12 de octubre 2001 - 00:00

56 días clave: qué votarán los de que se alejan el 10 diciembre

El Congreso vivirá a partir del lunes que viene 56 días clave: con un Senado que se despide casi por completo -salvo una decena que peleará 24 horas antes la reelección- y la mitad de la Cámara de Diputados en situación parecida. La transición hasta el 10 de diciembre, cuando asumirán los nuevos legisladores, tendrá una previsible agenda, que se cargará con iniciativas que interesan sólo a los salientes.

Sin mayores sorpresas en el horizonte, el oficialismo tratará de apurar en ese lapso la aprobación del Presupuesto, la ley de Inteligencia -que ya tiene dictamen de plenario de comisiones de los senadores- y el proyecto antiterrorista que prometió Fernando de la Rúa. El PJ desempolvará la coparticipación del impuesto al cheque, que cuenta con media sanción de la Cámara alta pero no pudo ser tratada en la otra ala parlamentaria por la negativa de la Alianza a facilitar quórum durante la campaña electoral.

Es posible que, a excepción de la norma que penaliza las escuchas telefónicas y cede el monopolio del espionaje doméstico a la SIDE y la ley antiterrorista prometida por la Casa Rosada, no exista demasiada predisposición de la oposición para habilitar los planes gubernamentales. En especial, en materia presupuestaria, cuyos recortes de $ 3.308 millones -tal cual anticipó este diario- pueden generar resistencias. Al respecto, Humberto Roggero anticipó ayer que «el primer tema que debemos abordar es el Presupuesto 2002 y que se respete los fondos a las provincias en el último pacto federal fiscal». Ese será uno de los ejes de la negociación.

El jefe de la bancada de Diputados fue más allá en sus declaraciones y reclamó, sea cual fuere el resultado de las elecciones, que «vencedores y vencidos», más empresarios y sindicalistas se sienten la semana que viene para «acordar una agenda política que, de una vez por todas, nos permita salir de la recesión».

Por lo pronto, el lunes mismo es muy probable que haya una cumbre del PJ en Buenos Aires, con gobernadores y caciques de bancadas. Con ganas de festejar, aunque resulte prematuro a 48 horas de la elección, la idea es mostrar signos de unidad partidaria y delinear a trazos gruesos la actitud hasta fin de año.

En ese marco, el temario que Roggero exige consensuar con el gobierno ayudaría a destrabar a la oposición que, en caso de salir victoriosa de los comicios, podría endurecer posiciones con la mira puesta en 2003. Si el oficialismo acepta negociar y se llega a un entendimiento, habrá menos conflictos por supuesto.

El peronismo está hoy en condiciones -aún con las urnas todavía guardadas-de hacer planteos. El éxodo de diputados desde la Alianza rumbo al ARI y al Frente para el Cambio dejó a radicales y frepasistas en minoría en la presente temporada. El PJ puede sentar ahora a 99 legisladores contra 2 menos de la Alianza que comenzó la gestión delarruista muy cerca del quórum propio, con 126 miembros que fueron disgregándose en sucesivas sangrías por izquierda.

• Arbitros


En ese contexto, el interbloque federal de partidos provinciales (PD mendocino, PDP, MPN y otras siglas del interior), el lote conducido por Elisa Carrió y, en menor medida, el cavallismo, se erigieron en árbitros de las votaciones, con 22, 16 y 7 integrantes, respectivamente.

Si el peronismo acerca posiciones con cualquiera de estos sectores o con el mismo Frepaso que amenaza con distanciarse del oficialismo después del 14, el paisaje se terminará de complicar a ojos delarruistas.

El Senado, donde el peronismo y sus desprendimientos rondan el quórum propio, presentará más dificultades, especialmente porque casi 80% de sus animadores se despiden sin destino fijo.
Muchos de ese contingente del adiós no responden a ninguna línea interna y se mueven en grupo (Augusto Alasino, Remo Costanzo, Ricardo Branda y Alberto Tell, entre otros).

Si bien el bloque comandado por José Luis Gioja convalidó prácticamente todos los proyectos remitidos desde Balcarce 50, puede que la relación se enfríe y no sólo por presión de los que se marchan. Gioja mismo disputará le renovación de la banca este domingo y, cuando regrese, ya estará pensando en un nuevo rol opositor que le permita reinsertarse entre sus futuros compañeros de bancada. Allí sólo habrá un sexteto de caras conocidas, además de la suya propia, Eduardo Menem y Jorge Yoma (La Rioja), el correntino Angel Pardo y Carlos Verna (La Pampa), salvo que suceda un imprevisto. Se les sumará la puntana Alicia Negre de Alonso, que hoy compone un bloque «rebelde» en sociedad con su comprovinciano Héctor Torino, otro delegado senatorial de Adolfo Rodríguez Saá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar