Ajuste: firmaron ayer Córdoba y Tucumán el acuerdo definitivo
La ronda de caciques peronistas por Olivos permitió ayer al presidente Eduardo Duhalde sumar dos nuevas provincias al Pacto Fiscal definitivo que compromete a una baja del déficit. Se trata de Córdoba y Tucumán, que se comprometieron a una poda del rojo en sus cuentas de 50%. Por su parte, la Nación financiará las deudas provinciales. El caso del mediterráneo José Manuel de la Sota es de suma importancia para la administración central ya que ahora sólo resta convencer a la última provincia "grande" para que ponga su firma: Santa Fe. Mientras Tucumán se comprometió a no emitir más Bocade, Córdoba logró autorización para emitir otros 165 millones de bonos Lecor, que serán utilizados para pagar deuda flotante. En tanto, es inminente la firma de Salta y trascendió que están avanzadas las negociaciones con Río Negro y Mendoza.
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En tanto, Córdoba tendrá financiado su déficit fiscal del segundo semestre y también los vencimientos del capital, ya que consiguieron 458 millones de pesos de financiamiento de la Nación.
El ministro de Economía mediterráneo, Juan Schiaretti, informó que el compromiso que asume Córdoba es que no bien se liquiden los 200 millones de dólares de un crédito del Banco Mundial hacia la provincia -para ello es necesario que se firme el acuerdo con el FMI por parte de la Argentina-, 70% de esa cifra va a estar destinado a rescatar anticipadamente los bonos locales Lecor.
«El acuerdo significa que llegando los recursos adecuados, la provincia puede anticipar el pago a proveedores por un lado, y pagar en tiempo y forma los salarios como lo venimos haciendo a nuestros empleados públicos», anticipó Schiaretti.
De esta manera, la provincia mediterránea estaba a punto de sumarse a Buenos Aires, Chubut, La Rioja y Tucumán en la firma del pacto fiscal definitivo.
Continúa pendiente, en tanto, un gran anhelo del gobierno nacional que es sumar la tercera «provincia grande» al pacto.
Se trata de Santa Fe, que se encuentra analizando las propuestas de Nación para comenzar a desembolsar una deuda de 400 millones de pesos hacia la provincia.
En rigor, es la deuda de la administración central a las provincias lo que más preocupa a los gobernadores de todo el país, quienes decidieron postergar un reclamo más firme sobre el tema para después que se acomode el desbarajuste político causado por el adelantamiento de las elecciones.
Un dato los alarma. Mientras que aumentó 0,6% la recaudación nacional de junio respecto del mismo mes del año pasado, los envíos por coparticipación cayeron 27%, según la consultora Economía y Regiones.
Otro objetivo en la mira del presidente Eduardo Duhalde es conseguir, al menos, el acta de intención de las provincias que aún falta firmar para dar una buena imagen al FMI. Militan en ese grupo Entre Ríos, Corrientes, San Juan y Formosa. Por su parte, San Luis y Santa Cruz ya adelantaron que no firmarán ningún acuerdo con Nación.

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