23 de abril 2008 - 00:00

Anoche me llamó Fernández

AlbertoFernández
Alberto Fernández
La noticia llegó al Congreso justo cuando los senadores estaban por comenzar una reunión. Aduciendo el enredo de una negociación con el campo que no parece tener futuro, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, canceló su presentación ante el recinto hasta el próximo miércoles. Hasta allí, un faltazo más.

Pero el diálogo telefónico no se cerró. Fernández se lamentó con uno de los senadores por el gasto horario para mantener el cauce en las charlas con los delegados del campo y, a esos avatares les sumó otras preocupaciones: confió que está convencido de la inutilidad de lograr un acuerdo con las cuatro entidades rurales. Asegura -para sorpresa de su interlocutor- tener datos precisos sobre una suerte de conspiración de los grandes productores y los pools sojeros que se alimentan de la protesta de las bases y por encima de las cabezas visibles de la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, Federación Agraria y Coninagro. Traducción: hay un acuerdo de los de más «arriba» en el campo con los de más «abajo» y ese compromiso apunta contra el gobierno. Su versión incluye datos preocupantes: los grandes productores de la multinacional Monsanto. Imposible una prueba más contundente de la conspiración, salvo -claro- por la desmentida que hizo ayer el dirigente agrario a este diario. Todo, además, en el día en que el fiscal Guillermo Marijuán empezó a investigarlo por sus telúricas declaraciones, casi montoneras, en la tribuna de Gualeguaychú.

La pelea con el campo quedaría entonces en un juego de pinzas en el que un acuerdo de financiamiento de los más grandes hacia los más chicos casi burla las negociaciones de los dirigentes con el gobierno. Así lo alumbra la teoría oficial.

Luego, Alberto Fernández, prometió entonces una pronta visita al Senado. Los radicales ya tienen preparada en el Senado una batería de preguntas y protestas por la crisis del campo. Pero, se frustraron. Miguel Pichetto les dijo: «Alberto no viene, Me voy para la jefatura». «Si no va a venir en medio de este despelote -replicó el mendocino Ernesto Sanz- va a ser mejor que tenga una buena explicación». Hubo que esperar por la explicación más de una hora.

Por fin sonó el teléfono en la oficina de Sanz: «Alberto no puede ir porque se ha trabado con la definición del acuerdo por el trigo. Dice que se compromete para el miércoles que viene», se excusó Pichetto con el radical.

Ante la protesta pasó el teléfono y fue entonces el propio jefe de Gabinete quien justificó la inasistencia.

«¡Qué decís, hace tanto tiempo!, lo atendió el jefe del bloque UCR recordándole que hacía dos años que no cruzaban palabra. Se sorprendió Sanz por el tiempo transcurrido al hacer memoria, más porque Fernández le hablara. No es esa una costumbre del kirchnerismo. Algo pasa para que cambien los hábitos.

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