Debate: ¿Qué hay que hacer con el peso argentino?

Opiniones

Para el autor, el bimonetarismo es a nivel económico es el mayor problema estructural que enfrenta nuestro país. En esta columna, va más allá y enumera los motivos de por qué Argentina podría perder su moneda. Se da en momentos en que el director del Banco Nación, Claudio Lozano, deslizó la posibilidad de crear una moneda que no sea convertible al dólar.

En noviembre de 2020 escribí acerca del fin del bimonetarismo en Argentina y reafirmo que a nivel económico es el mayor problema estructural que enfrenta nuestro país.

Sin embargo, en esta nueva columna, voy a enumerar las razones de por qué Argentina va a perder definitivamente su moneda en los próximos tiempos. Entre las principales razones: 1) la inflación estructural del 45%, 2) la ineficacia de la “maquinita” del BCRA para solventar y financiar todas las desigualdades económicas y sociales, y 3) la elección espontanea de un país absolutamente dolarizado y 4) el tapering de EEUU.

Hay variedad de estudios que confirman que Argentina cambia su moneda en promedio cada 29 años (Sticco,2020). La última vez fue en 1991 con la promulgación de la Convertibilidad. Es decir, estadísticamente estamos en tiempos de cambios estructurales profundos en materia monetaria en Argentina. Vamos a las razones:

1) Inflación estructural “indestructible”

En economía, existen puntos de “no retorno”. Argentina a nivel monetario, inflacionario se encuentra en el punto de no retorno, es decir, la inflación estructural de los últimos años 2016-2022 superior al 45% indican que el problema es tan grave que sin “shocks” o cambios drásticos en la política monetaria, las chances de corregir este mal se tornó imposible. La inflación proyectada 2022 supera el 48% por la mayoría de los bancos y entidades privadas del mercado, sin considerar una devaluación acelerada del tipo de cambio oficial.

Ecuador es un ejemplo interesante para analizar ya que la inflación estructural pre-dolarización había alcanzado un punto de no retorno. Vemos como se genera un impasse de 4 anos pero luego la inflación vuelve al sendero de espiralizaciÓn, con la explosión del 2000.

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2) La ineficacia de la “maquinita” para ganar elecciones

No vamos a discutir si emitir genera o no inflación, porque a pesar de que en el 2020 gobernadores y ministros confirmaban que no había una relación directa, la inflación del 2021 se proyecta muy por encima del 29% oficial, acercándose al 46%.

Sin embargo, lo dramático para cierta clase política radica en que “poner pesos” en el bolsillo no da los resultados electores deseados. Recordemos que en el 2020 se emitió 7.4% del PBI para financiar la crisis del covid y la economía real cayo 9.9%. Por ende, la eficacia no solo económica sino política es cada día más cuestionable. Lamentablemente, la emisión en Argentina va a continuar, desvalorizando fuertemente nuestra moneda (devaluación prolongada) y habrá mayores fogonazos inflacionarios en los próximos 12 meses.

Según Brenta (2002) y Paredes (2019), la hiperinflación “es la mejor antesala para la introducción de reformas estructurales profundas, ya que destruye la moneda doméstica y el sistema de precios relativos, elevando la incertidumbre sobre la toma de decisiones a grados tales que la economía entera se paraliza y los agentes comprenden que es necesario establecer nuevas reglas de juego, aceptando asumir ciertos costos”

3) País dolarizado: el peso ya perdió su batalla

Argentina se encuentra dolarizada a nivel “stock” ya que los argentinos con capacidad de ahorro invierten en activos dolarizados (inmuebles), compran dólares para atesorar o importan productos del exterior. En ningún nivel se discute al peso como reserva de valor ya que su volatilidad y la creciente inflación solo deterioran aún más su credibilidad. Según cifras del actual presidente del BCRA “Los argentinos tienen “bajo el colchón” unos u$s100.000 millones, mientras que atesoran en cuentas del exterior otros u$s400.000 millones”, es decir, prácticamente hay un PIB en el exterior que no quiere convivir con la dinámica del bimonetarismo y elije al dólar como refugio de valor.

4) El cisne negro externo

Luego de la avasallante emisión monetaria y aumento sostenido del gasto público en los últimos 10 años por parte del gobierno de Estados Unidos, comienza un nuevo ciclo post pandemia. El reordenamiento monetario tendrá consecuencias para las económicas débiles como la Argentina. Recordemos que una de las principales causas de la corrida cambiaria del 2018 estuvo ligada a la posible subida de tasas de la FED. Nuevamente, Argentina se enfrentara a ese escenario, que se materializo con salida de capitales, devaluación de la moneda y por ende, mayor inflación. Asimismo, una suba de tasas va a condicionar el valor de las commodities, donde probablemente no veamos los valores de 600 usd por tonelada que vimos 2020/2021, afectando el frente fiscal de Argentina.

En conclusión, existen distintas razones que explicaran el mayor debilitamiento y posterior eliminación del peso como moneda de curso legal en Argentina. Solo resta saber cuándo, cómo y qué moneda adoptaremos los argentinos próximamente.

El autor es director de Romano Group, director de la diplomatura de Mercado de Capitales de la Universidad Austral y máster en Finanzas y Políticas Públicas (Universidad de Columbia) Web: www.alfredoromano.com

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