5 de marzo 2003 - 00:00

30 senadores ya piden la expulsión de Barrionuevo

Posiblemente no vaya a ocurrir, porque las «libretas negras» del sindicalista Luis Barrionuevo esconden secretos graves de muchos políticos y legisladores en una Argentina contaminada, pero ayer casi 30 senadores sobre 70 se pronunciaban para expulsarlo de la Cámara alta por antidemocrático. Para «expulsarlo» se necesita mayoría especial, pero para abrirle un sumario por sus barbaridades e ilegalidades en Catamarca basta mayoría simple, o sea que debían sumarse 6 senadores más aproximadamente. Pero estamos en la Argentina, donde los sindicalistas gozan de dineros públicos ilimitados (cada vez que funden las obras sociales con sus extracciones, el Estado les repone «la caja»), por tanto no le sería difícil a este increíble personaje de la vida pública argentina «desbaratar» cualquier oposición seria a su persona. Aun cuando se lograra mayoría simple para abrirle un sumario, el caso caería en manos de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado. ¿Quién la preside? Una tan duhaldista como Barrionuevo, la esposa del candidato oficial, Cristina Kirchner, que necesita del sindicalista para las campañas de su esposo. Por tanto, pese a la repulsa en todo el país y la reproducción de la vandálica quema de urnas en Catamarca en medios internacionales (CNN lo dio extensamente), Barrionuevo seguirá circulando con impunidad en la vida pública nacional. Tras el festejo por esa quema de urnas y su discurso de algarabía por televisión por haber logrado, con sicarios y patoterismo, suspender el acto eleccionario en Catamarca, el sindicalista se dio cuenta de que se le había ido la mano, aunque sus tropelías públicas sean prácticamente innumerables. «Si la Corte Suprema no aprueba mi candidatura a gobernador, no me presentaré», ofreció para reparar en parte tremenda barbarie antidemocrática. No se presentará porque sería un absurdo que la Corte autorizara violar las leyes y la Constitución de Catamarca y además premiaría a un sindicalista-senador nacional organizando y aplaudiendo actos tan contrarios a la Constitución y a la democracia. Pero su repliegue será temporario frente a la repercusión tan generalizadamente adversa. Personas como Barrionuevo no se erradican a sí mismos de la vida pública ni llegan jamás a respetar al país donde sienten que sus instituciones y sus leyes son vulnerables a sus simples antojos de figuración. También vulnerables a su billetera, desde ya. Barrionuevo es prototipo de una Argentina poco seria, inmadura, donde una jueza como Servini de Cubría -que no acepta opiniones de la prensa contra sus dictámenes y encara juicios civiles pidiendo sanciones por miles de pesos contra periodistas que no acatan lo que se le ocurra disponer- ayer se dio por ofendida como jueza electoral porque el gobierno pidió veedores de la OEA para las elecciones del 27 de abril. ¿No habrá visto por televisión lo que ocurrió en Catamarca por obra y gracia de Barrionuevo o sólo mira por televisión los desmanes de agitadores donde siempre se termina castigando a policías?

Una treintena de senadores avanzaba anoche en el armado de una estrategia para excluir a Luis Barrionuevo del Senado en las próximas horas, después de la crisis política-electoral del domingo pasado en Catamarca. La resolución de ese conflicto puede complicar incluso los planes del gobierno que quiere convertir en ley esta semana la modificación al Impuesto a los Combustibles. Si bien el FMI aprobó las metas comprometidas en el acuerdo durante la primera revisión, ese cambio tributario fue prometido al organismo por Roberto Lavagna.

El radicalismo encabeza la embestida y no está dispuesto a tratar otro tema en la próxima sesión si antes no se debate la posibilidad de expulsar al sindicalista gastronómico del cuerpo.

La oposición espera sumar a un sector del peronismo y en ese intento será crucial y definitoria la posición que adopten los senadores menemistas. Ayer, Carlos Menem en persona salió a castigar a Barrionuevo por el escándalo electoral en Catamarca.

Pero el trámite legislativo puede traer aun más sorpresas. Si el Senado reúne número para iniciar el proceso de exclusión del gastronómico, deberá optar por dos caminos: crear la comisión especial que prevé el reglamento para esos casos o derivar la cuestión a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde se analiza la aceptación o rechazo de los pliegos de senadores. El primer caso es resistido por los peronistas, ya que implica, de hecho, iniciar el camino directo hacia el destierro del gremialista.

Pero la segunda alternativa le da un protagonismo no deseado por la mayoría a Cristina Fernández de Kirchner, jefa de Asuntos Constitucionales, quien podría hacerle sentir a Barrionuevo el rigor de la venganza como sólo ella sabe hacerlo.

Sería un papelón político que Fernández de Kirchner y Nicolás Fernández -ambos senadores por Santa Cruz- no estuvieran presentes en esa sesión ya que Barrionuevo fue el primer duhaldista que salió a rechazar el apoyo a la candidatura de Néstor Kirchner a la Presidencia.

Hay otro elemento igualmente importante. Existe la creencia de que en la próxima sesión estarán presentes con seguridad todos los senadores dispuestos a votar por la destitución, aunque no es tan seguro que lo hagan quienes estén convencidos de defenderlo. Muchos no querrán pagar el costo político de aparecer haciéndolo en televisión.

La entente senatorial contra la permanencia de Barrionuevo en ese cuerpo comenzó a armarse al día siguiente de los escándalos. Los senadores del oficialista Frente Cívico, Eduardo Brizuela del Moral (candidato, a su vez, a la gobernación) y Marita Colombo, encabezaron la movida para sacarle tarjeta roja. Se les sumó de inmediato Vilma Ibarra (Frente Grande-Capital Federal), con un proyecto propio que señalaba también a Oscar Castillo, actual mandatario provincial, como responsable por el caos del domingo.

Brizuela y Colombo encontraron apoyo en la veintena de colegas de la UCR (oficiales y disidentes como el jujeño Gerardo Morales), además de los provinciales que se referencian en Ricardo López Murphy -sponsor de Brizuela y contradictor mediático de Barrionuevo-. El vice de Recrear, Ricardo Gómez Diez (Renovador-Salta), prometió sumarse a la embestida del Frente Cívico, mientras que el tucumano Pablo Walter (Fuerza Republicana) avanzó sobre un pedido de interpelación al ministro del Interior, Jorge Matzkin, por la responsabilidad del gobierno nacional en el escándalo.

Cuentan además con el eventual aval de Nancy Avelín (Cruzada Renovadora-San Juan), del liberal correntino Lázaro Chiappe y de la frepasista Diana Conti (debería pronunciarse en contra del sindicalista, aunque más no sea por solidaridad con Kirchner), con lo que el pedido de exclusión contaría con 28 votos. Además, los radicales esperaban la adhesión de dos peronistas: Eduardo Menem y Sonia Escudero.

Para los radicales, por otra parte, era imposible ayer pensar en no armar un escándalo en el recinto del Senado no bien comience la próxima sesión. Y tienen dos argumentos de importancia. Deben defender a la UCR catamarqueña, con peso en el Congreso, ya que Horacio Pernasetti es el jefe de la bancada de Diputados. Y, por otro lado, no pueden perder la partida a manos de la senadora Ibarra, que ya tiene presentado un proyecto de exclusión de Barrionuevo del cuerpo.

Además, existe un antecedente: la senadora radical chaqueña Miriam Curletti ya presentó también un pedido de exclusión de Barrionuevo del cuerpo. Pero la movida más fuerte desde el radicalismo se gestaba anoche en el Senado. Carlos Maestro, Pablo Verani, Mario Losada y Leopoldo Moreau habían viajado a Catamarca para conocer in situ la situación de la provincia. Con esos datos, algunos radicales como el mendocino Raúl Baglini elaboraban un nuevo pedido de expulsión.

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