"Nada indica" una suba de tasas de la Fed el 20 de setiembre
(El periodista dialoga con un experto en mercados financieros internacionales -que se escuda bajo el nombre de Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»-, para quien «nada indica» que la mayoría de los integrantes de la Reserva Federal apruebe una suba de tasas en su próxima reunión del 20 de setiembre. Adjudica las declaraciones del titular de la Fed de Chicago, Michael Moskow, de que nuevas alzas pueden ser necesarias a una «posición personal», aunque reconoce que todo puede cambiar si repuntan las expectativas de inflación.)
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P.: Pero quien votó en contra de la iniciativa no había sido Moskow, sino Jeffrey Lacker...
G.G.: Ocurre que Moskow, este año, no vota. Aunque sí lo hará en 2007. Hoy por hoy, es un miembro alterno del comité de mercado abierto. Opina, tiene voz, pero no voto...
P.: «El riesgo de una inflación demasiado alta es mayor que el riesgo de un crecimiento demasiado bajo», apuntó Moskow sin pelos en la lengua. Suena como una bomba en un mercado que ya había descartado la variante de una nueva suba de tasas...
G.G.: Es una granada que lanza Moskow, pero que lleva la espoleta puesta. La decisión de quitarla la deberá tomar el comité de mercado abierto el próximo 20 de setiembre, y nada indica que la mayoría apoye esa tesitura.
P.: ¿Piensa que Moskow -aun en soledad- está en lo cierto? No parece muy impresionado por los buenos números que arrojó la inflación de julio y que sacaron de su letargo a los bonos y a la Bolsa...
G.G.: La inflación minorista de julio fue mejor que lo esperado sin redondear -de por sí- un registro muy bueno. La inflación subyacente sigue en ascenso y con bastante rapidez. La medición ex energía y alimentos trepó 0,2% y aportó una sensación de alivio, pero la mediana volvió a marcar un avance de 0,4% y mantiene encendida una luz de alerta.
P.: ¿Por qué?
G.G.: Cada vez son más los renglones de la canasta de consumo que participan de la suba de precios. La inflación se eleva no por la contribución de los componentes que toman valores extremos, sino porque hay un conjunto amplio de bienes y servicios que han acelerado su paso. Es un proceso robusto. Y, en este sentido, contrario a lo que indicaron los titulares, no se advirtió ninguna mejoría en julio. No tengo dudas de que el ala dura de la Fed -digamos Lacker, Moskow, Poole- hará sentir su preocupación en el próximo cónclave...
P.: El ala dura sólo tiene un voto en el comité que decide las tasas...
G.G.: Correcto. Y aunque no carece de argumento, entiendo que el comité -ya en la reunión pasada- no compró la idea de que los mayores riesgos vienen por el lado de la inflación como por la posibilidad de un debilitamiento económico demasiado veloz y pronunciado. La mayoría viró a esa posición el 8 de agosto y, mientras no se estabilice el mercado inmobiliario, no parece muy probable que mude su opinión. Lo que sí alteraría el balance de riesgos sería un repunte, no de la inflación corriente, sino de las expectativas de inflación. Esa es la variable central, porque es la que tiene la llave para destrabar nuevas subas de tasas de interés. Mientras los mercados absorban un aumento de la inflación, pero no lo proyecten al mediano plazo, la Fed podrá hacer un alto, si así lo prefiere, y priorizar la marcha de la actividad real...




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