Siguen siendo bajos aún los créditos a privados
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Por otra parte, si analizamos la dinámica de la última década, es posible apreciar que muchas economías han experimentado un fuerte crecimiento en el stock de recursos financieros destinados al sector privado. Países como Gran Bretaña, Corea, China, España, Italia e Israel no sólo poseen una elevada participación sino también han registrado un importante crecimiento del stock de recursos financieros para el sector privado durante la última década. Otros como Rusia y Ucrania, si bien aún no poseen elevados niveles de participación del crédito al sector privado en el PBI, han experimentado un crecimiento importante en dicho indicador durante la última década.
Nuevamente una de las excepciones más notorias es la Argentina, que no sólo posee un bajo nivel de participación del crédito al sector privado sino que -peor aún-dicho índice ha ido en descenso.
Asimismo, la experiencia de otras crisis recientes demuestra las dificultades para normalizar esta situación y recuperar al sistema financiero como herramienta de apalancamiento del consumo y la inversión. Tales han sido los casos de, por ejemplo, México y Turquía.
El caso argentino presenta hoy una situación que combina oportunidades y desafíos. La elevada liquidez del sistema financiero (las estimaciones más conservadoras hablan de cerca de 11.000 millones de pesos que podrían volcarse a créditos para la producción y el consumo); el crecimiento de la economía impulsado por la industria, el agro y la construcción; la recuperación de los niveles de inversión -aun en un escenario caracterizado por la ausencia de grandes proyectos-hablan de un contexto económico propicio para profundizar el crédito al sector privado.
Si la Argentina alcanzara la proporción de créditos al sector privado respecto del producto que exhibe Brasil, esto implicaría disponer de unos 70.000 millones de pesos adicionales para financiar el consumo de las familias y la inversión de las empresas. Por otra parte, cabe recordar que la riqueza de los argentinos que permanece «abajo del colchón» o depositada en cuentas del exterior alcanzaría un mínimo de 65.000 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones oficiales del Ministerio de Economía.
De los indicadores señalados se desprende con claridad que la economía argentina puede disponer de importantes recursos para financiar un crecimiento sostenido de la economía, en un marco de estabilidad y crecimiento. El desafío requiere del esfuerzo conjunto y cooperativo de actores públicos y privados. Desde nuestro lugar hemos puesto todas nuestras energías en este objetivo, mejorando los indicadores de eficiencia y solidez del Banco Ciudad, aprobando líneas de crédito transparentes a empresas y a individuos, a costos cada vez más bajos. El Banco Ciudad exhibió resultados positivos por 57 millones de pesos durante el primer semestre, un crecimiento de la cartera pyme de 43%, mientras que los créditos hipotecarios han crecido en forma sostenida desde febrero de este año. El despegue definitivo de nuestra economía está en manos de nosotros mismos. No dejemos pasar la oportunidad.
(*) Economista, presidente del Banco Ciudad.




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