«Podría decirse que el mayor desafío que enfrenta la Argentina no es económico sino político. ¿Qué decisiones económicas son políticamente viables en un país con casi 30% de desempleo? Subir los impuestos, cortar el gasto y reducir salarios no sólo son (medidas) impopulares sino también enormemente difíciles en un país bajo un estrés económico masivo.» Esto se leyó en Washington (EE.UU.) en la pluma de Eduardo Duhalde, quien publicó una nota de opinión en el diario «The Washington Post».
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El gobierno argentino, se respondió el propio presidente, «ha hecho todo eso y más». Duhalde reconoció que la crisis tiene un origen doméstico, «hecha en la Argentina, por argentino s», y por lo tanto las soluciones también deben ser domésticas.
También sostuvo que el país «necesita ahora el apoyo del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo» para volver a entrar en el sistema financiero internacional.
• Evaluaciones
«Les pido a las agencias internacionales que evalúen nuestro programa, observen nuestras acciones, evalúen nuestros compromisos y midan nuestro desempeño. La Argentina necesita avanzar rápidamente, no basada en promesas sino en desempeños», indicó el mandatario.
«Muchos de los analistas que piden al país más austeridad inmediatamente se olvidan de que la Argentina es una democracia», se quejó Duhalde, sin mencionar a Venezuela, pero recordando que en el caso de su país se respetó la Constitución y tras la renuncia de Fernando de la Rúa en diciembre, él fue elegido por el Congreso.
Su gobierno debe consultar las decisiones con el Legislativo federal, pero también con los gobernadores y legislativos de las provincias argentinas, y eso requiere tiempo, señaló. «No es un proceso fácil -es ruidoso y a veces frustrante-, pero es un proceso democrático», explicó.
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