Faltan pocas horas para que la tierra vuelva al mismo lugar en el que estaba hace 365 días y un poquitín más atrás, justo en el momento en que yo comenzaba a existir. Cuando eso ocurra yo me habré ido para siempre, sólo seré un recuerdo, un mal recuerdo para muchos. Pero, ¿por qué se empeñan en señalarme como el gran culpable?
Se despide el 2020 en primera persona: "No brinden por mí, brinden por ustedes mismos"
Parece que muchos me recordarán como el año de la pandemia, pero pocos me recordarán como aquel que nos permitió parar, tomar perspectiva, mirar a nuestro alrededor y decidir: ¿Cómo seguir? ¿Qué cambiar?
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Parece que muchos me recordarán como el año de la pandemia, pero pocos me recordarán como aquel que nos permitió parar, tomar perspectiva, mirar a nuestro alrededor y decidir: ¿Cómo seguir? ¿Qué cambiar?
Parece que la falsa dicotomía de economía vs vida, impuesta en el saber popular a través de unos pocos, triunfó sobre el sentido común. Parece que la vida depende de la economía cuando paradójicamente la vida existe desde hace millones de años y la ciencia de la economía, tal como la conocemos hoy, es un invento que surge en el siglo XVIII.
Les pregunto a ustedes, a los que siguen afirmando que el maravilloso regalo de la vida depende de una invención humana: ¿Qué les trajo Papá Noel hace unas pocas noches?
Pregunto esto para saber cuál es el punto de partida desde el cual debería esgrimir mi defensa.
Tal vez a ustedes deba explicarles que no soy más que una vuelta al sol, que algunos me llaman 2020 pero para otros soy el 4718, el 5781, el 1442, el 2562, el 1742 o el 5134. No importa cuál sea la cultura, raza o religión, podrán llamarme de distintos modos pero soy solo un período de tiempo en el que la tierra da un recorrido completo a su órbita alrededor del sol en el que siempre vuelve al mismo punto de partida.
Habiendo explicado esto, ¿todavía tienen ganas de seguir creyendo que soy responsable de todos sus males?
Tal vez sea preciso reflexionar también sobre lo que está mal y lo que está bien, porque si bien es cierto que un virus sin control esparciéndose por todo el mundo no es algo que pueda considerarse bueno, las circunstancias hicieron que muchas cosas buenas ocurran. O acaso, ¿no es bueno que volvamos a cuidarnos unos a otros? ¿No es bueno que muchos padres y muchas madres no se hayan perdido ni un solo minuto de crecimiento de sus hijos? ¿No es bueno que hayamos tenido tiempo de dedicación para nosotros mismos?
¿Qué hayamos tenido más tiempo para leer, para reflexionar, para pensar, para aprender, para crecer, para querer? ¿Es acaso tan malo decidir con quién queremos juntarnos, realmente, a levantar una copa durante la cena de año nuevo?
¿Qué tiene de malo que hayamos dejado de consumir en exceso? ¿Qué tiene de malo que hayamos gastado menos energía no renovable?
¿Qué carajo tiene de malo que, aunque sea por unos breves instantes, los ríos hayan vuelto a ser más transparentes o que los animales hayan vuelto a visitar los lugares en los que vivían antes de la llegada de las ciudades?
Dejen de acusarme, dejen de señalarme, dejen de insultarme, dejen de ponerme como excusa. Dejen de ver la causa de lo que les está ocurriendo como algo ajeno a lo que son o a lo que hacen. No dejen que alguien como yo los condicione. Piensen, miren sus corazones, reflexionen y decidan por voluntad propia que quieren para ustedes y para los suyos. No caigan en la mentira de pensar que el año de la rata, o que la posición de los astros puedan condicionarlos con respecto a sus planes de vida. Que puedan sacarle provecho a un período de tiempo independientemente del contexto no depende de 2020 ni de 2021, depende de ustedes mismos.
Por eso les propongo que este 31 de diciembre no brinden por mí ni brinden por el 2021, brinden por ustedes mismos, brinden por sus familias, brinden por los que quieren, brinden por sus proyectos, brinden por el futuro que ustedes mismos construirán.
Aprovechen el tiempo, vuelvan a ser niños por un rato y pregúntese: ¿Qué? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Quién? ¿Con quién? ¿De quién? ¿Por quién? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?
Porque el futuro no es lo que les espera, el futuro es lo que ustedes mismos se animen a construir con lo que les toque por delante.
Insisto, este año no brinden por mí, yo brindo por ustedes. Y esta vez, más que nunca y siempre:¡Salud!
El texto forma parte de la iniciativa Escribir alivia, de Lili Ochoa De la Fuente. ¿De qué se trata? En su charla “Cerebro, corazón, pulmón y escritura”, te cuenta cómo la escritura alivia. Te invita a probar y a enviarle lo que escribas a [email protected] Linkedin ochoadelafuente
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