"Los inversores retomaron las posiciones de riesgo"
(El periodista dialoga con el especialista en mercados personificado por Gordon Gekko, de la película «Wall Street». Según su visión, los inversores retomaron las posiciones de riesgo en las últimas semanas, en particular en los mercados accionarios. Una señal de esto es la creciente debilidad del yen, ya que se retomó la práctica de financiarse en esta moneda a baja tasa de interés, como sucedía antes del «martes negro» que se produjo en febrero. Sin embargo, aún persisten señales de alerta, especialmente por los crecientes síntomas de debilidad que -de acuerdo con el experto- presenta la economía estadounidense.)
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P.: China nunca fue un problema. Me queda claro que apenas una excusa...
G.G.: Es un problema de valuación. Serio. Pero si los inversores locales no se arredran, es mi palabra o la suya contra el dinero de ellos. No hay pulseada posible.
P.: Otras Bolsas tampoco han encontrado obstáculo para arribar a nuevas cumbres. España, por ejemplo.
G.G.: O Alemania. Y otros europeos están a un tris de conseguirlo. Quizá lo más llamativo sea que los mercados emergentes también estén pisando terreno récord.
P.: ¿La Fed ayudó? ¿La economía mejoró? ¿O los problemas hipotecarios no justificaban el espanto original?
G.G.: Pienso que la Fed tuvo una injerencia muy oportuna. El comunicado después de la última reunión subrayó la idea de una Fed vigilante y dispuesta a actuar. La visita de Bernanke al Congreso -al descartar una baja de tasas inminente-apuntaló la noción de que el daño causado por las hipotecas de baja calidad no era tan grave ni estaba fuera de control.
P.: ¿Es asunto terminado?
G.G.: No. Estamos, con suerte, en la mitad del río. Esta semana, por ejemplo, New Century Financial -el segundo originante de hipotecas subprime-tiró la toalla y se acogió al Capítulo 11 (de la Ley de Quiebras). Uno revisa la lista de los acreedores y no se sorprende al encontrar allí la flor y nata de la banca internacional. No falta nadie.
P.: ¿Sigue pensando que el problema subprime es manejable?
G.G.: Así parece. En el asunto New Century, en concreto, nada que no se arregle con unos pocos cientos de millones de dólares por cabeza. Quizá menos. Salvo que el colateral se haya volatilizado por completo. Pero, hasta donde sé, no es la situación.
P.: ¿Y qué consecuencias atisba en un plano más general?
G.G.: Tenemos todavía que percibir el impacto sobre la demanda de vivienda. Las condiciones crediticias son más estrictas. Hoy el mercado ve con alivio una demanda de casas usadas estabilizándose, fruto de la baja de la tasa de hipotecas de la segunda mitad de 2006. Temo que haya que asistir a una recaída más adelante, cuando la mayor iliquidez entre a tallar.
P.: Se percibe una confianza en ascenso sobre la salud de la economía de los EE.UU. ¿Tiene asidero?
G.G.: Entiendo que no. A mi leal saber y entender, la economía se debilita. Tal vez, el empleo no. Pero tenga en cuenta que la relación entre ambas variables se ha resentido. El avance de la productividad se moderó...
P.: Los números del consumo personal no fueron malos...
G.G.: Son francamente buenos. Si en marzo se mantiene el nivel de febrero, el consumo privado habrá crecido 3,3% en el primer trimestre.
P.: Nada desdeñable. Considerando que el consumo representa 70% del PBI, deja un piso de 2% de crecimiento...
G.G.: Aun así es una baja frente a 4,2% del cuarto trimestre. Y no se olvide de que la construcción residencial --aun siendo apenas 5% del PBI-se retrae con fuerza. Le va a serruchar, con suerte, la mitad del piso. La inversión no residencial también restará. Así que (excluyendo inventarios) sumará unas décimas con el gasto público. La demanda interna final no creo que supere 1,5%. Es un pequeño paso atrás. La verdadera buena noticia será la contribución favorable de las exportaciones netas. Por segundo trimestre consecutivo.
P.: Señal de que la economía fuera de los EE.UU. se mantiene en una sola pieza. Muy robusta. ¿Durará?
G.G.: Contra toda experiencia, contra todos los pronósticos serios, me animaría a apostar a favor. Después de todo, ya llevamos un año de desaceleración en los EE.UU. y no observamos los típicos signos de contagio. El Banco Central Europeo y las autoridades chinas -a diferencia de la Fed - siguen embarcados en una tarea de desmontar estímulos. El Tankan sugiere una rotación hacia los sectores vinculados con la demanda doméstica en Japón. Los precios de los commodities industriales -el cobre y el níquel son válidos ejemplos-pugnan en alza. Y lo mismo sucede con las tarifas de los fletes marítimos. Los ingresos de los países emergentes, queda claro, no han sufrido como otrora. Uno, por cierto, no los ve desesperados recortando su gasto.
P.: ¿No es, entonces, una buena razón para que los mercados hayan retomado el espíritu de fiesta?
G.G.: Demasiado pronto, a mi gusto. Se asustaron por poco el 27 de febrero. Esa película -de riesgo de recesión en los EE.UU., sorpresas crediticias y balances por desteñirse - todavía no terminó. Veremos si el estómago resiste antes que la Fed decida tomar partido.




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