"Me decían controlate"
(Dialogamos brevemente con Torcuato Di Tella, cuando regresaba a la Secretaría de Cultura para recoger sus efectos personales y despedirse del personal.)
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Torcuato Di Tella
Torcuato Di Tella: No, estoy contento con este lío porque ha hecho pensar a la gente.
Dentro de un tiempo, muchos van a pensar: ¿qué fue lo tan terrible que dijo este señor? Claro, fue un error hablar con confianza con una periodista, y que se abusara de mi confianza. Yo en radio o TV no digo esas palabrotas, y menos insultos como se ha creído. Aunque la sociedad argentina, que permite las cosas que pasan, merece todos esos insultos. Ojo, la sociedad, no las personas individuales. Es la sociedad argentina la que es un desastre. La base de una sociedad libre es una prensa libre, y que el público sea libre para mirar críticamente lo producido por la prensa. Creo haber colaborado a que el debate sobre la cultura se haya instalado en el país.
P.: ¿Le pidieron muchas veces desde el gobierno que se callara?
T. Di T.: Me decían «controlate un poco»; sobre todo luego de que dije «la cultura no es prioritaria en el país». Dije «prioritaria» y todos entendieron «importante». Acá hubo demasiados malentendidos con las cosas que dije. Los temas de la cultura no son prioritarios, hay otros temas más urgentes, como el de los bonistas extranjeros.
P.: ¿Qué le dijeron cuando le pidieron la renuncia?
T. Di T.: El vocero, Miguel Núñez, me dijo que el Presidente me tenía aprecio, pero me pedía que renunciara porque había ofendido a mucha gente con mis declaraciones. Demasiada gente tomó en serio mis declaraciones, las particularizó, cuando yo estaba señalando males generales.
P.: ¿Pensó que se salvaba?
T. Di T.: En algún momento pensé que por ahí sobrevivía a esta crisis a pesar de la bronca de una parte de la población y de sectores del gobierno, pero me di cuenta de que una persona que no es capaz de actuar con prudencia demuestra no estar capacitada para participar de la administración pública. Esa es la diferencia entre el intelectual, que es mi caso, y el político: tienen capacidades distintas, uno se dedica a la reflexión, a entender y valorar, el otro a la acción. Esto me faltaba, toparme concretamente con la terrible realidad pública. No estoy resentido con los que se tiraron en mi contra, lo veo como parte de la comedia humana.
P.: ¿No lo vio a Kirchner?
T. Di T.: No es necesario.
T. Di T.: Es un viejo y gran amigo. Me parece una buena elección. Para él, que no tiene experiencia en la administración pública, será un sacrificio, como lo ha sido para mí. También es un intelectual.




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