Por Federico Pablo Vacalebre
La compleja dinámica fiscal
Lo que se vislumbra, con los recientes datos de 2022, es que las cuentas fiscales, a pesar del entendimiento con el Fondo, contemplan una inercia fiscal (post 2021). Hoy las partidas continúan creciendo por encima de la inflación, especialmente en: Gasto de capital y Subsidios energéticos.
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Los subsidios económicos, según el preacuerdo con el FMI, deberán bajar a un 0,6% del PBI, esto significará un fuerte aumento de las tarifas de luz y gas.
En el comienzo del año ya empezamos a ver lo que son los primeros números del Ministerio de Economía en materia fiscal. Para enero se registró un déficit primario de $16.698 millones. Los ingresos totales ascendieron $895.581 millones e implicaron un incremento del 47,8% interanual. Por su parte, el gasto primario sumó $927.740 millones, con una suba del 56,8% interanual. Por carácter estacional, en enero, suele acumularse un superávit fiscal. Del acuerdo con el FMI se desprende un 2,5% del PBI de déficit primario para 2022. Lo que representa una baja de 0,5% del PBI, respecto al resultado fiscal de 2021 (3% del PBI, pero incluyendo 0,5% del PBI de ingresos extraordinarios por el impuesto a los altos patrimonios). En sí, esto pone al descubierto que es fundamental que, en el primer semestre (cuando estacionalmente los ingresos fiscales superan al gasto público), se acumule un superávit fiscal, que luego se revierte en la segunda parte del año.
¿Cuál es el estado de situación a hoy? Según la misma fuente (Ministerio de Economía), en enero los ingresos totales fueron impulsados por la recaudación impositiva (mejoró 49,5% interanual en términos nominales). No obstante, se registró una caída, en términos reales, de 1,9% (recordemos que la inflación fue de 50,7% interanual). De esta forma, el déficit fiscal primario fue de $16.698 millones y el déficit financiero (incluido los intereses de la deuda) ascendió a $150.664 millones (equivalente a 0,2% del PBI).
Por su parte, los ingresos vinculados a la actividad económica, como el IVA (+53,8% interanual) e impuesto a los créditos y débitos (+53,4%), reflejaron un incremento por encima de la inflación. Y el Impuesto a las Ganancias registró un incremento de 55% interanual. Pero los derechos de exportación cayeron 12% interanual por una mayor base de comparación del comercio exterior, producto de la acumulación de declaraciones juradas de exportación y una mejora circunstancial en los términos del intercambio. Los ingresos asociados a Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social se dispararon (+70,3%, casi 20 puntos por encima de la inflación acumulada en los 12 meses previos). Y las partidas del gasto que crecieron por encima de la inflación acumulada en los 12 meses previos fueron: gastos de capital (obra pública), subsidios energéticos, jubilaciones y pensiones, AUH, y salarios.
Considerando el resto de las partidas, transferencias a las provincias y otros programas sociales (que no incluyen a la AUH) cayeron en términos reales. En enero las prestaciones sociales (jubilaciones y gasto social), que explican el 55% del gasto operativo total, se incrementaron 4,3% interanual, en términos reales. Aunque, tomando en particular el rubro “Jubilaciones y pensiones” el aumento fue de 8,6% (en términos reales) en enero pasado (creciendo 63,6% interanual en términos nominales). La partida “otros programas sociales” (sin incluir a la AUH) es una de las que más cayó, en términos reales, ya que se incluían en 2021 el llamado gasto covid. En enero tuvo un derrumbe de 33,5% respecto al mismo mes de 2021 (en términos reales). No es menor señalar que “otros programas sociales” se multiplicó por 5,5 veces y en 2021 se redujo a la mitad. El gasto en salarios públicos creció en términos reales (55,7% interanual en enero).
Los subsidios económicos (servicios públicos) crecieron 49,6% interanual. Sin embargo, los subsidios energéticos se dispararon 75,9% interanual en enero. Es decir, crecieron 16,7%, en términos reales. ¿Por qué este punto es trascendental? Durante el año pasado los subsidios económicos (energía principalmente, y en menor medida transporte) llegaron a $1.398.000 millones (3% del PBI). Ahora, según el preacuerdo con el FMI, el compromiso está en bajar en 0,6% del PBI para 2022 (lo que significa un fuerte aumento de las tarifas de luz y gas, muy por encima de la inflación).
Asimismo los gastos de capital (obra pública), en enero, se dispararon un 83,2%, respecto del mismo mes de 2021, en términos nominales. En otras palabras, el crecimiento es de casi 33 puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada en los últimos 12 meses. Las transferencias a las provincias es una de las partidas que más recortes reales sufrieron. En enero subieron solamente 35,7% (en términos nominales). Esto es equivalente a una caída del 10%, en términos reales. Esta partida seguirá ajustándose durante el 2022, según lo negociado con el FMI. Como último ítem, los pagos por intereses de la deuda se dispararon, en enero, 394% interanual, respecto al mismo período de 2021 en términos nominales.
Lo que se puede vislumbrar, con datos recientes de este 2022, es que las cuentas fiscales, a pesar del entendimiento con el Fondo, contemplan una inercia fiscal (post 2021). La realidad es que hoy las partidas continúan creciendo por encima de la inflación, especialmente en: Gasto de capital y Subsidios energéticos
En síntesis, para cumplir con el acercamiento postulado con el Fondo y en particular con el objetivo de déficit fiscal primario exigido, esta dinámica deberá discontinuarse. Otro efecto esperable está ligado a los ingresos tributarios. Probablemente, estos suban por efecto inflacionario. La inflación está corriendo al 4% mensual y es una pieza fundamental para cerrar la brecha fiscal.
Profesor de la Universidad del CEMA
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