6 de julio 2007 - 00:00

Alberto se prueba traje de Taiana

La grilla de futuros funcionarios en un eventual gobierno de Cristina de Kirchner es presa ya de tachaduras, enmiendas, ingresos y egresos de nombres. El lugar en la misma, para el actual jefe de Gabinete, Alberto Fernández, parece ser la pieza clave que enmarcará el ordenamiento de esa lista de ingresantes a la Casa Rosada, donde para la silla que deje ese funcionario ya se habla hasta del propio Néstor Kirchner.

Que Cristina Fernández renovará el staff que hoy tiene su esposo en la Casa Rosada, si llega a la presidencia, es una certeza en el kirchnerismo. También lo son la fascinación y el impulso que la primera dama quiere imprimirle en su gestión a las relaciones internacionales como embajadora de primera clase.

Europa, entre otros rumbos, se plantará en la agenda de la candidata para cuando gobierne, en una etapa que, cree el oficialismo, se esforzará por pulir la imagen de la Argentina en el exterior. Menos Venezuela y más Primer Mundo, aseguran quienes por estas horas tratan de entrometerse, secretamente, entre los ensayos, borradores, del armado de gabinete de la primera dama, donde, como en una guía de turismo, también se relatan los destinos y paradas que hará la postulante durante la campaña electoral fuera de la Argentina. Entonces, uno de los ministerios clave para Cristina Kirchner será el del Palacio San Martín, donde Jorge Taiana mantiene buena sintonía con la esposa presidencial, con quien ha viajado ya a diversas latitudes. Pero esa confianza, al embajador, no le aseguraba ayer la estada en la Cancillería por un período más. Quizá recalará en la provincia de Buenos Aires junto a Daniel Scioli o quizá una plaza inesperada tendría Taiana en el nuevo armado de funcionarios, donde para Cristina Kirchner tendría reconocimiento.

  • Imaginación

  • En cambio, con mayor confianza aún y en una movida de audacia, el último rumor que circulaba entre en los funcionarios del gobierno era ayer que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se convertiría en el futuro ministro de Relaciones Internacionales y Cultos. La especulación recorría los despachos del edificio de la calle Arenales y oficinas accesorias.

    Empezaron así los ejercicios de imaginación sobre la plaza de Taiana ocupada por Fernández a partir de diciembre próximo. Se haba de un «canciller a la europea», una suerte de primer ministro sin serlo que se ocuparía en su nueva tarea de estar atento a los acontecimientos en otros países del mundo como a los avatares del gobierno en doble mirada, de ministro de Exteriores y de coordinador del plantel de sus pares. Un Fernández verdadero canciller, si se tiene en cuenta que al menos, en tiempo pasado, la Edad Media, en algunas regiones de Europa los cancilleres tenían asignada la misión de custodiar el sello con el escudo del rey, que había que ponerles a los documentos oficiales. Pero no, claro, tan ponderado como una Angela Merkel en Alemania. Simplemente un complemento para una Cristina Kirchner que pretende llevar por sí y en persona la política exterior del país.

    En principio, cuando aún no estaba definida la candidatura de Cristina Fernández, pero el oficialismo ya pensaba en esa posibilidad, se mencionaba al jefe de Gabinete encabezando la lista de postulantes a senadores por la Capital Federal, con la idea de suplantar el papel que desempeña la primera dama en la Cámara alta. Pero en el kirchnerismo no querrían exponera ese Fernández a más golpes, como los de una campaña electoral.

    Habrá que ver si ese funcionario resigna o no, desde su nuevo papel sus otras pasiones, como la política porteña que hasta ahora no le ha reportado un solo milagro, pero en la que persiste y desde donde el oficialismo quiere prepararse para las legislativas de 2009.

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