Amparo kirchnerista a nuevo socio en casinos

Política

El desembarco del empresario Cristóbal López -a quien se le atribuye estrecha relación con Néstor Kirchner- en el negocio de los casinos flotantes que funcionan en la Capital Federal merece atención en España. De ese país es originario López (aunque se crió y ha trabajado siempre en la Argentina) como lo es la empresa Cirsa, que hasta ahora había administrado esos casinos. En la nota que publicó «El Confidencial» de España, se hace una reseña de la operación, que no excluye el relato de las presuntas presiones que pudo recibir el titular de Cirsa, el español Manuel Lao, del gobierno argentino para echarse en brazos de su nuevo socio.

El presidente argentino, Néstor Kirchner, se ha salido con la suya. Manuel Lao, dueño de Cirsa, uno de los grandes imperios mundiales del sector del juego, ha perdido el control de los dos barcos casino que controla en Buenos Aires en favor de Cristóbal López, empresario local al que la prensa argentina califica como «amigo personal» del Presidente y «nuevo rico» del sector desde que Kirchner accedió a la Casa Rosada.

Según las fuentes consultadas por este periódico, el acuerdo está prácticamente cerrado y es el menos malo de los posibles para los intereses del empresario catalán. En virtud de dicho acuerdo, Lao cede 50% del capital de los dos barcos bonaerenses a López, mientras éste a su vez cede a Cirsa 50% del capital del futuro casino de Rosario, segunda ciudad del país, recientemente adjudicado a Casino Club, la empresa de López. Fuentes oficiales de Cirsa han asegurado a «El Confidencial» que «todavía no está cerrada la operación y hasta que no queden solucionados los últimos problemas no haremos declaraciones».

  • Inversión

    Esos últimos flecos tienen que ver con la inversión que ambos empresarios realizarán en el casino de Rosario, cifrada en alrededor de 150 millones de euros. «Lao quiere fijar un límite, el mínimo posible, a la parte que tiene que poner él», aseguranfuentes conocedoras de la operación. Otras fuentes aseguran que se negocia poner en marcha otro barco más, que sustituiría a uno de los dos que ya funcionan, Estrella de Fortuna y Princess, y que facturan alrededor de 60 millones de euros al año.

  • Desembarco

    Ya se ha producido también, aseguran las fuentes, el desembarco de los hombres del amigo de Kirchner en los casinos bonaerenses. El responsable de Cirsa en los barcos, Pablo Guelman, ha quedado relegado y « aislado» en un despacho. Igualmente, Lao fichó a Emilio Quesada, procedente de la filial argentina de Eulen, para presidir los destinos de Cirsa en el país andino, pero no ha podido hacer nada porque el control lo llevan los hombres de López.

    Se trata de un fuerte golpepara la empresa catalana. Los ingresos de los casinos bonaerenses suponen un tercio del total, así que la dependencia de la Argentina es máxima. Aun así, tal y como publicó este periódico, el acuerdo que está a punto de cerrarse es mejor que las previsiones iniciales, en enero, cuando se hablaba de que Cirsa vendería 100% de los barcos por 20 millones de euros.

    Finalmente no será así y Cirsa mantendrá la mitad del capital aunque no gestionará los barcos ni el casino de Rosario, tal y como están ahora mismo las negociaciones.

    Aseguran las fuentes consultadas que Lao se ha visto obligado a ceder parte de su poder en la Argentina por las presiones de Kirchner para que un negocio tan próspero como ése no quedara en manos extranjeras.

    Esa presión se ha realizado bajo la amenaza de cambiar las reglas del juego del sector. Actualmente, los impuestos de los barcos van a parar a las autoridades estatales pese a que los casinos están en Buenos Aires. Además, esa ley, negociada en 1999 con el ex presidente Carlos Menem, establece que sólo 20% de los ingresos son impuestos. Sin embargo, desde la llegada de Kirchner al poder está pendiente una nueva ley del juego, lo que otorgaba al presidente argentino un arma negociadora inmejorable sobre Cirsa. Al final, Lao pierde poder y mucho dinero, pero se quedará en la Argentina.
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