Palabra de Nobel
(El Premio Nobel de Economía, Edmund Phelps, analiza la situación económica argentina en diálogo con radio «Mitre». Recomienda mayores inversiones, ideas innovadoras y una política financiera más estable para lograr más dinamismo. En la conversación también participó su esposa, la argentina Vivian Monto, quien muestra el lado hogareño y humano del brillante economista.)
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Junto a su esposa Viviana, el Premio Nobel de Economía,
Edmund Phelps, recomendó que la Argentina adopte ideas
innovadoras para consolidar su economía.
P.: No importa, si entiende mi inglés nos vamos a comprender muy bien... Doctor Phelps, good morning.
Edmund Phelps: Good morning.
P.: Por ejemplo, si una sociedad consume menos ahora, ahorra y en un futuro cercano va a poder consumir más... ¿ésa es su teoría?
E.P.: Es absolutamente cierto, una verdad entrañable de la economía, y por otra parte, no es una receta aplicable a economías dinámicas. Tienen que existir inversores y también ideas nuevas para poder tener una economía realmente atractiva.
P.: ¿Cuál es su opinión y análisis sobre la realidad argentina?
E.P.: La crisis parece haber sido superada, pero será necesario hacer otro tipo de reformas para que la economía argentina se vuelva más dinámica.
P.: ¿En qué sentido, doctor?
E.P.: Necesitan ideas más innovadoras, más nuevas, más inversiones y una política financiera más estable.
P.: Muchas gracias, doctor. ¿Pueden ser unas preguntas más para Vivian? Quisiera saber cómo es en la economía hogareña, ¿quién la maneja?
V.M.: En la casa la manejo yo (risas).
P.: ¿Y él no opina?, por ejemplo,qué hacer con el dinero. Ahora hay 1.000.000 de euros de premio.
V.M.: No lo hemos pensado todavía (risas).
P.: Parece usted estar muy feliz de estar casada con un economista, cosa que debe ser muy extraña, porque conozco otras mujeres de economistas que no muestran la misma alegría.
V.M.: Lo que pasa es que yo estoy casada con Ed Phelps, y eso hace la gran diferencia.
P.: Pero en general dicen que los economistas están colgados de una nube, pensando en teorías extrañas...
V.M.: Eso es verdad, son muy distraídos, siempre piensan en lo que están escribiendo o lo que van a escribir, pero en el caso de Ed, tengo a un tipo fantástico.
P.: ¿Y usted es la que siempre le dijo dónde se olvidó los zapatos, dónde están las llaves, en qué lugar de la ciudad dejó el coche...?
V.M.: Exactamente, pero no tenemos coche, así que ese problema no tenemos... (risas).



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