Sabiendo que la intención de Cristina Fernández es la de avalar el pedido, y que sólo una promesa de Néstor Kirchner al sindicalismo ortodoxo frena la decisión (al menos hasta las elecciones presidenciales), la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) prepara un último intento para lograr su legalización definitiva antes del 28 de octubre. El próximo martes 28 de agosto, la entidad gremial prepara una movilización «multisectorial», donde se mezclarán varios reclamos (desde la política oficial contra el agro hasta una crítica al contenido del Consejo del Salario, donde la entidad quiere efectuar una presión directa sobre el gobierno para lograr el histórico reclamo de la institucionalización).
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El anuncio lo hicieron ayer en conjuntoel titular de la CTA, el maestro Hugo Yasky, y el titular de gremio que agrupa a los trabajadores del neumático, Pedro Waisejko, dirigente que tiene el récord de aumento salarial de 25% en las últimas paritarias. La idea de la marcha es comenzar con una concentración en 9 de Julio y Avenida de Mayo, y marchar después al Ministerio de Trabajo de Carlos Tomada. Si todo resulta como se planea, habría además movilizaciones en todas las provincias, incluyendo a Santa Cruz y Jujuy, donde la CTA es parte de las manifestaciones activas que terminaron en incidentes en las últimas semanas. La intención es que todo concluya en paz y que simplemente los actos terminen de mostrarle al gobierno la conveniencia de apurar la institucionalización de la CTA, promesa que en realidad Néstor Kirchner le hizo personalmente al comienzo de su mandato a Víctor de Gennaro, pero que luego fue postergando al compás de su sociedad con la CGT ortodoxa y peronista. También por el alejamiento de De Gennaro del oficialismo explícito.
En general, esta pasividad presidencial fue aceptada con cierta resignación desde la CTA. Sin embargo, un hecho mutó la posición hacia la acción. La candidata a suceder a Kirchner se encontró el 15 de junio pasado en Ginebra con el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el chileno Juan Somavía, en una de sus giras por el exterior organizada en este caso por Tomada. Allí, el funcionario, luego de palabras de rigor que incluyeron la felicitación por la baja del desempleo, le reiteró la posición oficial de la OIT a favor de la institucionalización de la CTA, algo que aparentemente Cristina Fernández aceptó sin chistar. Luego, un día después, también en Ginebra, un incidente con el marítimo Omar «Caballo» Suárez habría terminado de convencer a la candidata. La CTA esperó desde ese momento hasta acercarse más a las elecciones para presionar oficial y públicamente para que se tome esta decisión, y la fecha elegida es entonces el 28 de agosto.
Reclamo
Según Yasky, el reclamo se hace «en cumplimiento de lo que emanó de la asamblea anual de la OIT y en respeto de la libertad sindical para asegurar que en este país el diálogo y la participación social no se hagan con un sector de los trabajadores amordazados y atados de pies y manos».
Desde la CGT, la posibilidad de que el gobierno avance en el otorgamiento de la personería gremial genera, paradójicamente, posiciones diferentes. Sucede que Hugo Moyano sueña desde hace varios años con dirigir una CGT donde estén representados todos los gremios, incluyendo los de la CTA, en especial, los que agrupan a los empleados públicos donde esta última central tiene su principal poder de fuego. Piensa Moyano desde hace varios años que sólo cuando ocupe este puesto, realmente pasará a la historia como el sindicalista que logró la unión del sector obrero, algo que en varias tardes debatieron con el presidente en la Casa de Gobierno. El camionero, que mantiene una buena relación con Yasky, va más allá. Algunos de los sindicalistas que lo siguen de cerca le escucharon decir que la unificación sindical será una de las tareas que ocuparían el tiempo de Kirchner cuando deje la presidencia. La otra sería la formación de un nuevo PJ.
Desde la otra orilla, y con la amenaza de estar en pie de guerra contra la senadora si ésta decide o le reclama a su marido la legalización de la CTA, están el sindicalismo oficial y ortodoxo rebelde, encabezado por el gastronómico Luis Barrionuevo. Desde este bando se solicita ignorar el pedido, y que la representación sindical institucional en el país continúe siendo propiedad inalterable de la CGT, aunque ésta sea oficial y opositora.
Además de la CTA, el próximo martes marcharán por Buenos Aires la Federación Agraria, el instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, La Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios y otros movimientos.
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