No faltó nadie, claro: invitaba el monje gris -se dice- de Néstor Kirchner, un simpático abogado (al menos en Santa Cruz) que le alineó la Justicia en la provincia y ahora en la Casa Rosada lo asiste como secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. La totalidad de los convocados a Parque Norte asistió con la idea de la continuidad en 2007 (más allá de diferencias internas o de protagonizar otras alas políticas en el kirchnerismo), sea con Néstor Kirchner o con su esposa Cristina.
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Pero, como el Presidente les ha manifestado a visitantes decisivos (gobernadores, por ejemplo) que él no quiere presentarse a la reelección, muchos -los que creen en esas palabras, obvio- han imaginado un perfil, aparte del femenino (la consorte). Alguien que sea de absoluta confianza, de notoria dependencia política a su conducción, del cual conozca -y se conozcan- intimidades y con quien mantenga afinidades políticas básicas.
Son pocos los hombres que pueden llenar ese casillero (Alberto Fernández podría ser uno, pero tal vez no atraviese el mejor momento, también Julio De Vido), Zanini sin duda reúne las máximas condiciones. Y si no es para ese futuro, igual tiene póliza de garantía para la permanencia en las alturas.
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