A cinco días de la elección
Kirchner recordó su pasado peronista en Rosario. Habló de «nuestro movimiento» al que atribuyó «dirigencia claudicante». Dijo que los que le dicen «pingüino» tratan de desprestigiarlo. Dio algunas cifras con fallas: la pobreza en 17% (38,5% en la realidad). La desocupación en 11,3% (es casi 15%). Crecimiento del producto 8% o 9% anual (es cierto). La indigencia «la bajamos a la mitad» (es casi cierto, de 27,7% la bajó a 13,6%). Señaló que «generamos una Corte Suprema independiente». Dijo que los comicios del 23 de octubre son un punto de inflexión entre el pasado y el futuro. «Ya sabemos lo que nos sucedió en el pasado, por Dios, apostemos al futuro», dijo. «Rosarinos, santafesinos, acuérdense del pingüino que les pide que lo ayuden», concluyó.
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Kirchner, ayer en Rosario, en el acto del Frente para la Victoria,
que coincidió con la conmemoración del 17 de octubre.
Kirchner apeló a la « deslealtad» hacia sellos partidarios ajenos cuando afirmó que «Rosario no es la capital nacional de ningún partido» -lo fue del peronismo y lo sería hoy del socialismo- y que el domingo, «cuando se acerquen al cuarto oscuro, vayan olvidando a qué sector político pertenecen» porque «allá hay un pingüino que está solo y necesita la ayuda de cada uno». Al presumir qué estará pasando por la cabeza de los potenciales votantes del FPCS (que incluye a socialistas y radicales), Kirchner reconoció en su discurso -uno de los más enfáticos del último tiempo- que «ha mejorado la redistribución del ingreso aunque no todo lo que quisiéramos». También remarcó «la reducción de la pobreza en 17 puntos» y el recambio hacia «una Corte Suprema independiente». «No vengo a descalificar al otro, vengo a abrazar al otro», dijo. La eventual victoria de Binner, anunciada en otras elecciones y nunca concretada, podría ponerlo a las puertas de una exitosa candidatura a gobernador en el único de los seis principales distritos electorales del país que se mantiene fiel al PJ desde 1983, sin alteraciones. El peronismo se aprovechó de la ley de lemas, la sumatoria de diferentes líneas internas peronistas que le permitió vencer por la gobernación en tres oportunidades frente al radical Horacio Usandizaga a comienzos de los '90 y al propio Binner en 2003. Ante el aparente ascenso del socialista, al peronismo local le cuesta en este momento soldar algunas fricciones de la historia reciente. Baste para ello recordar el caso de Sergio Rossi, quien pasó sólo 24 horas por la Jefatura de Gabinete la semana pasada, debido a que no bien fue designado declaró al diario «El Litoral» de Santa Fe que él nunca fue menemista como sí lo había sido Reutemann. El senador sigue teniendo alto rating en el partido y la salida del funcionario fue inmediata. A la lista que combina a socialistas, representantes de ONG y al radical Hugo Storero, el kirchnerismo le opone una que postula a Rossi, casi un desconocido en el norte de la provincia, y a la docente con tradición en la lucha por los derechos humanos Ana Barraute. El domingo se define si una nueva voltereta del peronismo santafesino alcanza para impedir la victoria de la oposición. Hay antecedentes que permiten mantener abierta la duda.

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