26 de julio 2007 - 00:00

Ahora, a recomponer también con México

Ahora, a recomponer también con México
La visita que los Kirchner arrancan el domingo a México es otro capítulo de la estrategia de corrimiento del discurso hacia el centro que intenta el oficialismo en la búsqueda de votos para las presidenciales de octubre. Como ocurrió en España, el propósito es enmendar gestos del pasado agresivos hacia ese país; antes, cuando gobernaba el conservador Vicente Fox, después cuando se le negó el saludo al nuevo presidente Felipe Calderón. Este mandatario fue elegido en comicios peleadísimos sobre los que intentaron influir los amigos de antaño del presidente argentino, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro. Lanzar aquellas imágenes agresivas le pareció divertido al gobierno argentino hace un año. Ahora viene la hora de las disculpas en esta búsqueda de imágenes más gratas a los sectores moderados del electorado, que es donde la nominación de Cristina de Kirchner sigue encontrando dificultades.

Agranda la zoncera del oficialismo el hecho de que es difícil imaginar un país en el continente más amigo de la Argentina que México. El ex presidente Fox quiso ingresar al Mercosur y no le respondían los llamados. Ahora, los Kirchner simularán que aquéllo nunca ocurrió y que México puede ser mejor socio que otros países de la región a la que se regalan elogios y negocios.

  • Acuerdo

  • El argumento para entonar el nuevo ciclo es la firma de un palabrero acuerdo de asociación estratégica que resume el contenido de las decenas de pactos que ya tienen firmados la Argentina y México. El texto del documento que firmarán el próximo lunes Kirchner y Calderón en el Salón de los Embajadores del Palacio Nacional de Gobierno de México es lo más que le permiten acordar los otros socios de los dos países, respectivamente el Mercosur (para la Argentina) y el NAFTA (para México, unido por ese acuerdo a los Estados Unidos y Canadá).

    Importa, sin embargo, más la música que la letra de lo que se va a firmar. Con los acuerdos preexistentes, un sector como el automotor verá mejorado su acceso al mercado con autopartes fabricadas en la Argentina para México, que produce vehículos para Estados Unidos y Canadá. Una ironía que la Argentina se haya negado a conversar siquiera con Washington alguna forma de adhesión a los acuerdos ALCA por razones de imagen y ahora pida entrar a ese gran mercado por la ventanilla auxiliar de México.

    La Argentina también espera que este relanzamiento de relaciones bajo nuevo clima abra la posibilidad de que aumente la inversión pública directa mexicana en temas de energía. Por ejemplo, que la poderosa Pemex (petrolera estatal) invierta directamente -como hace Petrobras o Pedevesa- en la red de gasoductos que el país jugó con poca suerte en los fideicomisos tipo Skanska.

    México, cree el gobierno argentino, puede darle al país el atajo para ganar ventaja en el sector del biocombustible, negocio del cual se queda retrasado por su esclavitud respecto de la idea de Chávez. El extravagante bolivariano se cree en la necesidad de proteger el negocio de los hidrocarburos y se ríe de los proyectos que EE.UU. tiene ya en curso con Brasil.

    Esa vía, pese a las críticas que recibe de parte de quienes le temen a la dialéctica energía vs. alimentos (casi un juego de palabras para consumo vulgar), es inevitable con el final de los combustibles fósiles a la vista y más para países con la extensión de territorio de México o la Argentina.

  • Rentabilidad

    México es además territorio privilegiado para las multinacionales argentinas con negocios en ese país, adonde tienen una rentabilidad que no da Brasil ni otro mercado. Es asiento del segundo empresario más rico del mundo, Carlos Slim, de quien ha sido vocero discreto un hombre más que cercano de los Kirchner, el actual embajador en España, Carlos Bettini. Kirchner lo ha interesado en asuntos que amplíen la gama de negocios (hoy lo más importante son la red de telefonía celular de CTI y la de «fija» de Telmex).

    Otro amigo privilegiado del gobierno, el grupo Techint, tiene en México dos acerías, Hylsamex e IMSA, con una inversión superior a los u$s 6.000 millones.

    Los jefes de los dos grupos tendrán sillas en las mesas principales del almuerzo que el mismo lunes le ofrecerá Calderón a la delegación argentina en el salón de la Tesorería del Palacio Nacional. Participarán de ese multitudinario condumio personajes clave para la relación política, empresarial y también cultural de los dos países, en lista que ha revista para el Presidente su embajador, Jorge Yoma.

    Entre ellos están, además de Slim y Paolo Rocca -que preside la Cámara Argentino-Mexicana-, el ex gobernador Cuauhtémoc Cárdenas -viejo amigo de la Alianza, cuyo programa intenta aplicar Kirchner desde que asumió-, Juan Manuel Abal Medina (el auténtico, fue secretario de Juan Perón y figura icónica del peronismo setentista), el poeta Juan Gelman (ex insurgente, hoy resiste en las barricadas de la poesía), el periodista Jacobo Zabludovsky (una especie de Neustadt mexicano, hoy jubilado), el editor argentino Ricardo Nudelman, hoy gerente general del emblemático Fondo de Cultura Económica ( sello fundado por otro argentino hace más de medio siglo, Arnaldo Orfila Reynal), Luis Betnaza (public affairs de Techint), el presidente del Toluca, Rafael Lebrija, los titulares de grupos como Gastón Azcárraga (grupo hotelero Posadas), Emilio Azcárraga (Televisa), Ricardo Salinas (Grupo Salinas, dueños de TV Azteca) y una miríada de funcionarios de los dos países. Incluyendo al presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, que cree le formalizarán en ese viaje una oferta imposible de rechazar: acompañarlo a Daniel Scioli en la fórmula bonaerense.
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