Cae testigo clave de AFIP en juicio Oil y admite que fueron "a la guerra"

Política

Carlos Bo negó haber participado de la investigación inicial contra la petrolera (dijo que sólo hizo un "memo") y comprometió a Castagnola, ex N° 2 de Abad: "Nunca se habló de evasión". Aseguró que si hubiese visto algún delito, lo hubiese denunciado. A raíz de declaración explosiva, citan nuevo testigo.

De manera inesperada, uno de los principales asesores de la AFIP que investigó el inicio del caso Oil Combustibles, Carlos Bo, deslindó responsabilidades sobre su rol a comienzos de 2016 y lejos de justificar las denuncias penales que impulsaron desde el organismo recaudador la gestión de Alberto Abad, dejó traslucir durante el juicio oral que nada de lo que él había analizado podía llegar a constituir un delito. “Acá nunca se habló de evasión. Todas las declaraciones estaban presentadas y todo indicaba que era correcto”, respondió bajo juramento uno de los considerados testigos clave, convocados por la querella por haber sido la mano derecha del N° 2 de la AFIP, Horacio Castagnola. Argumentó en la audiencia de ayer que sólo se limitó a confeccionar un “memo” recomendando que la petrolera pasara de estar empadronada en una agencia a la dirección de Grandes Contribuyentes para mejorar la “comunicación” con la empresa. “Esto no era para ir la a guerra”, sintetizó como una suerte de descargo sobre su participación pero a la vez admitiendo que hubo una. Rechazó profundizar en el hecho de que al momento en que elaboró el primer acto contra la petrolera, los planes de pago por el impuesto ITC estaban vigentes.

Bo se presentó a sí mismo como uno de los sabuesos más expertos dentro de la AFIP, con 40 años de antigüedad y protagonista -y como quien descubrió- los casos políticos más resonantes que involucraban al fisco. Enumeró su fama desde los 80 con IBM-Banco Nación, Curtiembre Yoma, Skanska, entre otras causas que “hice”, según dijo. Y se cuidó de diferenciarlos del de Oil: “No me tembló la mano para hacer denuncias penales contra las personas que consideraba necesario y el objetivo era el bien común. Cumplir con el estado. En el tema de Oil al no haber concepto de evasión y ser un problema de debilidad en el cobro el proceso era complejo, pero lo que yo dirigí, porque el objetivo, fue a cobrar. Si hay un delito lo denunció”, graficó para despegarse de lo que fue la estrategia de la AFIP de avanzar contra Oil al punto de empujarla a la quiebra. En varios tramos diferenció lo que fue el momento inicial de febrero de 2016 cuando le extendió un memo a Castagnola y lo que terminó ocurriendo. “Ni participé ni me consultaron. No me corresponde decir si la estrategia del organismo fue correcta”.

La declaración de Bo implicó un cisma dentro del juicio y funcionó como un espaldarazo impensado para la posición de las defensas. Incluso, disparó la inquietud de la fiscalía por convocar a otro testigo que al comienzo del juicio había intentado ser desistido por parte de la querella de AFIP, Oscar Ramos Rivera, jefe de fiscalización y supuesto relevo que tomó el caso Oil en sus manos. El testigo dijo que sólo armó un memo tomando como parámetro un balance de la petrolera que tenía dos meses de actividad y ya tenía planes de pago por ITC. Lo graficó como una “preocupación nuestra” por la AFIP y su presunta “dificultad” para relacionarse con el contribuyente.

“Aunque hoy sea difícil de creer, no se buscaba confrontar con la empresa sino comunicarse de manera diferente”, ensayó una explicación a preguntas de las defensas. Dijo sentirse agradecido por el apoyo de Elisa Carrió y haberla conocido en los 90, pero que jamás la cruzó en los últimos años. Y casi esquiva responder que en 2018, presentó su renuncia cuando Castagnola fue desplazado tras, según constó, presentar una investigación especial por el escándalo Odebrecht que involucraba a una empresa relacionada al expresidente Mauricio Macri. Pasó casi desapercibido cuando ayer el testigo lo relató. En aquel entonces, Carrió calificó a Bo como un “héroe” y reclamó su reincorporación. Ahora, Bo relativizó su relación y afirmó que no era de cercanía. La audiencia de ayer generaba preguntas de todas las partes, incluyendo el interés del presidente del TOF 3, Fernando Machado Pelloni.

“Reiteró por si sirve, no hay señalamientos a si la deuda era exigible, si no era deuda. Era un informe señalando una problemática. Cuando uno tiene una empresa que debe mucho dinero el problema es nuestro. Tenemos que buscar mecanismos de cobro. Un informe de fiscalización es mucho más contundente”, admitió como para contraponer de los hechos públicos que ocurrieron después con la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa. Sostuvo que Castagnola fue el que ordenó -en una muy curiosa decisión- que se dediquen investigaciones especiales sobre quienes aparezcan denunciados en los medios de comunicación. Fue exactamente lo que sucedió de manera contemporánea con el caso Oil y su traslado a Grandes Contribuyentes como paso inicial para su posterior estrangulamiento. “Nunca mi trabajo fueron valores reales de deuda ni que generara un proceso de determinación, ni de denuncia. Era un concepto de riesgo”, relativizó su rol. Dijo no recordar si encargarse del tema Oil le fue sugerido por Castagnola o fue a la inversa.

El único momento que se mostró incómodo fue ante la lluvia de preguntas respecto a un allanamiento del que participó en la firma CPC. Teóricamente se había desligado del caso Oil, pero lo convocaron porque “hacía falta gente” para controlar el operativo. De manera confusa primero dijo que solo presenció el acto, pero luego admitió que pudo haber buscado algún tipo de documentación en las oficinas. Tampoco estaba autorizado para estar presente. En varios tramos, indicó que su objetivo era un cambio “simbólico” en la relación con la empresa y establecer otras “líneas de diálogo”, dando a entender que ocurrió exactamente lo opuesto.

La AFIP lo había convocado al juicio como un testigo estrella “en virtud de haber participado del equipo de investigación y fiscalización de los hechos”. Bo no solo se esforzó por decir que no participó de casi nada (especialmente del supuesto “grupo de tareas”), sino que comprometió a Castagnola y reconoció implícitamente que hubo una “guerra” dirigida a hacer caer a la petrolera.

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