En septiembre, la Legislatura porteña dio un paso inédito en materia de ambiente al sancionar la creación de una Mesa de Trabajo para la elaboración del primer Código Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires. La ley 6.840, impulsada por el peronismo con apoyo multipartidario, busca zanjar una deuda histórica con los porteños, cumplir con la Constitución y acatar un fallo judicial reciente.
Alejandro Grillo: "Queremos que la Ciudad tenga su propio Código Ambiental y saldar una deuda de 30 años"
El legislador de Fuerza Buenos Aires, principal impulsor de la ley que ordenó la creación de una Mesa de Trabajo para redactar la norma madre, dialogó con Ámbito sobre la situación ambiental del distrito y los alcances y objetivos de la iniciativa. También deslizó los motivos por los que, a su criterio, CABA lleva tres décadas incumpliendo una ordenanza constitucional.
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Alejandro Grillo, legislador porteño por el bloque de Fuerza Buenos Aires.
El texto constitucional de CABA, sancionado en 1996, define al ambiente como “patrimonio común” y remarca que toda persona tiene derecho a gozar de un espacio público "sano", así como también tiene "el deber de preservarlo y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras”.
En su artículo 29 también plantea la elaboración de un “Plan Urbano Ambiental” con participación transdisciplinaria, que se constituya como “la ley marco a la que se ajusta el resto de la normativa urbanística y las obras públicas”.
Pasados casi 30 años desde la entrada en vigencia de la Constitución porteña, la Capital Federal, principal distrito urbano y epicentro de las definiciones políticas y económicas del país, aún no cuenta con una normativa madre en materia ambiental, lo que se traduce en deficiencias en la calidad de vida de los ciudadanos.
En agosto del 2023, la Justicia tomó nota de la deuda legislativa. El juez Guillermo Scheibler hizo lugar a un amparo presentado por la Asociación Civil Observatorio del Derecho a la Ciudad, declaró la inconstitucionalidad de la omisión de sancionar un Código Ambiental y exhortó a la Legislatura a que lo subsane “a la mayor brevedad posible”.
La Legislatura de CABA avanza en la creación de la Mesa de Trabajo para redactar el Código Ambiental
Ante ese panorama, el legislador de Fuerza Buenos Aires, Alejandro Grillo, presentó un proyecto ante el Parlamento porteño para comenzar a trabajar en la redacción. La iniciativa fue aprobada con 41 votos afirmativos del peronismo, Vamos por Más (PRO+Coalición Cívica), Unión Cívica Radical y parte de La Libertad Avanza, entre otros, e impulsa la creación de la Mesa de Trabajo.
Se trata de una instancia conformada por 21 miembros, con representación de la Legislatura, del Gobierno porteño, del mundo académico-científico y de organismos afines al tema, los cuales serán seleccionados a partir de marzo, una vez que comience el nuevo año parlamentario y se constituyan las comisiones, con nuevas caras: en diciembre se renovó la mitad del recinto e ingresaron figuras de peso como Silvia Lospennato, Leandro Santoro y Horacio Rodríguez Larreta, entre otros.
En diálogo con Ámbito, Grillo, autor de la ley, hizo un repaso de la situación ambiental del distrito, los motivos por los que, a su criterio, CABA lleva casi 30 años sin una norma madre sobre la materia y cuáles serán los alcances de la iniciativa. "Queremos saldar una deuda histórica de 30 años y que la Ciudad tenga su propio Código Ambiental", enfatizó.
Periodista: ¿Cuál es el motivo principal por el cual, luego de 30 años, la Ciudad no cuenta con un Código Ambiental?
Alejandro Grillo: En parte es por el excesivo desarrollo inmobiliario sin una mirada igualadora. La construcción es importante, pero los excesos sin contemplar a los que peor la pasan es un error. Hace 30 años que la Ciudad debería haber sancionado su propio Código Ambiental como manda la Constitución, pero viene dejando jugar. Tiene una explicación política y económica. Se crearon diferentes Códigos. Se reformuló en más de una oportunidad el de Planificación Urbana, se creó el de Edificación, se formuló el Urbanístico, que vino a reemplazar el de Planeamiento Urbano. Hay una connivencia para que la cuestión ambiental esté solapada, porque de lo contrario muchos excesos que se cometen urbanísticamente estarían menguados, contenidos o tal vez frenados.
P.: ¿Qué lugar le otorga la Constitución porteña al ambiente?
A.G.: Lo considera como un sujeto de derecho y nos obliga a los porteños, y a los legisladores en particular, a que creemos un código de relacionamiento con el ambiente, que permita la preservación y el cuidado. Este año cumplimos 30 años de autonomía. Tenemos una Constitución de vanguardia donde el sentido de la Justicia prevalece en todos sus niveles. Es muy progresista para la época: contempla tanto a la juventud como a otros sectores de la sociedad que muchas veces no son los primeros en ser tenidos en cuenta. En este caso el ambiente. El papa Francisco nos enseñaba en el Laudato Sí que tenemos que cuidar la casa común. Nuestra casa común es el ambiente de la Ciudad y no lo estamos cuidando.
P.: ¿Por qué decidió impulsar la creación de esta Mesa de Trabajo?
A.G.: Desde nuestra fuerza venimos impulsando la redacción del Código Ambiental desde hace tiempo. Cuando asumí en 2023 era uno de los temas que a mí más me interesaba. Quería ayudar a saldar esa vieja deuda con los porteños. Vivimos en esta Ciudad en la que no tenemos ni el aire ni los espacios verdes que necesitamos. Sufrimos el congestionamiento, la contaminación sonora y hasta sísmica en algunos casos por eventos masivos, que no son del todo bien regulados. Por eso propusimos avanzar con la creación del Código, primero mediante la creación de una Mesa de Trabajo.
P.: ¿Qué finalidad tiene la Mesa de Trabajo?
A.G.: Nos da un marco institucional con un método de trabajo definido y con la conformación de los distintos integrantes, provenientes de diferentes ámbitos, que entienden en la materia desde lo público. Además garantiza la participación ciudadana desde el inicio de un proceso, para que los y las porteñas puedan acompañar toda la instancia de diagnóstico. Por supuesto nos va a permitir tener un debate político en el parlamento. Así que este año estamos muy entusiasmados de poder llevar adelante esta tarea. Queremos saldar una deuda histórica de 30 años y que la Ciudad tenga su propio Código Ambiental.
P.: ¿Cuál es el plazo que pone la ley para la confección del Código Ambiental?
A.G.: Son doce meses para el diagnóstico y otros doce para la redacción y la aprobación del Código. A partir de la conformación de las comisiones se va a llamar a la constitución de la Mesa de Trabajo. Luego avanzaremos paso a paso. Primero tenemos que ponernos de acuerdo en cómo funcionaremos, cuáles son nuestros objetivos, cuál es el resultado al que vamos a tener que arribar y cuál es el grado de participación. Para mí es muy importante llevarlo a los barrios y dar garantías de transparencia y de acceso a la información. Hoy uno quiere preguntar por qué talaron un árbol y nadie sabe.
P.: ¿Qué rol tendrá la participación ciudadana?
A.G.: Nuestro objetivo es que sea importante. Queremos ir a cada una de las comunas a tomar contacto con los juntistas comunales, que son los representantes de cada uno de los barrios, incluyendo también al consejo consultivo, que es el ámbito natural en cada una de las comunas donde participan organizaciones de la sociedad civil. Mi intención es poder darle volumen y músculo desde el inicio. Yo creo en la democracia participativa. Cuanta más participación se permita en la confección de una norma, más se va a cumplir. Nosotros queremos reflejar la necesidad ambiental del pueblo de la Ciudad. Por supuesto, con los límites que marquen el rigor científico, la evidencia empírica y el sector académico.
P.: ¿Cuál es el grado de situación del medio ambiente porteño?
A.G.: Tenemos niveles de vegetación muy por debajo de lo que los estándares internacionales nos proponen. Actualmente estamos en 0,6, apenas por encima de la mitad, cuando deberíamos estar en uno.
P.: ¿Qué le falta a la Ciudad en materia de ambiente?
A.G.: Por un lado, hay que plantar muchos más árboles de los que hay. Nosotros calculamos que hacen falta más de 300.000. El año pasado se plantaron 18.000. Poquísimo. También implementar los techos verdes. En nuestra propuesta de gobierno del 2023 habíamos propuesto el cordón verde del oeste, arbolando toda la avenida General Paz, que es puro cemento. También teníamos propuestas para el Sur y para el resto de la Ciudad. Hay entre 70 y 80 huertas comunitarias en la Ciudad, proyectos fabulosos a los que hay que darle más bola. Hacen falta plazas y parques. También faltan arroyos a cielo abierto y mejor relación con el río. Falta sanear toda la costa del camino de Sirga, el área que recorre toda la costa del Riachuelo y donde la contaminación atmosférica es alta de ambos lados. Acumar hizo un buen trabajo durante estos años en relación a la recuperación de los niveles del Riachuelo, hasta que llegó Javier Milei, que descree del cambio climático. Esperemos que no se desarme mucho.
P.: ¿Por qué no se avanza?
A.G.: Podríamos charlar largo y tendido, pero si tuviera que puntualizarlo en algo creo que es porque, precisamente, las políticas públicas no están acompañadas ni tuteladas por un Código Ambiental que la revise.
P.: ¿Cuáles son las principales consecuencias de la ausencia de un Código Ambiental?
A.G.: La más grave es es la desigualdad. Nosotros queremos limitar esa inequidad ambiental que se fue construyendo a lo largo del tiempo por la cual un punto de la Ciudad puede llegar a tener hasta 7 grados de diferencia con otro punto. Eso afecta muchísimo la calidad de vida de los porteños.
P.: ¿Qué modelo de Ciudad o de país mira a la hora de pensar un Código Ambiental?
A.G.: Hay lugares con buenos enfoques. En algunas latitudes te hablan del derecho de la naturaleza. Siempre le digo a mis compañeros que el ambiente no es un medio-ambiente, sino que es un sujeto y tenemos que cuidarlo porque repercute en lo demás. Bolivia le da una entidad al suelo y a su uso de manera novedosa. Tenemos que garantizar una Ciudad verde, frondosa, con lugares donde abunde el suelo absorbente. Por ejemplo, si no tenemos un buen sistema hídrico repercute en la economía de la avenida Cabildo. Si no tenemos la cantidad de árboles que CABA necesita, se ve afectado el aire y la temperatura.
P.: ¿Esperan apoyo de parte del oficialismo y del jefe de Gobierno, Jorge Macri?
A.G.: Aspiro a que sí. Ellos estuvieron de acuerdo en la creación de la Mesa de Trabajo. Además, he tenido el año pasado un encuentro positivo con la subsecretaria de Ambiente de la Ciudad, Natalia Persini. Además, Macri habla de la Ciudad de los 15 minutos, una idea que tiene una profunda mirada ambiental. Veremos cuáles son sus límites.
P.: ¿Cuáles son las expectativas para este año?
A.G.: Nosotros vamos a impulsar esta Mesa de Trabajo para que tengamos el mejor texto posible, que siempre es el que se acuerda mayoritariamente. Es debate, discusión y consenso. A eso vamos a meterle mucho este año.





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