21 de junio 2005 - 00:00

Los dos votos del mismo juez

(El abogado Florencio Varela puso el acento, en un análisis del fallo de la Corte que anuló las leyes de punto final, sobre uno de los aspectos más polémicos de esa decisión: que la misma Corte, y en ella un mismo juez, votase en sentido contrario en dos oportunidades. Enrique Petracchi dijo que eran legales en un momento e ilegales en otro. Fue por radio «FM Aspen».)

Enrique Petracchi
Enrique Petracchi
PERIODISTA: La novedad instalada por la Corte es que las leyes pueden cambiar cuando se adhiere a tratados internacionales.

Florencio Varela: Eso podría ser a partir de que adquieren vigencia constitucional esas leyes porque los tratados existían cuando la primera Corte los declaró constitucionales. Es decir que ese contexto no fue analizado y tomaron una decisión, y eso debe ser respetado. ¿Y por qué debe ser respetado? Esta Corte no tiene más poder que la anterior, lo mismo que el Parlamento. Entonces, el doctor Petracchi ¿cuándo se equivocó? Porque un juez no puede tener dos opiniones sobre un mismo hecho.


P.:
Petracchi aplica el viejo truco de la real politik. Esto es, había un contexto y fallé en ese contexto; ahora hay otro contexto y falla en este contexto.

F.V.: Correcto. Pero eso es lógico digamos en el mundo de la política, pero en el mundo de la Justicia los jueces no pueden resolver así. Yo he sido juez y muchas veces me pasó tener que ordenar la libertad de personas que tenía la íntima convicción de que eran culpables, pero yo no tenía pruebas. Ahora, si yo me dejaba llevar por mi creencia, estaría actuando arbitrariamente. Y eso es lo que hay que evitar. Y acá lo que está en juego es la preservación de estas garantías que vienen ya de hace varios siglos y se consolidan en la Constitución casualmente para preservar la libertad del hombre frente al Estado.Y lo que me resulta paradojal, que sea en aras de los derechos humanos que se violan las garantías que la Constitución recogió para preservarlos.


P.:
Usted dice que tenemos que tener cuidado porque lo que hoy me sirve a mí para argumentar un juicio a los militares, en otra circunstancia política me puede ir en contra...

F.V.: Sin duda. Técnicamente es así. Imagínese que un día un juez diga no, esto es inconstitucional. Por ejemplo en el caso del aborto terapéutico. Pero eso puede cambiar y ser legal de un momento en adelante, pero para atrás no se puede aplicar. Hoy, la seguridad jurídica aparece comprometida y una sociedad se basa casualmente en lo que es el respeto mutuo y la tolerancia y la solidaridad en base a éstas que son las grandes columnas.


P.:
¿No cree también que en el fallo y en el mismo voto de Petracchi sobrevuela esta idea de había una situación política muy coaccionada por un posible golpe de Estado, y por eso todos hicimos una suerte de vista gorda y ahora que el factor militar no tiene tanto peso como antes podemos fallar acorde lo que verdad es Justicia?
F.V.: Sí, es cierto... Pero las leyes se sancionan justamente pare resolver problemas de la sociedad a la cual están destinadas. Ahora yo recuerdo que el caso de la ley de punto final, en la Cámara de Diputados la mayoría fue de ciento veintitantos votos contra veintitantos, y lo mismo ocurrió en el Senado... una relación parecida con la otra ley. Ahora, a través de tantos años, yo no conozco un solo legislador que haya dicho: mire, yo fui coaccionado, yo estoy violentado por todo esto. Usted piense que el miembro informante de estas leyes fue el doctor Vanossi que es un distinguido constitucionalista radical en esa época. Entonces, éstas no son palabras menores. Y siempre las leyes tienden a resolver algo, pero una vez resuelto se terminó porque si no existe la posibilidad de que esto se revea permanentemente. ¿Y sabe cuál fue a mi juicio la primera vez que se violó el principio de la cosa juzgada? Con los famosos cheques de Isabel Perón, de la fundación...

P.: De la cruzada, sí...

F.V.: De la Cruzada de Solidaridad Justicialista. Eso contentó a muchos. Desde el punto de vista particular siempre una sentencia alegra a unos y puede apesadumbrar a otros. Pero el no haber respetado aquel principio, ése fue un antecedente desde el punto de vista a lo que hace a la cultura ciudadana que permite llegar a todo esto.

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