"Recaudación crecerá menos y desafío será controlar gasto"
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Pablo Guidotti
P.: Entonces, la política oficial de acumular reservas sirve.
P.G.: Hay dos cuestiones distintas. Por un lado, desde el punto de vista de la estrategia de financiamiento del Estado, es de interés del gobierno tener más liquidez para afrontar incertidumbres en mercados. Es un aspecto positivo y hace mucho que vengo enfatizando la importancia de contar con una estrategia que reduzca la vulnerabilidad financiera. Por otro lado, hay que entender que hoy en la Argentina la acumulación de reservas está asociada con mantener el tipo de cambio fijo. En ese contexto, la política de acumulación de reservas es más cuestionable. Si se observa al Banco Central, en su deseo de mantener el tipo de cambio fijo compra dólares y luego esteriliza emitiendo pasivos de corto plazo (las Lebac). Entonces, el Central compra dólares emitiendo deuda de corto plazo, lo que no mejora la liquidez y generalmente tiene un costo cuasi fiscal. En ese aspecto, la acumulación de reservas es distinta de lo que enfatizaba antes y que se refería a una estrategia del Tesoro.
P.: Da la sensación de que el gobierno se conforma con 12% de inflación con una economía creciendo a 8%...
P.G.: Es cierto. El gobierno parece haber expresado un objetivo de inflación que para el resto del mundo es alto, de entre 10%-12%. Este objetivo está basado en que el gobierno mira la inflación que existe y la convalida en un marco en el que busca que el peso no se aprecie. En la mentalidad argentina basada en experiencias de alta inflación, 10% luce bajo, pero no lo es. En realidad, al gobierno tampoco le gusta ese 10%-12%, pero sabe que le cuesta mucho mantener menos de 10% con un tipo de cambio alto como quiere.
P.: ¿ Cuáles son los riesgos de la situación actual?
P.G.: Hay muchos. El primero es que estos niveles de inflación reavivan lentamente la cultura inflacionaria que se traduce en las negociaciones salariales. El segundo es que una inflación por encima de 10% es más fácil que suba de golpe por efecto de las expectativas. El gobierno, al estar preocupado, impone controles, genera inflación reprimida y distorsiones. Los controles tienen efectos transitorios y no pueden evitar que la inflación aflore. Es consecuencia de no ir a la base del problema. La política monetaria convive con 10%-12% de inflación y todo un aparato de control de precios. De todos modos, éstos son problemas resolubles. Hoy el desafío más importante es la dinámica fiscal a futuro más que lo monetario. Creo que el Estado va a ver tasas de crecimiento en los ingresos más bajas y va a tener que enfrentar el desafío de controlar el gasto a tiempo. La buena evolución de la economía hasta ahora y el apoyo de la sociedad al gobierno estuvieron anclados en gran parte en un superávit fiscal alto. Si bajara, la sociedad actuaría en forma diferente.
P.: El superávit fiscal de las provincias en general ya este año habría desaparecido.
P.G.: Normalmente, en las provincias la situación fiscal se refleja con un atraso. No tienen control directo de los ingresos. Tienden a darse cuenta más lentamente de cambios en la dinámica de la recaudación. Las provincias sienten con efecto retrasado y por eso los déficits fiscales pueden aparecer antes que a nivel nacional. Está claro que el gasto público no puede crecer a tasas más altas que los ingresos. Además, el gobierno tiene que prever que posiblemente algunos ingresos no podrán mantenerse a futuro. Es difícil poder mantener el nivel de retenciones a las exportaciones si persiste el nivel actual de inflación. Si la economía creciera más, independientemente del Banco Central, el tipo de cambio real se apreciará y entonces los sectores perderán competitividad.
P.: ¿Sirve el fondo anticíclico tal como está hoy constituido?
P.G.: El gobierno lo que tiene que hacer es fortalecer su liquidez. Es lo que lo hace menos vulnerable a cambios en los mercados internacionales. De por sí es positivo lo del fondo anticíclico. También es positivo que el secretario de Finanzas (Alfredo Mac Laughlin) haya dicho que tratará ya de cubrir las necesidades financieras de 2007. Como siempre ocurre, es bueno en tanto y en cuanto se destine a financiamiento y no a afrontar aumentos de gastos.
Entrevista de Guillermo Laborda




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