"Los estudiantes tienen discurso arqueomarxista"
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J.R.P.: He criticado la demagogia de quienes deberían decir la verdad y no la dicen. No se puede obligar a una empresaa contratar. No decir eso es confundir a los jóvenes. No se puede dejar creer a los jóvenes que tienen derecho a un empleo y a un contrato indefinido apenas salen de la universidad. Las cosas nunca han funcionado así. Es totalmente surrealista, está fuera de la realidad de la economía. Me asombra que ningún político lo diga claramente.
P.: ¿Cree usted que los jóvenes esperan que se les dé todo hecho, que se ha perdido la cultura del esfuerzo?
J.R.P.: Completamente. Y no es un problema exclusivo de los jóvenes, sino de la mayor parte de los adultos. En Francia existe una mentalidad deplorable y catastrófica. Yo la he visto de cerca, con las 35 horas. Hay gente que trabaja mucho, claro, pero en general los franceses no trabajan lo suficiente. Viven de ilusiones.
P.: ¿Es un problema común a otros países o lo ve exclusivo de Francia?
J.R.P.: Se da también en otros países. En Africa, por ejemplo. En Francia no tenemos recursos naturales, nuestro único recurso es el trabajo y la inteligencia. Por eso es fundamental la educación. Necesitamos una formación que dé a los jóvenes competencia, flexibilidad, capacidad de adaptación a lo nuevo.
P.: ¿El sistema educativo francés cumple con esta función?
J.R.P.: Nuestro sistema educativo es arcaico, inadecuado para las demandas del mercado de trabajo. En las aulas se impone una visión falsa de las cosas, una ilusión. Muchos profesores de secundaria, pero también de enseñanza superior, detestan la empresa, consideran que está ahí para explotar a los trabajadores y obtener beneficios escandalosos. Es una idea muy extendida en Francia.
P.: Hay quien ha comparado el actual movimiento estudiantil con el de Mayo del 68. En aquella época usted era estudiante en la Sorbona...
J.R.P.: Y decía lo mismo que digo hoy. Yo estaba contra el movimiento de Mayo del 68. Procedía de una familia modesta, que tuvo que hacer un gran esfuerzo para que yo estudiara. Aquello era un movimiento de niños bien, de hijos de la burguesía, para quienes era muy fácil hacer la revolución. La diferencia entre aquel momento y ahora es que entonces era muy fácil encontrar trabajo, y hoy es muy difícil.
P.: Los eslóganes de entonces y los de ahora no se parecen en nada.
J.R.P.: Los estudiantes tienen hoy un discurso ideológico de un arcaísmo increíble, un discurso arqueomarxista fuera del tiempo. Aspiran a que todo se lo dé resuelto el Estado. Rechazan el riesgo, todo lo que exige un esfuerzo de superación. Muchos de ellos tienen 20 años con una mentalidad de 60, y eso es triste.



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