27 de junio 2001 - 00:00

Advertencia piquetera: no habrá negociación si sigue causa judicial

El presidente Fernando de la Rúa exigió a los ministros del Gabinete Social que proporcionen al secretario de PyMEs, Enrique Martínez, «todo lo que requiera para hacer más eficiente» la tarea de impulsar políticas de desarrollo y de reconversión laboral en el departamento salteño de San Martín. En Salta, en tanto, Martínez les ofreció a los piqueteros solidaridad para que la Nación reconozca que los incidentes de Mosconi no se trataron de un acto de sedición, sino que fue pueblada. En rigor, los piqueteros condicionan de esta manera el diálogo con la comitiva nacional. Es que ésta es la única salida que encuentran para resolver la cuestión judicial que pesa sobre dos de ellos.

Advertencia piquetera: no habrá negociación si sigue causa judicial
Salta (enviado especial) - Muy lejos del fuego del poder, Enrique Martínez, el secretario PyME convertido en negociador oficial, les garantizó a los piqueteros salteños la solidaridad del gobierno nacional.

Anoche, en General Mosconi, Martínez prometió gestionar que Fernando de la Rúa se convierta casi en vocero piquetero y reconozca que se trató de una «pueblada».

«Nosotros sabemos que ustedes no son sediciosos ni violentos», dijo el frepasista ante 70 mosconenses amontonados en un salón de la biblioteca local.

Y, aunque no pudo conceder nada de lo que le pidieron a gritos la noche anterior -en una áspera asamblea-, aseguró que buscará que se libere a los tres detenidos y se desprocese a los 300 que tienen causas abiertas.

Por su parte, en Buenos Aires, el presidente Fernando de la Rúa instó a que el gabinete social le brinde «todo el apoyo» a las gestiones que lleva adelante Martínez en la castigada región salteña para que las medidas que se adopten resulten «más eficientes».

Ayer fue un día raro en las negociaciones. Aunque mejor que el lunes, que terminó con la delegación nacional resignada y sorprendida por las demandas de los piqueteros.

Martínez habló con el ministro de Desarrollo Social,
Juan Pablo Cafiero -también con Rubén Santos, de la Federal-, para que opere una respuesta política al reclamo de los rebeldes.

Su intención -y la de Cafiero- es que el gabinete emita un reconocimiento formal de que los incidentes de Mosconi fueron fruto de una pueblada. A partir de ahí, con apoyo político nacional, los piqueteros podrían aspirar a que les limpien los prontuarios que tiene en su poder el juez federal
Abel Cornejo.

El frepasista ata su esperanza de dos testimonios: uno, de Cornejo, que le dijo que hay una vía política y una judicial, que sugiere que ante una determinación oficial el magistrado amansaría su acecho a Mosconi. Otro, de De la Rúa. Antes de venir, el Presidente lo respaldó y agradeció que «alguien (él) ofreciera una solución» a la crisis. Martínez lo entendió como un guiño.

La mala nota la sacó ante
Aníbal Maestegui, jefe de Gendarmería en la zona. Este se limitó a repetirle lo que hace días dicen los diarios.

Había ido a buscar un gesto de buena voluntad para que los gendarmes se ablanden y, mediante eso, bajar la tensión al conflicto. Logró promesas a media boca.

Anoche, luego de que Martínez dijo que poco podía lograr para liberar a «los compañeros», los piqueteros acodaron nacionalizar ese pedido.

Lanzaron una convocatoria general para que «se sumen» de todos lados para apoyar su reclamo. Alguno, más caliente, pidió
«cortar todas las rutas del país».

José «Pepino» Fernández
, la cara visible del piquete -detrás está su hermano menor, Juan Carlos «Hippie» Fernández, como estratega-, negó esa posibilidad.

«Nosotros no queremos más muertos ni más heridos, no vamos a volver a cortar las rutas. Apostamos a que el gobierno consiga algo», le dijo a este cronista. De todos modos, nadie se animaba a descartar que en las próximas horas podría calentarse el clima por dos factores:

• Que fracase el plan Martínez, de «compasión oficial», y se diluya la postura dialoguista que empuja parte del gobierno, y quede el camino libre para que florezca una más brava.

• Que la llegada de
Juan Carlos Romero, quien no quiere negociar con los piqueteros, aumente la tensión hasta que Mosconi estalle nuevamente.

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