Anotador en mano, Kirchner confía en triunfo "cómodo"

Política

«¿A quién le van a mentir? ¿A Kirchner o a los chacareros?» La doble pregunta se escucha, por estas horas ásperas, en Casa Rosada y se utiliza como argumento para refutar los pronósticos sobre fugas y sangrías en los bloques kirchneristas del Congreso nacional.

Esos cálculos, que pusieron en alerta al gobierno, ahora son negados: anotador en mano, los Kirchner confían en que el jueves, en Diputados, el proyecto oficial será aprobado sin modificar las retenciones móviles. Según se afirmaba ayer, sería un triunfo «cómodo».

En persona, el ex presidente; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, están abocados a la tarea minuciosa de revisar la lista de votos propios, ratificar posiciones anticipadas días atrás o, llegado el caso, rectificarlas.

En algún momento, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, también agarró el teléfono. La ronda se hizo, en general, en contacto con los diferentes gobernadores. Todo se explica: el gobierno computa como alineados a 19 mandatarios, sobre los 24 distritos.

Sólo considera rebeldes al cordobés Juan Schiaretti (PJ), al santafesino Hermes Binner (PS), a Alberto Rodríguez Saá (San Luis), a Mauricio Macri (Capital) y al ex radical K Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca). Los demás, dicen, están en sintonía con el plan oficial.

De ese club, desde el principio tres tomaron distancia: Macri y Rodríguez Saá nacieron como opositores a los Kirchner mientras Binner, zigzagueante, se movió con autonomía pero sin romper lazos -ni mucho menos mostrarse crítico- con el gobierno nacional.

Las «bajas», de acuerdo con el paneo oficial, se reducen a Schiaretti y a Brizuela. No incluyen entre los quejosos a otro líbero: el misionero Maurice Closs, radical sui géneris, que se mueve con autonomía de los propios radicales K y del vice Julio Cobos.

Como, además, algunos diputados de esas provincias responden a Kirchner y no a los mandatarios -ocurre, por caso, con Patricia Vaca Narvaja en Córdoba-, el conteo le permite al gobierno, según lo que trasmiten, esperar la votación con calma.

«Estamos muy tranquilos, pero somos prudentes», se dijo, anoche, desde Balcarce
50. La serie de disidencias que se filtró a la prensa generó incertidumbre. Luego de sondear caso por caso, se afirma que los votos están seguros aunque no se descartan imprevistos.

  • Certezas

    Aquellos malos augurios forzaron al gobierno a «peinar» la lista de diputados y consultar a los jefes territoriales, y por momentos, tantear uno por uno a los supuestos díscolos.
    Aseguran, en Casa Rosada, que muchos se comprometieron a acompañar el proyecto oficial.

    «- ¿Y los que se dice que están con Solá y su proyecto alternativo? -se preguntó a un funcionario que opera sobre los gobernadores.

    - Si Solá junta 60 diputados... Pero ni tiene esos apoyos ni él busca tenerlos. Los votos los tenemos nosotros.»

    En ese escenario, advierten que la oposición «no se articula» y que corren, además, con otra ventaja: esta vez, los críticos estarían limitados de usar el recurso de no dar quórum para evitar que se imponga la postura oficial.

    «Nosotros vamos a bajar al recinto con un proyecto que mantenga la 125 e incluya compensaciones y algunos retoques operativos. Tenemos los votos. Si ellos no dan el quórum, que después expliquen por qué no aceptaron discutir», tomó coraje el funcionario.

    Tampoco, para el dirigente de diálogo permanente con Kirchner, resulta preocupante lo anunciado por Mario Llambías, titular de CRA, que amagó con volver a los piquetes si el Congreso vota, sin retoques, el proyecto enviado por Cristina de Kirchner.

    «Si no aceptan lo que resuelve el Parlamento van a demostrar claramente que son golpistas», apuran. Ayer, sin embargo, sumaron un dato positivo: desde la Federación Agraria se anticipó que, aun disconformes, aceptarán lo votado por los diputados.
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