Alberto Iribarne ingresaba anoche en el encuentro del kirchnerismo porteño donde el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, explicó la derrota electoral de Rafael Bielsa.
El kirchnerismo porteño se dio cita ayer para escuchar a Alberto Fernández, a modo de preámbulo del primer encuentro de los oficialistas capitalinos tras las elecciones del 23 de octubre pasado. Casi una rara manera de celebrar esos comicios que dejaron a Rafael Bielsa en tercer puesto, pero con la banca en Diputados asegurada.
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Lo que intentó nacer como una convocatoria a sector adherentes al gobierno (la llamada centroizquierda) terminó acotada (el Presidente no quiere demasiada ebullición política por estos días) a funcionarios, pejotistas y los siempre comulgantes del Partido para la Victoria, que animan los denominados transversales. Precisamente allí se ubica una de las organizadoras de la tenida, la senadora Vilma Ibarra, a quien se vio incesante en sus paseos por la sala del acto, con celular en mano hasta que la aplacó la llegada del invitado principal, Alberto F. El jefe de Gabinete, después de dos horas de explicaciones de los encuestadores, se lanzó a un discurso encendido que los oyentes calificaron como «reflexivo» acerca de la contienda electoral.
Los encuestadores analizaron minuciosamente el voto porteño a Bielsa, apabullando con los números a los presentes, y atribuyeron el éxito de Mauricio Macri a su discurso «pragmático» y «del bache». Fernández llamó a redoblar esfuerzos para una experiencia mejor en el futuro «para ganar la Ciudad de Buenos Aires» y reflexionó sobre que alguna cuestión se les escapó ya que, aunque Néstor Kirchner contó con 60% de adhesiones en la Capital Federal, sólo pudo Bielsa hacerse transferir 20%. «Con el peronismo no alcanza», replicó el jefe de Gabinete en un llamado a la transversalidad.
• Objetivo
La tarea de reunir a más de un centenar de referentes, legisladores y candidatos consagrados la compartió Ibarra con Alberto Iribarne, por cierto, más ducho en esas artes.
La reunión se realizó en el tradicional hotel City, a dos cuadra de la Casa de Gobierno, con la idea de aglutinar a kirchneristas activos y adherentes, pero estos últimos finalmente quedaron sin invitaciones -como por ejemplo, Abel Fatala- y todo se acotó al reencuentro de asiduos concurrentes a los actos de campaña de Bielsa. Incluso el joven Juan Manuel Abal Medina, a quien habían planificado como coordinador de la tarde, prefirió adaptarse al nuevo puesto que asumirá en el gobierno, a cargo de lo que fuera el INAP, hoy una dirección.
El electo canciller Bielsa sólo pasó un rato por el lugar, requerido aún por sus tareas de ministro, pero también por no estar dispuesto a escuchar explicaciones de expertos sobre su derrota del 23 de octubre. Por cierto, pocos prestaron atención a los análisis de los encuestadores y muchos miraban el reloj contando los minutos que restaban para que el jefe de Gabinete cerrara el acto.
Otros funcionarios del gobierno, también porteños, aguardaron las palabras de Fernández, como Carlos Tomada, Daniel Filmus, y el titular de Cascos Blancos, Gabriel Fuks (alardeaba con ser el único halagado por Bush durante la cumbre, quien destacó la intervención del cuerpo que dirige el kirchnerista) o Elvio Vitali (director de la Biblioteca Nacional y legislador electo). Llegaron también candidatos frustrados como el animador Claudio Morgado, junto a los diputados Miguel Talento y Silvia La Ruffa, entre otros, quienes -igual que sus pares- restaron presencia en el recinto de la Legislatura, lo que provocó que se levantara la sesión para que pudieran acudir a la cita, como ejemplo de la importancia que para ellos revistió, especialmente al refrescarse la idea de que Alberto F. inicie finalmente su campaña a jefe de Gobierno 2007, al menos así estaba previsto antes del 23 de octubre.
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