Aníbal Ibarra y el jefe de la Policía Federal, Rubén Santos, fueron ayer privilegiados testigos de la impunidad con la que actúan las bandas de asaltantes.
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Mientras ambos firmaban, en una pomposa ceremonia, un acta según la cual la comuna le entregará 110 patrulleros y 12 camionetas a la Policía Federal, a dos cuadras del lugar, dos delincuentes vestidos de traje y corbata asaltaban una sucursal del Banco Itaú. Los ladrones no tuvieron el mínimo inconveniente en concretar el asalto y golpear con violencia en la cabeza a un cajero, pese a que en la zona había un despliegue policial poco habitual.
El asalto ocurrió poco después del mediodía, en la sucursal ubicada en Avenida de Mayo 675. Mientras uno de los malvivientes se instaló en el centro del salón, su cómplice dirigió su ataque sobre dos cajas de atención al público que estaban en funcionamiento en ese momento. Uno de los empleados intentó resistir el atraco, pero el ladrón reprimió las intenciones del leal empleado aplicándole un fuerte golpe en la cabeza con su arma.
Con movimientos precisos, los malvivientes sacaron una bolsa de plástico y les pidieron a los cajeros que pusieran el dinero en su interior. En menos de un minuto lograron su cometido y huyeron a pie entremezclándose con la gente que circulaba por el lugar. En sus manos se llevaron entre $ 10 mil y $ 15 mil. Este fue el decimoctavo asalto que sufre una sucursal del banco Itaú-Buen Ayre en lo que va del año. El primero ocurrió en enero en Vicente López de donde se robaron 14 mil pesos y el último fue el miércoles pasado en San Isidro donde se llevaron tres mil pesos.
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