Elena Highton de Nolasco, la candidata de Néstor Kirchner para suceder a Eduardo Moliné O'Connor en la Corte, se puso en contacto hace pocas horas con una persona de confianza del cardenal Jorge Bergoglio para tranquilizar a la Curia sobre su postura respecto del aborto. La jueza explicó que el artículo al que se atribuye su defensa de la despenalización de ese delito -que dio a conocer este diario el viernes pasado-fue escrito en 1993, un año antes de que la Constitución, en la reforma de Santa Fe, incorporara el Pacto de San José de Costa Rica y la Declaración de los Derechos del Niño. Estos tratados inter-nacionales garantizan el respeto a la vida desde el momento de la concepción. Por eso la doctora Highton explicó a Bergoglio: «Cualquiera sea mi opinión o la que vertí en ese artículo, hoy sólo podría inclinarme por la penalización del aborto ya que esta doctrina se ha convertido en derecho positivo para nuestro país».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Impecable explicación la de Highton, quien no quiso entrar en justificaciones sobre sus convicciones personales. Una defensa mucho más inteligente que la que ayer balbuceó el canciller Rafael Bielsa. El dijo que la candidata a ministro de la Corte nunca tuvo manifestaciones abortistas. En esa publicación académica, la doctora Highton expresó: «Consideramos que en el tema del aborto está en juego no sólo la colisión de intereses entre el valor vida del embrión o del feto frente al valor libertad y autodeterminación de la madre, sino también -y esto es importante de resaltar-el conflicto propio del derecho del nacido y no querido. Pues debe resolverse dónde hay más daño, si en la supresión de la persona o en llevar el embarazo a término y hacer ver la luz a un niño forzadamente, para que sea maltratado, quede abandonado física o moralmente o esté a cargo de instituciones de beneficencia y del Estado».
También dijo la candidata a ministra de la Corte: «Consideramos que en tanto puedan conocerse problemas y detectar enfermedades, la genética es un beneficio, y que no hay daño para las personas involucradas y sus familias, sino la posibilidad de elegir responsablemente el camino a tomar. Las estrategias y técnicas disponibles para la prevención de estos males constituyen beneficios, aun hasta tener que terminar (más bien elegir terminar) con una gestación en marcha».
Bielsa, quien dijo ayer haber leído estos textos, confesó no advertir en ellos «ni un at isbo» de defensa de la despenalización del aborto, y atribuyó a la banalidad y superficialidad de cierto periodismo el hecho de interpretar lo contrario. Tal vez resulte alarmante para la población saber que su ministro de Relaciones Exteriores entiende de ese modo lo que lee. O que defienda los intereses del país con la misma rusticidad con que vindicó a la doctora Highton. Bielsa es el mismo ministro que, superficial y banal, anunció como «un paso histórico» el acuerdo entre la Argentina y Brasil para negociar en conjunto la deuda con el Fondo. Al pare-cer, el pacto al que quería referirse el canciller es el de llevar junto al país vecino una misma postura en la ONU en contra de la discriminación de la homosexualidad. Un compromiso que se festejó ayer en ambas cancillerías como una conquista diplomática.
Dejá tu comentario