"No se puede crecer a 9% sin inflación en aumento"

Opiniones

Daniel Artana, economista jefe de FIEL, opina que en vez de haber pagado la totalidad de la deuda al FMI, se podría haber hecho en cómodas cuotas y haber aprovechado las reservas para rescatar parte del cupón atado al PBI que cada vez está más caro. En cuanto a la inflación, explicó que los acuerdos de precios sólo sirven si se acompañan con políticas fiscales y monetarias moderadas, pero el problema está en que «el gasto público sigue creciendo».

Las siguientes son las principales declaraciones que el economista hizo a Ambito Financiero:

Periodista: ¿Cree que la inflación es una preocupación central dentro del plan económico del gobierno?

Daniel Artana: El nivel de precios es un tema importante porque afecta, sobre todo, a la gente de menores ingresos. Por eso, me parece bien que el gobierno se preocupe, como tenemos que hacer todos, pero el tema está en que se utilicen los instrumentos adecuados.

P.: ¿Como los acuerdos de precios?

D.A.: Bueno, el control de precios está dentro de las llamadas políticas de ingresos, y en general, no son efectivas para resolver el problema de forma permanente. La lógica de estas políticas es ayudar a que las expectativas converjan más rápido y evitar costos de ajuste. Por ejemplo, si tenemos una olla hirviendo y le ponemos la tapa, evitamos momentáneamente la salida de vapor; así funcionan estas políticas. Por eso yo no creo en ellas, pero, si se las utiliza, la clave está en hacerlo junto con la moderación de la política monetaria y fiscal.

  • Gasto primario

    P.: ¿Cree que el gobierno está procediendo de esa forma?

    D.A.: En la política monetaria sí hay alguna señal de moderación, tomando medidas que suavizan la expansión monetaria. Pero en cuanto a la política fiscal, en términos del gasto primario, con un crecimiento de 30% en enero y de 26% en febrero, todavía no se ve tal situación. Por eso, si el gobierno cree en la política de ingresos como parece ser el caso, tiene que llevarla a cabo como se debe. Si vemos la historia de otros países, como es el caso de Francia que toma el gobierno, en una mesa se sientan a negociar los sindicatos, los empresarios y el gobierno. No se arregla primero con los empresarios y después con los sindicalistas. De esta manera, los acuerdos pactados presentan una política salarial implícita que no es la que quieren los sindicatos, y esto explica las protestas.

    P.: ¿Qué otros instrumentos errados cree que utilizó el gobierno para controlar la inflación?

    D.A.: Bueno, en general, el gobierno toma medidas mirando el corto plazo, ignorando los daños que tiene en el largo plazo. Entonces, se sentó primero sobre las tarifas de los servicios públicos, después sobre algunos precios y ahora, por temor a que le diera mal el índice de precios de marzoabril, optó por prohibir las exportaciones de carne. En este sentido, el daño a mediano plazo es mucho más grande que cualquier beneficio que se pueda obtener quitando algunas décimas de inflación al índice de corto plazo. Ya no les alcanzaba con poner la tapa y decidieron abollarla.

    P.: ¿Y cómo se podría solucionar el problema de la inflación?

    D.A.: La solución a este tema ya está discutida hace años en el mundo. Requiere de un tratamiento de política monetaria y, si se quiere, también fiscal, acorde con el objetivo de inflación deseado. En el caso de la Argentina, los datos sugieren mirar una demanda agregada que está creciendo más rápido que el PBI. Es claro que, en este contexto, la economía no puede crecer a 9% sin una inflación en aumento. Entonces, el gobierno tiene la opción de moderar el ritmo de expansión usando el arte de la política económica, con el fin de evitar una futura recesión. Ahora, si lo que se quiere es mantener un crecimiento de 9%, la tasa de inversión actual no alcanza; habría que invertir 45 puntos del producto, como China, o tener muchas ganancias de productividad, como Chile. Para tener una idea, en la Argentina se invierte a 20 puntos del producto que no son muy productivos.

    P.: En cuanto a las inversiones, ¿cree que la estatización de Aguas Argentinas fue una buena política?

    D.A.: Hay mucha demanda insatisfecha de inversión pública; entonces, hay cosas que podría hacer el sector privado para liberar al sector público. Si el Estado gasta en Aguas, va a tener menos plata para gastar en otras cosas. En este sentido, el tema de Aguas es difícil, porque su privatización ya fue conflictiva en los comienzos, con un contrato que se renegoció a los dos años.

    P.: Volviendo al tema de política monetaria, ¿cree que la cancelación de la deuda con el FMI se hizo en forma correcta?

    D.A.: No, por varias cuestiones. No se puede disponer de las reservas del Banco Central según los caprichos del gobierno de turno. Además, por qué adelantar los pagos al Fondo sin pedir quita; se podría haber pagado en cómodas cuotas. En mi opinión, el gobierno tendría que preocuparse por el cupón atado al PBI, que cada vez está más caro. Si se querían usar las reservas, en vez de adelantar tres años el pago al Fondo, se podría haber rescatado una parte importante de dicho cupón que, además, era más barato. Sin embargo, si se quisiera hacer ahora, el dinero debería salir del fisco y no de las reservas.

    P.: ¿Argentina está siguiendo el camino hacia la recuperación?

    D.A.: Cambiar la educación no es fácil, pero perdimos una gran oportunidad el año pasado con un aumento en el gasto de casi 2 puntos del PBI a cambio de nada. Ni siquiera son obligatorios los indicadores de calidad y no han habido reformas en el estatuto del docente. La idea no es que a más gasto la gente va a tener mejor educación, la prioridad del gobierno tiene que ser su calidad y cobertura. En este sentido, mediciones del rendimiento de las escuelas permite que los padres estén informados sobre la clase de educación que reciben sus hijos y que puedan ejercer presión sobre los docentes para lograr mejores rendimientos.

    P.: ¿Qué opina sobre la medidade bajar la tasa del IVA en alimentos? ¿Ayuda a mejorar la situación de los pobres?

    D.A.: Creo que es una mala idea porque filtra plata a gente de altos recursos. Si el gobierno puede armar una tarjeta magnética más o menos focalizada, sería una medida preferible para reducir los precios de los alimentos para la gente de bajos recursos.

    Entrevista de Laura Costa
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