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Policías acusaron a Bolsonaro de intimidar al comisario que investiga el crimen de Marielle

El presidente culpa a la gente de seguir órdenes del gobernador de Río de Janeiro, pero los uniformados sostienen que su objetivo es entorpecer los avances del caso.

Brasilia - Cinco asociaciones policiales denunciaron ayer al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por “intentar intimidar” al comisario que lleva la investigación del asesinato de la concejal carioca Marielle Franco y su chofer Anderson Gomes, perpetrado en marzo de 2018 por fuerzas paramilitares.

La reacción llegó después de que el presidente acusara al gobernador de Río de Janeiro, Wilson Witzel, de “manipular” el caso a través del agente a cargo de la pesquisa, al que calificó de “su amiguito”.

La Asociación de Comisarios de Policía de Brasil, la Federación Nacional de los Comisarios de la Policía Civil y tres organizaciones en los estados Río de Janeiro, Amazonas y Pará, afirmaron “repudiar” las declaraciones del mandatario. “Valiéndose del cargo de presidente de la república y de instituciones de la unión, claramente ataca e intenta intimidar al comisario de la Policía de Rio de Janeiro, con la finalidad de inhibir una investigación imparcial”, se lee en el texto.

Franco y Gomes fueron acribillados la noche del 14 de marzo de 2018 en el centro de Río cuando se trasladaban hacia la casa de la concejal, que venía de participar en un debate. Su crimen causó conmoción internacional y desde entonces, la ciudadanía y varias figuras destacadas de la política reclaman para que se esclarezca el caso.

La investigación ha dado giros, entre ellos el hecho que uno de los sospechosos vive en el mismo condominio en donde residía Bolsonaro antes de ser electo presidente. Su hijo Carlos también mora allí.

La semana pasada la cadena de televisión O Globo causó revuelo al informar que el portero del conjunto residencial había relatado a la Policía que el día del crimen uno de los sospechosos, el expolicía militar Élcio Viera de Queiroz, llegó solicitando a Bolsonaro. Según el medio, alguien desde el domicilio del entonces diputado habilitó el ingreso. Sin embargo, el visitante tras entrar fue a la casa del otro sospechoso.

Aunque el reportaje mostró que Bolsonaro estaba ese día en Brasilia, el presidente divulgó poco después un video en el que, claramente irritado, arremetió contra el canal y dijo ser víctima de un complot.

No fue la primera vez que se vinculó al ultraderechista con los autores materiales de los asesinatos dado que el año pasado circuló en los medios una fotografía suya con Viera de Queiroz en el condominio. Por entonces, Bolsonaro se defendió afirmando que se trataba de un admirador que le había solcitado la instantánea. Pero ayer circuló otra imagen que da cuenta que la relación era mucho más cercana que lo reconocido oficialmente.

Al mismo tiempo, el presidente volvió a estar en el ojo de la tormenta luego de que confesara haber retirado las grabaciones de las cámaras de seguridad de la entrada para evitar que fuesen adulteradas. Las asociaciones policiales afirman que en sus declaraciones de la semana “el presidente insinúa direccionamiento de las investigaciones, incluso con manipulación de pruebas y coacción de testigos”. Critican además que calificara de “amiguito” a quien lleva adelante las investigaciones.

“El cargo de jefe del Poder Ejecutivo Federal no le permite cometer atentados a la honra de las personas, mucho menos de aquellas que en el ejercicio de su deber público, desempeñan funciones del interés de la sociedad”, agrega el comunicado. Franco tenía 38 años, era negra y su base de apoyo era principalmente oriunda de la favela. Violencia policial y defensa de minorías guiaban su agenda de trabajo. Su asesinato conmocionó al país, sin embargo nadie ha sido imputado como autor intelectual del crimen.

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