¿Por qué hay que trabajar la diversidad emocional?

Opiniones

Cuando un equipo no logra gestionar la diversidad, se corre el riesgo de generar múltiples instancias de discriminación o de temor y rechazo a las diferencias solo por cumplir con un cupo. Para evitarlo, resulta fundamental detenerse en la diversidad emocional de las personas.

Todos los días el mundo avanza sobre una tendencia sumamente positiva: la generación de organizaciones, empresas, espacios y equipos cruzados por las diversidades. En las organizaciones se debe bregar, fomentar, garantizar y defender la autenticidad para que cada persona sepa que puede ser quién es sin temor a ser separado o criticado. Hoy, cuánto más distintas y más auténticas sean las personas que componen los grupos, más se enriquecen las opiniones y perspectivas y, por ende, los resultados.

Pero, ¿qué tan real es la inclusión que observamos en las organizaciones? Cuando un equipo no logra gestionar la diversidad, se corre el riesgo de generar múltiples instancias de discriminación o de temor y rechazo a las diferencias solo por cumplir con un cupo. Para evitarlo, resulta fundamental detenerse en la diversidad emocional de las personas.

Trabajar sobre la gestión de la diversidad emocional de cada uno de los miembros de un equipo es lo que hace la diferencia entre la inclusión real y espontánea de una pantomima.

Es que la inclusión surge de la espontaneidad de cada persona, cuyas acciones y pensamientos están determinados por sus emociones y, a su vez, las emociones se forman a partir de su historia, educación, tradición y creencias. Entonces, la emoción se refiere, en definitiva, a los valores de cada persona.

La diversidad emocional está efectivamente presente cuando una persona puede interactuar con otra y tomar como válido todo lo que le diga, independiente de que sus valores sean distintos. En este sentido, la dificultad que conlleva la diversidad es detectar cómo interactuar y generar conversaciones productivas con otra persona que piensa distinto.

Asimismo, las organizaciones deben tener en cuenta que los demás miembros, así como también los clientes internos y externos, perciben la falta de gestión de la diversidad emocional. Por lo tanto, más allá de evaluar la comunicación, es hora de pensar y rever los diálogos puertas adentro de las compañías y con consumidores y clientes. No hacerlo conlleva no saber quiénes somos, cuáles son nuestros valores, cómo nos sentimos. Dejar de hacerlo es el camino más fácil para la comoditización de productos, servicios y comunicaciones, pero en simultáneo genera la baja diferenciación frente a entornos globales digitales y complejos.

En suma, cuando una organización trabaja exitosamente la diversidad emocional, logra que las personas del equipo se conecten desde las emociones, dando un enorme paso en favor de la inclusión y de una real aceptación de la diversidad y generando resultados perceptibles dentro y fuera de ella.

Por Nia Ayanz, Lic. en Psicología, Fundadora y Directora de Inteligencia Emocional Exponencial (IE3); y Giovana Bonamim, Lic. en Sociología, Jefa de investigación de Quaerens.

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