23 de febrero 2026 - 00:00

¿Por qué las LECAP volvieron a concentrar la demanda en el mercado local?

Las LECAP se consolidan como una pieza clave del engranaje financiero local. Tras la última licitación, la comunidad inversora local encontró en la tasa fija nominal una combinación atractiva de previsibilidad, liquidez y profundidad de mercado.

Las LECAP se consolidan como una pieza clave del engranaje financiero local.

Las LECAP se consolidan como una pieza clave del engranaje financiero local.

Mariano Fuchila

En un mercado local todavía atravesado por la necesidad de reconstruir referencias de precios, tasas y expectativas, las Letras Capitalizables del Tesoro (LECAP) volvieron a ocupar un lugar central en la última licitación del Ministerio de Economía. Los instrumentos de tasa fija fueron, por amplio margen, los más demandados por los inversores, convalidando tasas efectivas anuales de hasta el 39% y consolidándose como una de las principales anclas de la estrategia financiera del Tesoro en el tramo corto y medio de la curva en pesos.

La licitación mostró un dato elocuente: sobre vencimientos relativamente acotados, el Tesoro logró un rollover superior al 123%, adjudicando más de $9 billones y recibiendo ofertas por $11,5 billones. Dentro de ese total, las LECAP concentraron el mayor interés. La S17A6, con vencimiento en abril de 2026, captó por sí sola más de $5 billones, ratificando su rol como referencia dentro del segmento de tasa fija nominal. En términos de tasas, el mercado convalidó para este instrumento una TEM en torno al 2,8%, consistente con una TIREA cercana al 39,5% y alineada con el sendero de desinflación que los inversores comienzan a incorporar en sus escenarios base.

El atractivo de las LECAP no se explica únicamente por el resultado primario de la licitación. En el mercado secundario, estos instrumentos exhiben una curva bien definida, con rendimientos que reflejan tanto expectativas de política monetaria como la prima exigida por plazo. Allí aparece un contraste interesante: mientras la S17A6 se consolidó como el gran vehículo de volumen y liquidez, la letra que hoy ofrece el mayor rendimiento es la S16M6, con vencimiento en marzo de 2026. Este instrumento muestra una TIR en torno al 55,4%, lo que implica una tasa efectiva mensual cercana al 3,74%, significativamente más elevada que el resto de la curva corta de LECAP.

La diferencia de rendimientos no es casual. La S16M6 combina un vencimiento más próximo con una menor demanda relativa, lo que se traduce en precios algo más castigados y, por ende, en una tasa implícita más alta. Este fenómeno también puede leerse como una señal de segmentación dentro del propio universo de tasa fija: el mercado discrimina entre instrumentos muy líquidos, que funcionan casi como sustitutos del carry de corto plazo, y otros que, aun siendo de duración baja, requieren una mayor compensación por riesgo de reinversión o menor profundidad del mercado.

Si se observa el resto de las LECAP que operan activamente en el secundario, el mapa de tasas resulta consistente con esta lógica. La S17A6 rinde una TEM aproximada del 2,82%. La S27F6, con vencimiento en febrero de 2027, se ubica en torno al 2,62% mensual. La S29Y6, con vencimiento en mayo de 2026, opera cerca del 2,65%. La S30A6, que vence en abril de 2026, muestra una TEM del 2,66%. Más adelante en la curva, la S30N6 y la S30D6 presentan tasas mensuales cercanas al 2,52% y 2,51% respectivamente, mientras que la S31G6 se mueve alrededor del 2,70% y la S31L6, ya más larga, alcanza aproximadamente un 2,89% mensual. Este ordenamiento deja en claro que el mercado exige una pendiente positiva moderada, con un premio creciente a medida que se extiende el plazo, pero sin rupturas abruptas.

Las LECAP y su importancia actual

Desde una mirada técnica, las LECAP cumplen hoy varias funciones simultáneas. Para el Tesoro, permiten extender vencimientos en pesos sin indexación, reduciendo la inercia inflacionaria que históricamente introdujeron los instrumentos CER. Para los inversores locales, funcionan como un termómetro de expectativas nominales y como un vehículo para posicionarse en tasa fija en un contexto donde la inflación, si bien elevada, muestra señales de desaceleración. La fuerte adhesión a estos instrumentos sugiere que una parte relevante del mercado comienza a confiar en que la nominalidad futura será inferior a la pasada, lo que vuelve atractivas las tasas actualmente ofrecidas, aun sin protección explícita contra el IPC.

El hecho de que la mayor demanda se concentre en letras con vencimientos en 2026 también es significativo. Refleja una preferencia clara por horizontes temporales acotados, donde la visibilidad macroeconómica es mayor y el riesgo político se percibe como más manejable. Al mismo tiempo, la coexistencia de tasas del orden del 40% anual con instrumentos que rinden más del 55% muestra que el mercado todavía no ha convergido a una única narrativa, sino que mantiene escenarios alternativos abiertos, especialmente en lo que respecta a la velocidad de la desinflación y al sendero de la tasa de política monetaria.

Conclusión

En ese equilibrio entre prudencia y búsqueda de rendimiento, las LECAP se consolidan como una pieza clave del engranaje financiero local. No son un instrumento novedoso, pero sí uno que, en el contexto actual, volvió a ganar centralidad. La última licitación dejó en claro que, al menos por ahora, la comunidad inversora local encuentra en la tasa fija nominal una combinación atractiva de previsibilidad, liquidez y profundidad de mercado. Más que una señal de euforia, el renovado interés por las LECAP parece ser una expresión de normalización: un mercado que, lentamente, empieza a reconstruir una curva en pesos donde la tasa vuelve a ser una variable de referencia y no solo un reflejo defensivo frente a la inflación.

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