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Otro valor bajo presión es Fortis, banco belgaholandés, cuya acción fue calificada «a vender» por la UBS, que le critica la falta de comunicación de elementos ligados a la «subprime».
Estos golpes de los mercados a los valores bancarios recuerdan a los del mes de agosto. Se deben sin duda al hecho de que en setiembre fueron esos mismos inversores los que habían aplaudido sin discutir los primeros resultados alentadores de los financistas. En parte, se trata de una reacción a la exuberancia irracional de las acciones de esas últimas semanas.
Para ciertos analistas, la resolución de la crisis será larga y dolorosa, pese a que los sistemas bancarios en los Estados Unidos y en Europa son lo suficientemente sólidos como para resistir los fuertes movimientos, con solamente un riesgo limitado de «credit crunch» (corte de crédito).
Estos tiempos de turbulencias financieras obligan a los bancos a hacer perder valor masivamente a sus portafolios de préstamos y de productos derivados menos líquidos. Algunos de ellos recurren a sutilezas contables que perturban el análisis comparado de sus cuentas.
Es el caso del Crédit Suisse, que anunció pérdidas de valor por 2.200 millones de francos suizos (u$s 1.900 millones, aproximadamente), permitiendo reflejar una situación mejor que sus homólogos Deutsche Bank o la UBS, que publican sus resultados con las normas IFRS (Normas Internacionales de Contabilidad, en castellano), mientras el primero se sirve, en materia de contabilización de sus deudas, de las posibilidades ofrecidas por las normas estadounidenses SFAS 159. Esta modalidad de registro lo autoriza a ajustar hacia abajo el valor de mercado de sus propias emisiones de obligaciones por la desconfianza de los inversores y compensar de este modo las pérdidas de valor que tuvo en su portafolio. Morgan Stanley y Lehman Brothers usaron esta opción, que es perfectamente legal.
Actuando así -a diferencia de otros competidores-, el Crédit Suisse pudo registrar una ganancia de 622 millones de francos suizos (u$s 540 millones) que borra en parte las pérdidas de valor en mark-to-market (es decir, del cálculo diario en las operaciones con derivados que surge de variaciones de precios) y le permite mostrar un buen resultado en la intermediación financiera.




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