3 de agosto 2001 - 00:00

Alfonsín va por más: amenaza a De la Rúa con plan económico

Raúl Alfonsín insistió ayer en un gobierno de unidad nacional
Raúl Alfonsín insistió ayer en un gobierno de unidad nacional
Alfonsín no se conforma con mortificar a Fernando de la Rúa con alquimias de gobiernos de unidad nacional. Ayer, reveló que va por más y que le entregará el martes de la semana que viene al Presidente una agenda para promover un gabinete sin Domingo Cavallo y un plan destinado a transformar el déficit cero en hambre cero, consistente en darle al ajuste un rostro humano. Se jactó, asimismo, de que «varios dirigentes del PJ se mostraron de acuerdo» con su gobierno de unidad nacional, si bien se reservó los nombres. Carlos Ruckauf ya hizo saber a sus íntimos que «ni loco» se sube a la algarada alfonsinista.

El avance de Alfonsín no quedará en la retórica. Además de llevarle carpetas al presidente como hacía Carlos Chacho Alvarez antes de su retiro, el ex presidente ya acordó cómo será la campaña de la Alianza en la provincia de Buenos Aires para las elecciones de octubre.

Críticas

• Ya está definido que los embates lógicos contra Ruckauf y Eduardo Duhalde serán matizados con acérrimas críticas contra la Casa Rosada y, en especial, Domingo Cavallo. Es decir que Alfonsín y compañía cumplirán un papel doble de oposición que se irá reforzando en los próximos días. Serán parte, en todo caso, de un oficialismo virtual, ligado a la ficción del alfonsinismo de gobierno de unidad nacional.

• En sintonía con el candidato a senador (de hecho, participó su hijo y delfín, Ricardo Alfonsín), los radicales Leopoldo Moreau y Federico Storani improvisaron el miércoles un comando proselitista con los frentistas Graciela Fernández Meijide, Rodolfo Rodil, Alejandro Mosquera, Eduardo Sigal y Aldo San Pedro, entre otros, en el comité de la avenida Paseo Colón.

• Los dueños de casa llevaron la delantera a la hora de castigar al oficialismo (el verdadero) y, sin demasiado esfuerzo, obligaron al Frepaso a plegarse al operativo diferenciación. Meijide y compañía -se podría decir- ontribuyeron a moderar el espíritu opositor de Moreau que llegó a mencionar la palabra «romper», cuando se habló de la relación con la administración De la Rúa. Por supuesto, no hubo discrepancias: a partir de la aprobación del último ajuste, los legisladores que responden a los caciques de ambas agrupaciones no facilitarán más leyes al ministro de Economía ni al gobernador bonaerense.

• El caudillo de Chascomús, en tren de amañar el frente aliancista (en su versión original, «progre»), visitó ayer la sede del PSP, donde el intendente de Rosario, Hermes Binner, y el diputado nacional Rubén Giustiniani encabezaron un plenario para reclamar un programa social -incluido un salario mínimo garantizado y otras iniciativas testimoniales-. El ex presidente los corteja porque son los únicos socialistas que permanecen en la Alianza y, además, tiene el carné de la Internacional: los democráticos de Alfredo Bravo animan el ARI de Elisa Carrió y los auténticos siguen corriéndose a la izquierda con proclamas exóticas (durante el lanzamiento del candidato a senador por Capital Federal, Mario Mazzitelli, exigieron la nacionalización de YPF).

• La gira alfonsinista seguirá mañana por Morón, donde se reunirá el Frente Grande provincial para consagrar a Juan Pablo Cafiero como presidente del Congreso partidario. Este órgano partidario deberá ratificar la entente con la UCR y, al mismo tiempo, convalidar la lista de candidatos a diputados nacionales propia, encabezada por un «puntero» cafierista (rama 'Juampi', obviamente) de San Isidro, el actual senador provincial Alejandro Filomeno.

• La nómina, que deberá conciliarse con la que encabeza Moreau por el radicalismo, generó controversias porque carece de figuras para hacer campaña y fue elegida a dedo por los pesos pesado partidarios, Rodil, Alejandro Mosquera (Alternativa y Liberación) y el mismo Cafiero, sin necesidad de pasar por comicios domésticos. Una costumbre que impuso Chacho y no modificó, por conveniencias fácilmente deducibles, Fernández Meijide, mandamás de la mesa provincial del Frente.

• María América González se rehusó a encabezar la papeleta, a pesar de los ruegos de los frentistas bonaerenses. Tampoco aceptó ser coequiper de Alfonsín, a quien secundará la actual secretaria de Derechos Humanos, Diana Conti. La creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados» prefirió quedarse en su distrito original, el porteño, aunque sin definir si aceptará las invitaciones de Darío Alessandro a renovar la banca con la casaca aliancista o si se sumará al éxodo hacia el ARI de Elisa Carrió y los socialistas democráticos.

• Tampoco se cumplió el acuerdo de entrecasa que favorecía al ex socio de «Juampi», el senador provincial Eduardo Sigal, para catapultarse a la Cámara baja nacional. El ministro de Desarrollo Social llegará debilitado a la conducción, precisamente, por su divorcio con el ex PC Sigal. El legislador debe traspasarle el mando del Congreso el sábado. El Fredejuso quedó fracturado después del armado de las listas del '99.

• No será fácil el trámite del Congreso de mañana. Quienes manejan el Frente Grande bonaerense tendrán que domesticar a los delegados para que concurran al cónclave y no voceen arengas rupturistas. La deserción de más de un centenar de congresales que emigraron al lilismo obligará a poner a trabajar a los suplentes. Estos y los titulares que no hicieron las valijas tendrán que sumar 252 para lograr el quórum del cuerpo que integran 503 miembros.

• El concejal de La Matanza, Herminio Bayón, anticipó que llegará con una consigna inequívoca, aunque minoritaria: separar al Frepaso de la UCR y recuperar la identidad, sin necesidad de correr a los brazos de Carrió. Bayón, que retuvo por quinta vez la jefatura del Frente Grande matancero, encabeza una agrupación que se llama Pan, Trabajo y Justicia, y con ese nombre, bromean sus seguidores, resulta incoherente ser oficialista.

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