "Del Plata" dijo que la renuncia de Roberto Lavagna era una irresponsabilidad de todos los protagonistas, que el nuevo gabinete es una cartelización santacruceña y equiparó la salida del ministro a la renuncia de Chacho Alvarez a la vicepresidencia en el año 2000.)

Elisa Carrió
Elisa Carrió
PERIODISTA: ¿Cómo ve la salida de Lavagna?

Elisa Carrió: Es una doble irresponsabilidad. Tenemos un contexto inflacionario por delante, tenemos crisis de servicios, tenemos reestructuraciones tarifarias y tenemos la negociación con el Fondo en 10 días. La ejecución fría y clara por parte de Lavagna del tiempo en que se va la provoca en la Cámara de la Construcción frente a Wagner, que es una de las empresas que carteliza, y Zucco, la segunda es Gotti. Gotti es Kirchner, digo, no es una empresa vinculada a Kirchner. Gotti es Kirchner, a través de Lázaro Báez, la persona que se indicaba como testaferro de Kirchner en Santa Cruz.

P.: ¿Ejecución?

E.C.: Hay dos proyectos políticos. Uno, el de Lavagna, y otro, el de Kirchner. La reconfiguración del gabinete es cartelización de Santa Cruz. Felisa Miceli no es cierto que es Lavagna. Felisa Miceli es De Vido y es Kirchner, y el esposo con mayor razón todavía, porque Felisa Miceli no puede ser analizada sin el esposo.


P.:
Fue asesor de la presidenta del Banco Nación sin tener ningún antecedente. Había sido carpintero antes...

E.C.: Con despacho sin cartera en el Banco Nación...


P.:
Y ahora entró al Enargas, propuesto justamente por De Vido, ¿no?

E.C.: Así es. Felisa Miceli es De Vido. La sorpresiva designación en Defensa también es De Vido, a partir de la relación entablada en Venezuela...


P.:
Nilda Garré.

E.C.:Así es, con lo cual hay una inflación de política, encerramiento sobre Santa Cruz en un contexto que no es fácil para el país, y una ruptura del equilibrio del poder y de la legitimación.Yo recuerdo dos juegos exactamente iguales. Cuando Chacho decide irse de la Alianza no se va por la corrupción -porque yo he visto cómo se ordenaba rechazar el juicio político a Flamarique-. Se va para posicionarse en un proceso político. Dos semanas de legitimidad y la tercera semana la sociedad percibe claramente que había un abandono para un proyecto político.


P.:
¿Por qué irresponsabilidad?

E.C.: Si lo vemos desde el exterior, es una locura, es una cadena de irresponsabilidades. Que a un mes de la elección, donde la gestión económica ha sido central, se vaya el ministro de Economía que reestructuró la deuda y que garantizó la gestión económica, es de una irracionalidad absoluta. Ahora, dentro de la racionalidad alocada que vivimos en nuestro país, se trata de la diferenciación de dos proyectos políticos y se trata, claro, puntualmente, de que ninguno de los dos se quiere hacer cargo de la inflación.


P.:
¿Lavagna se va para que la inflación no le explote a él?

E.C.: Sí, pero es muy difícil hacer esto en el país, porque la sociedad se da cuenta. Es decir, para vos poder tener un proceso político, primero tenés que ser responsable y no abandonar.

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