13 de septiembre 2007 - 00:00

AMIA, papeleras y Clinton, productos de campaña en Nueva York

Cristina Fernández, Néstor Kirchner, Bill y Hillary Clinton.
Cristina Fernández, Néstor Kirchner, Bill y Hillary Clinton.
Se mueve ya Néstor Kirchner con ademanes de ex presidente. Busca, con instinto de inminente retirado, la compañía de colegas con quienes lamer heridas. El primero es Bill Clinton, con quien se tomará un café -junto a Cristina candidata- el próximo miércoles 26 a las 4 de la tarde en el hotel donde el ex mandatario presidirá la tercera cumbre de la Clinton Global Initiative. La cita no incluye a Hillary porque esta senadora respeta los códigos del lugar, así como Bill nunca va a Washington -está mal visto que lo hagan los ex presidentes, salvo alguna efeméride inevitable; peor está considerado que un ex presidente hable-. La contrapartida es que Hillary, pese a que el matrimonio vive en las cercanías de Nueva York, no aparece en la semana top de Bill en la Gran Manzana, que es la Clinton Global Initiative.

Ese miércoles, Kirchner tiene examen al mediodía, porque será uno de los expositores en el almuerzo que la CGI -la cumbre de empresarios y políticos más importante del mundo actualmente, que ha reemplazado a la de Davos en importancia- dedicará a América latina. Moderará el encuentro, que incluye la participación del presidente de República Dominicana, Leonel Fernández; un experto en peronismo, el politólogo Fareed Zacharia, autor del libro «El futuro de la libertad: las democracias no liberales aquí y en el extranjero». En ese libro, Zacharia describe a los gobiernos como los de la Argentina, que acceden al poder cumpliendo los requisitos democráticos pero que gobiernan con herramientas de facto. En la primera edición de «The Future of Freedom: Illiberal Democracy at Home and Abroad», Zacharia se alarmaba por la cantidad de decretos de necesidad y urgencia que había firmado en la década de los años 90 Carlos Menem. Lo que dirá cuando Kirchner le cuente que ha firmado más de esos decretos que leyes ha sancionado el Congreso en los últimos cuatro años.

Los gestos del Kirchner que se prepara para el retiro tiñen toda la agenda que hoy por la mañana le mostrarán a él y a Cristina, cuando ésta baje del avión de regreso de Alemania.

Tarea de protojubilado es participar el mismo lunes cuando comienza el viaje oficial (24 de setiembre) en una reunión sobre el cambio climático a la que convoca el delegado personal del secretario de la ONU, Ban Ki-Moon, para ese problema, el también ex presidente Ricardo Lagos. En este coqueto conchabo que se ha conseguido el chileno, llama a todos los ex presidentes que anden por Nueva York -y a algunos que como Kirchner van a tener tiempo en el futuro próximo- para aportar recetas para superar ese problema. ¿Incluirá un pésame colectivo por todo lo que han hecho los gobiernos para que parezca imparable ese desastre ambiental en todo el mundo? Kirchner podrá aportar el optimismo criollo: el último mapa prospectivo sobre calentamiento global prevé que la Pampa Húmeda argentina y la costa del Uruguay hasta Brasil pueden salvarse en el próximo siglo de los daños que se vienen si alguien hace algo.

Todo el vigor del presidente en ejercicio lo reserva Kirchner para el martes 25 de setiembre a las 4 de la tarde, que es cuando tiene turno (por orden alfabético de país) para dar su último discurso ante la Asamblea de la ONU. El Presidente ha incluido en su comitiva a los dirigentes de la comunidad judeoargentina -entre ellos los presidentes de AMIA y DAIA, Luis Grynwald y Aldo Donzis- porque dedicará esa intervención a reivindicar la posición del gobierno saliente en defensa del esclarecimiento del atentado a la mutual judía en 1994. También respaldará la acción de la Justicia en la persecución de los presuntos responsables, un grupo de funcionarios iraníes.

  • Propósitos

    Este gesto de Kirchner busca expresar no sólo una acción de gobierno sino también reivindicar como propio el prestigio que ha ganado el país en la agenda de los EE.UU. por adherir a la hipótesis de la conexión iraní en los atentados. Este es un artículo de fe de la cruzada de Washington contra el terrorismo internacional, agenda de la cual nunca se apartó Kirchner por más frecuentación que haya hecho de la amistad de los Luis D'Elía y Hebe de Bonafini.

    Este gesto es el más importante en la superficie que se permite el Presidente. Otro, más importante para el buen fin de su gobierno y mejor comienzo de la gestión de quien lo suceda, sea la parienta o no: la crisis con el Uruguay por las papeleras contaminantes. El mismo domingo 23 de setiembre, cuando llegue la delegación a Nueva York, los jefes de Gabinete de los dos países, Alberto y Gonzalo Fernández, tienen prevista una reunión con el mediador real Antonio Yáñez Barnuevo. Será en el hotel Four Seasons de la calle 47, en donde se alojarán los Kirchner. El Presidente no estará lejos de la sala de esa reunión en la cual la Argentina intenta sacar el último rédito de la facilitación española: que España complique más en el problema a Finlandia y logre que Botniano funcione antes de las elecciones del 28 de octubre. Para el martes 25 está en borrador un encuentro no confirmado entre el matrimonio Kirchner y un grupo de representantesde las entidades judías con sede en Nueva York. Las más importantes han pedido una cita con el matrimonio, pero Kirchner prefiere recibirlos a todos juntos, quizás en la sede del gerente de esta tenida, el cónsul Héctor Timerman. El propósito es pasarle el testimonio a Cristina con la promesa de que ella seguirá la misma política si llega a ganar las elecciones del 28 de octubre. Este capítulo de la campaña busca concentrar la atención de un sector del voto argentino -el de la comunidad judeoargentina- que se resiste a votar al peronismo y ante el cual Kirchner y Sra. quieren atraer con estos gestos de mostrarse con los líderes de la B'Nai Brit y el American Jewish Committee. O el United Jewish Appeal, una entidad que en plena crisis de 2001 llegó a recaudar u$s 6 millones que se aplicaron en la Argentina a atender pobres de todas las confesiones y a darle un respiro a la crisis de las escuelas comunitarias. Es decir que se trata de una de las entidades de más prestigio hacia adentro de las familias judeoargentinas. Ideal para un spot de campaña.

    Como protojubilado, el Presidente le deja el protagonismo en el resto de las actividades a la candidata: el coloquio del lunes 24 con Baltasar Garzón en la NewYork University, el almuerzo del miércoles 26 con los empresarios rockefellerianos del Council of the America o alguna de las otras visitas académicas que le pueden incluir en la agenda del viaje. La Cancillería y la Casa de Gobierno presumen del número de interesados en entrevistarse con la candidata, universidades, empresarios, etc. Hasta ahora sólo le han aceptado una invitación a almorzar a la sede de la Reserva Federal sucursal Nueva York. No estará Ben Bernanke, pero Martín Redrado -gerente de esta reunión- confía en que será la señal más cierta de que Cristina, si gana las elecciones, no es Kirchner.
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