Ahora que Elisa Carrió coquetea con rechazar su plan electoral, Aníbal Ibarra, sin abandonar todavía la idea de convencer a la chaqueña, se entromete en la interna radical conciliando con Rodolfo Terragno. No abandona el frepasista su afán por incidir definitivamente en el destino de la Alianza en el próximo cuarto oscuro. Por eso el miércoles almorzó con el ex jefe de Gabinete. Cree que será el candidato de la UCR. Carrió le contestó a Ibarra por televisión (no mantienen diálogo) acerca del plan que urde con Raúl Alfonsín para reorganizar la Alianza sumando al ARI y que la diputada sea candidata a senadora de una lista de esa recomposición. «Con Alfonsín, voy hasta el cielo; pero megaacuerdo, no», dijo.
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Todavía Carrió no está lanzada a ser postulante a senadora por la Capital en la lista de la comunión con Alfredo Bravo e insiste en que tiene primero que terminar la investigación sobre lavado de dinero, aunque creen los alfonsinistas más cercanos al ex presidente que quizá después de cerrar las cajas, dejaría pasar octubre por un proyecto más ambicioso en 2003 de la mano del ex presidente. Ibarra, ante tanta indefinición, coincidió con Terragno en impulsar una lista de candidatos aliancistas con poca representación del oficialismo radical en la Capital.
El frepasista invitó para intercambiar posiciones sobre la eventual lista de candidatos que lleve la Alianza, ya que Terragno es alentado por un sector porteño para que se presente en las internas de la UCR Capital como precandidato a senador, lo que para Ibarra constituye una suerte de plan B, ante el fracaso con Carrió.
Al menos, logró de Terragno que le manifestara su agrado por esa posible postulación que, hasta ahora, en público rechaza, que anuncia entre su tropa, pero que no concreta.
Coincidencias
A pesar de las reiteradas declaraciones de Carrió sobre que no será candidata de la Alianza, el jefe de Gobierno cree que aún no está agotada la estrategia y coincidió con Terragno en dos puntos específicos sobre esa elección: uno es que si la diputada rebelde finalmente se postula por el ARI, complica a la coalición, que sufriría como agregado a una devaluación natural de votos la fuga de adhesiones propias hacia esa boleta. La otra, que, para paliar ese efecto, la boleta de candidatos de la Capital «represente a la Alianza original, la que está en la Ciudad». Ese es el punto en el que Ibarra no quiere ceder tanto al terragnismo, que se viene manifestando duramente antidelarruista, aunque también el propio jefe de la Capital expulsó a una buena porción de esa línea interna de su gobierno.
Incluso la apuesta a que Terragno sea el candidato a senador como resultado de las internas radicales previstas para agosto lo hace a Ibarra transitar un camino más irritante para el ala oficialista del radicalismo porteño, que asegura que la porción de terragnistas aliada a la tropa de Jesús Rodríguez no superaría en la compulsa casera al dellarruismo que acompaña Cambio Radical (Enrique Nosiglia).
Por esas cuestiones, Ibarra alienta que el radicalismo no encabece la lista de candidatos a diputados nacionales, lo que, de todos modos, correspondería en el reparto aliancista al Frepaso si es la UCR la que pone el primer senador. «Con Rafael Pascual no hay problema; él acepta ir segundo a diputado», se confiaron los caciques durante la comida. Terragno le agregó, además, a Ibarra su temor a que una lista con Carrió a la cabeza termine provocándoles una merma tal de votos que pudiera poner en peligro la conquista de la banca en la Cámara alta, aunque no admitió que su indefinición sobre si postularse o no tenga que ver con la idea de tener que competir con esa radical en las urnas.
El mayor problema ahora para Ibarra son, en cambio, sus propios candidatos, que se le vienen desarmando: esta semana podría renunciar a su cargo Norberto La Porta (propuesto por el frepasista como postulante a diputado nacional) para presentar lista hoy en las internas del socialismo que integrará las boletas del ARI. Además, la esposa de Carlos Chacho Alvarez, a quien Ibarra querría de candidata a senadora en segundo lugar, atraviesa un enfrentamiento partidario con el ibarrismo, lo que hizo girar la vista del jefe del Frente Grande hacia la diputada María América González, como alternativa electoral.
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