4 de julio 2002 - 00:00

Alfonsín fue el primero en dejar un lugar en el Senado

El Senado aprobó ayer la renuncia de Raúl Alfonsín a la banca y habilitó la asunción de la sucesora del ex presidente radical en el cuerpo hasta diciembre de 2005, la frepasista (línea Juan Pablo Cafiero) Diana Conti. La ex secretaria de Derechos Humanos de Fernando de la Rúa armó ya un bloque unipersonal, de similar orientación y denominación al que animan los ex chachistas y hoy filo-oficialista Darío Alessandro, Rodolfo Rodil y otros en Diputados, y equidistante del que montó para hacer oposición Vilma Ibarra (Frente Grande) en la misma ala legislativa que Conti.

La Cámara cumplió así con un simple trámite parlamentario, que sirvió de excusa para improvisar un homenaje al caudillo de Chascomús. Alfonsín presentó la dimisión el 25 de junio, con la excusa de volver al llano para recorrer el país, sin dejar de hacer política.

• Críticas

Venía de soportar una consagración poco feliz con menos de 20% de adhesiones en las urnas bonaerenses, por debajo del voto en blanco; y, más recientemente, fue objeto de críticas de sus propios correligionarios por haber insistido en apoyar a rajatabla a Eduardo Duhalde, aun cuando le hiciera flacos favores fustigando al Fondo Monetario en las sesiones. En los medios, se lo castigó por haber aparecido fotografiado con un papel que ordenaba «cajonear» el pliego de un juez.

«Creo que mi tarea política es más necesaria en la prédica y en el encuentro con hombres y mujeres con los que es necesario discutir. La lucha de siempre es la búsqueda simultánea de la libertad y de la igualdad para construir una democracia moderna y participativa. No la voy a abandonar jamás y durará lo que mis fuerzas resistan»,
señaló Alfonsín en el texto de la renuncia.

Carlos Maestro
, quien acompañó el oficialismo bonaerense de Alfonsín desde la jefatura del bloque UCR, inició la temporada de panegíricos. Tras sostener que la dimisión es «suficientemente elocuente», recordó que el senador saliente «ha llevado adelante en toda su vida política una trayectoria realmente extraordinaria y fue protagonista sustantivo de uno de los momentos más trascendentes de la vida nacional de las últimas décadas».

Para evitar posibles especulaciones negativas sobre la inesperada fuga alfonsinista (la segunda en los últimos 13 años; el debut fue cuando dejó antes de tiempo la presidencia de la Nación en 1989), Maestro subrayó que Alfonsín «es consciente de la gravedad del momento que está viviendo la Argentina, de la crisis in-édita que nos compromete a todos, y cree que es necesario brindar un servicio a la República en la forma que cree más útil de su parte, que es bajar al llano».

Más adelante, insistió en que «hay muchos que seguramente no entienden bien la actitud de Alfonsín. Nosotros la respetamos porque proviene de un hombre profundamente democrático», concluyó el representante del oficialismo chubutense.

José Luis Gioja
encabezó el tributo del bando PJ. En reconocimiento a la colaboración que prestó a las iniciativas del Ejecutivo desde enero, exageró que «sólo los grandes tienen un gesto de grandeza de presentar la renuncia a su cargo», aunque apuntó que en este caso «no es renunciar a la política, porque la política es su vida».

«Lo seguiremos viendo y eso nos va a recomponer parte de la pena de que un grande de la política argentina haya tenido la grandeza de renunciar a su banca»
, levantó la voz el titular de la bancada peronista. Gioja admitió que el radical «supo asumir los costos que implica sostener las instituciones» y enfrentar una «batalla muy dura contra la intolerancia y la incomprensión».

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