19 de abril 2007 - 00:00

"Para la inflación, la medicina disponible es el rigor monetario"

El periodista dialoga con un especialista en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»-, quien cree que todavía se debe «trabajar duro» en el tema precios en Estados Unidos. Para la inflación, no ve otra medicina disponible que la del «rigor monetario». Por ello descuenta un aumento en mayo de un cuarto de punto en las tasas. Veamos.

Para la inflación, la medicina disponible es el rigor monetario
PERIODISTA: La inflación minorista se tomó un oportuno respiro en marzo.

Gordon Gekko: La general se aceleró. Trepó 0,6%. De la mano, como se preveía, de un salto cercano a 6% en el costo de la energía. Pero la inflación núcleo («core») menos volátil subió sólo 0,1% y alienta la noción - por usar palabras de Bernanke- de una trayectoria de «modesta mejoría».

P.: No sólo la energía se encarece de prisa, también los alimentos se han sumado a la corriente alcista...

G.G.: Si uno analiza los primeros tres meses del año -y decanta así las observaciones extremas- detecta que la inflación se desplazó a una velocidad anualizada de 4,7%...

P.: Altísima. No lo tenía presente.

G.G.: Iguala el rendimiento nominal de los bonos del Tesoro a 10 años.

P.: ¿No nos estaremos equivocando al mirar siempre la lectura núcleo y despreciar la evolución de toda la cesta de consumo familiar?

G.G.: Sé que mal de muchos es consuelo de tontos pero, en ese caso, no habría error más tremendo que el que comete quien mantiene bonos del Tesoro en cartera. Entiendo que no...

P.: ¿Por qué está tan seguro?

G.G.: No estábamos amenazados por la deflación en setiembre y octubre pasados. A pesar de que las lecturas reflejaron, entonces, caídas de precios, consecutivas, de 0,5% y 0,4%.

P.: Está convencido de dejarse guiar por la medición sin energía ni alimentos...

G.G.: Es un mejor predictor de la inflación general que la propia inflación general. Nos señalaba entoncesque no había tal deflación en el horizonte así como ahora sugiere que tampoco opera un desborde repentino. La energía -en el trimestre- subió 22,9% anualizado. Los alimentos, 7,3%. En parte, porque la distinción entre ambos usos se torna difusa en el límite. El maíz se encarece porque, en el margen, cotiza como fuente sustituta de energía. El proceso de fondo, en cambio, es mucho más suave...

P.: ¿Y cuánto aumentó la inflación de la canasta remanente?

G.G.: 2,3%.

P.: Se supone que la inflación general va a converger hacia esa cifra...

G.G.:
La inflación general -si usted toma su variación en un período amplio, como ser un año- serpentea alrededor de la medición sin energía ni alimentos. Acusa una variación de 2,8% contra 2,5%.

P.: ¿Nos quedamos tranquilos? Como hace el mercado...

G.G.: Subsiste un problema. La mitad de los componentes de la canasta de consumo en el trimestre subieron a una tasa anualizada igual a 3,1% o superior.

P.: Señal de que hay un contagio. Que no es sólo la presión específica de la energía.

G.G.: La buena noticia es que la divisoria de aguas -en diciembre- era mayor. Y bajó medio punto.

P.: ¿Y la mala?

G.G.:
Que en marzo volvió a encaramarse sobre 3,5%. Todavía hay que trabajar duro en ese frente. P.: También recibió malas noticias Mervyn King, el titular del Banco de Inglaterra. La inflación se proyectó a 3,1% en marzo. Una décima más allá de los límites de tolerancia que tiene claramente fijados.

G.G.: Por eso, por primera vez desde que se le concedió la independencia al banco central en 1997 y se le impuso esta obligación contingente, King tuvo que escribir una carta abierta al Tesoro -firmada de puño y letra- explicando las razones que impulsaron a la inflación más de un punto porcentual completo por encima del objetivo de 2%.

P.: ¿Cuál será el remedio?

G.G.: La medicina disponible es la muy conocida -aunque poco popular- del rigor monetario. Después de los 75 puntos base de incremento que ya se implementaron desde agosto, una nueva suba de tasas va en camino...

P.: ¿Cuánto? ¿Cuándo?

G.G.:
Anote un cuarto de punto para la reunión de mayo. Y la tasa ubicándose en 5,50%.

P.: ¿Y no medio punto?

G.G.:
Pienso que no. Habrá visto a la libra cruzando el umbral de los 2 dólares por unidad. Sobrepasó el mítico nivel de 2,01 que rigió poco antes de que la libra fuera despedida, miserablemente, del sistema monetario europeo. Esa sostenida apreciación también contribuye a restringir las condiciones monetarias...

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