Cierre de pymes: la culpa no es solamente del gobierno de Alberto

Opiniones

Llegó la pandemia y la caída de las pymes está llevando a miles de cierres. En Argentina las ventas minoristas a la mitad todos los meses.

El sábado 27 de junio pasado no fue un día más. Paso de largo. Pero fue el día internacional del sector más afectado por la pandemia. El día internacional de las pymes.

De acuerdo al Consejo Internacional para la pequeña empresa, este tipo de negocios, pertenezcan al sector formal o informal de la economía, representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial. Similares números de lo que representa en nuestro país este sector del empresariado argentino donde incluso son el 97% del volumen empresario total.

En Argentina en los últimos 30 años, gobierno tras gobierno le prometió en campaña política todo: “Son el futuro”, “son las mayores generadores de empleo”, “hay que apostar a la pyme”, etc. Siempre representaron más votos para la campaña por el volumen que generan en cantidad de empresas, empleo directo e indirecto e impacto en la economía familiar detrás de ellas que su importancia para el crecimiento y desarrollo económico de Argentina. Gobierno tras gobierno las vimos caer.

No podemos ser ingenuos y echarle las tintas solamente al gobierno de Alberto Fernández sobre lo que le sucede a las pymes. Prepandemia por décadas al más chiquito (llámese monotributistas o independiente lo encerramos en una trampa del salto al régimen de responsable inscripto ni bien al “nacer”) lo detuvimos y lo llevamos a que no quiera crecer, al microempresario no lo dejamos crecer por que no puede sortear la carga tributaria, al pequeño lo vimos fundirse y a las medianas empresas las vemos sobrevivir sin posibilidad de convertirse en grandes y ser fuente de exportación argentina en el mundo.

La mayoría de los gobiernos están implementando programas para responder tanto a la salud como a las consecuencias económicas del corona virus. La magnitud de las respuestas ha variado considerablemente. En el caso de Argentina su debilidad macroeconómica venía de larga data con caída de su economía, alta inflación, deuda, caída de la inversión y crecimiento en serrucho con subas y bajas sin estabilidad para este sector empresario.

Llegó la pandemia y la caída de las pymes está llevando a miles de cierres. En Argentina las ventas minoristas de acuerdo a la CAME cayeron 48,7 % en marzo (fase 1 cuarentena), 57,6 % en abril (fase 2 cuarentena) y 50,8 en mayo (Fase 3 cuarentena). Detrás del comercio esta el sector industrial pyme que cayó 34,9 % en mayo. Recordemos que lo que no vende el comercio no produce la industria.

Nos toca una fea en el mes de julio por que AMBA vuelve a FASE 1. Interior del País en Fase 4 y 5 también le preocupa por que lo que no se vende en el AMBA también en parte se produce en insumos, materias primas o producto final en el interior del país. La economía no conoce de “fases de cuarentenas” siempre está interrelacionada tanto por sus factores de producción, sistemas de encadenamiento y relaciones de consumo.

Las empresas en los países más ricos obtienen un mayor nivel de apoyo del gobierno que las pequeñas empresas en países pobres. Argentina es un país pobre y tanto las tasas a 24%, la Asistencia al Trabajo y la Producción o Crédito Tasa 0 es un esfuerzo enorme para el Estado y una ayuda muy débil para las pymes después de más de 100 días de cuarentena. Frente a todo este paquete de apoyo las pymes priorizan exenciones de impuestos. Sin embargo las cuentas nacionales , provinciales y municipales ven destruída su recaudación. No lo bajaron cuando debían y ahora en las malas comienzan a ver que para que haya recaudación es fundamental que los privados puedan desarrollarse y crecer. Para que la recaudación crezca en forma sostenible las pymes tienen que crecer mucho y mejor. Argentina tomo el mejor atajo para el Estado hace décadas. Cobrarles más impuestos a costa de menor crecimiento del sector, destrucción de riqueza e imposibilidad de continuidad de miles de pymes prepandemia por años.

Con pandemia las pymes se encuentran en retirada. Reducen sus activos para pasar el momento, despiden empleados, asumen nuevas deudas lo cual afectará la viabilidad en el mediano plazo o cierran por que no encuentran un horizonte de nueva normalidad cercano. ¿Nuestros políticos actuales habrán entendido algo con este tocar fondo, romper la contención y caer al vacío de las pymes? ¿Entenderán que es una oportunidad única para cambiar todas las reglas que no funcionaron prepandemia y en pandemia? ¿Incorporarán ya en su agenda que pospandemia para el desarrollo y crecimiento del sector pyme en Argentina serán necesarias reformas profundas.

Se habla de Resiliencia de las pymes en Argentina. Nunca hablamos del gran crecimiento y desarrollo del sector. Necesitamos pymes que puedan afrontar la adversidad de enfrentarse al mercado y lo que la competencia implica pero no a la tragedia de pagar impuestos que no pueden soportar. La mayor amenaza de la pyme prepandemia no era el mercado sino la carga tributaria que le impone el Estado. En pandemia el cierre es un hecho y la carga tributaria parte del peor trago que le hicieron pasar prepandemia a las miles y miles que tuvieron que cerrar antes que esto acontezca.

No creamos que el sector público será el próximo impulsor del sector privado. El mejor impulso es no detenerlo, no presionarlo impositivamente, no fundirlo ni llevarlo al cierre. La desaceleración inducida por la pandemia en primer lugar afecta la economía real, compuesta por empresas y personas que trabajan para estas. En el caso de Argentina no hay retorno a un escenario prepandemia como estábamos.

En este retorno a FASE 1 de Cuarentena en la Ciudad de Buenos Aires de acuerdo a FECOBA hay riesgo de cierre de 70000 locales comerciales en los próximos meses. En la última FASE 3 tuvimos 10000 locales con cierre definitivo. A lo largo de la cuarentena superan ya 18000 los cierres. El riesgo de empleo directo e indirecto son 140.000 fuentes de trabajo.

A la salida de cada fase de cuarentena estricta con aislamiento social la depresión de la demanda será mayor por la caída del ingreso. Argentina a su vez, es un país donde la deuda de los hogares está en niveles record y los ahorros está deteriorados. Los hogares reducirán cada vez más el gasto mes a mes.

La “nueva normalidad” aún no está clara y como adaptar nuestra frágil economía menos aún. La recuperación no tiene destino sin cambios profundos que brinden a este desafío futuro más claridad sobre las expectativas presentes de miles y miles de familias que viven una situación frustrante y a la que no le ven salida sanitaria ni económica. La forma en que cada tipo de empresa y sector experimenta cada fase de cuarentena es totalmente diferente. No es lo mismo el turismo, la hotelería, la gastronomía que el sector de alimentos, bebidas y farmacia, entre otros. La recuperación empresarial pyme en Argentina tiene solo una “bala de plata”. Los niveles de ahorro en la informalidad son del 75 % del PBI Argentino medido en dólares. Estuvieron y están ahí fuera del sistema. Nadie los tocará ni arriesgará en nuestro mercado sino generamos los incentivos suficientes. Pero si lo hacemos podríamos pasar hacia una salida más rápida y sostenible de esta crisis profunda que nos dejará la pandemia. Las economías están siendo remodeladas por la pandemia y Argentina viene con una economía sin modelo creíble desde hace años. La complejidad es mayor sino se interpretó en términos de mercado lo que sucedía prepandemia como para además adaptarnos rápidamente a la pospandemia.

Muchas mipymes viven en la informalidad en Argentina y no tienen posibilidad de acceder al sistema financiero. El BCRA le permitió con resolución de la semana pasada a aquellas con niveles de riesgo 1 y 2 acceder a créditos a través de la garantía del Fogar a una tasa del 24 %. Sin embargo, hay muchas que no podrán acceder a esta ayuda y asistencia. Será el momento de preguntarnos entonces por qué tantas empresas están en la informalidad. La respuesta será una vez más la misma. Si estuvieran en la formalidad no hubiesen existido hasta llegar la pandemia por qué no pueden soportar la carga tributaria a las que las sometemos. Ahora estas mipymes y sus empleos informales están en riesgo y en volumen por no haber entendido esto en la prepandemia.

La única “nueva normalidad” posible para las pymes en Argentina es entender de una vez por todas que la que pensamos que era la “normalidad” prepandemia era un desastre que arrastro a generaciones y miles de emprendedores y empresarios pymes con cierres y quiebras en el camino. No había Corona virus. No había Aislamiento ni Distanciamiento Social. Vivieron su propia pandemia económica durante 30 años. Hasta el día de hoy no le encontramos vacuna. El virus esta suelto hace tiempo.

(*) Director de Focus Market

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