"Antes de mí los gremios estaban mal acostumbrados"
Patricia Bullrich tiene más información de la que divulga públicamente o más optimismo que el resto del país: le dijo a este diario que, a pesar de cualquier polvareda, el decreto de la reforma previsional no será anulado por el Congreso. Explicó su relación con los sindicalistas diciendo: "Están desconcertados porque no acostumbran a llevar adelante discusiones públicas". Anunció que antes de junio debe estar modificada la reglamentación que restringe la libertad sindical en el país (es decir, que garantizan el unicato de los caudillos gremiales en cada organización) y dijo que más allá de lo que declaren públicamente, muchos sindicalistas están entusiasmados con la desregulación de las obras sociales.
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Patricia Bullrich: Mi papel está ligado a la defensa de lo que propone el gobierno para la política laboral. En la relación con los sindicalistas no creo que haya un grado mayor o menor de acercamiento. Puede, sí, haber desconcierto en algún sector por las nuevas reglas de juego ante las que nos encontramos. El nivel de negociación es público y no subterráneo. Mi propuesta fue sacar la discusión con el sindicalismo de la clandestinidad, de tal manera que todos podamos argumentar racionalmente a favor de cuál es la mejor política, ya que esto tiene incidencia directa en la vida de los trabajadores.
P: ¿A qué negociaciones se refiere?
P.B.: Fíjese la discusión por las obras sociales. Los invitamos a participar públicamente y hasta se estableció en un decreto la convocatoria a discutir el nuevo sistema en audiencia con las autoridades. No vinieron a la cita y quisieron establecer otra instancia. Pero el gobierno quiere transparentar la relación con los sindicatos y eso es lo que tenemos que hacer.
Deuda
P.B.: Bueno, él está negociando porque se tiene que pagar la deuda que el Estado contrajo con el sistema. Esa deuda se va a pagar porque constituye una obligación. Ahora, puede haber distintas ideas sobre cómo llevar adelante la relación con el sindicalismo. Yo he hablado con el Presidente y con el jefe de Gabinete sobre este estilo que significa discutir a la luz del día con argumentos que puedan ser presentables ante la sociedad y creo que es un buen método. Es posible que desconcierte a algunos dirigentes gremiales que siguen aferrados a un discurso de generalidades que no llega a descender al análisis específico de los problemas.
P: ¿A qué se refiere?
P: ¿Quiénes van a intervenir en esa tarea?
P.B.: Van a estar las jefaturas de Gabinete, Economía y Trabajo como integrantes estables. Según cuál sea el sector habrá otros funcionarios. El ministro de Economía ya me manifestó su interés de participar personalmente, que es lo que yo también voy a hacer. Por Economía intervendrán, además, Industria, Política Tributaria, Inversiones, etcétera. Este equipo y este mecanismo se van a establecer por un decreto presidencial y comenzará a funcionar a partir de esta semana.
Reforma previsional
P.B.: Muy bien, mucho mejor que hace 15 días. Ya dejamos atrás una instancia de oposición total con la que nos encontrábamos. Las definiciones de Chacho Alvarez ayudaron mucho igual que algunas reuniones que mantuvimos con diputados. Tenemos que seguir negociando, pero hoy le puedo asegurar que el decreto no corre peligro de ser volteado en Diputados. Eso no va a suceder.
P: Usted ha formado una comisión para analizar las limitaciones que existen en la Argentina a la plena libertad sindical. ¿Por qué no nos cuenta qué es lo que pretende?
P.B.: Este es otro caso en el que los gremialistas parecen no estar atentos a la seriedad con que el gobierno se plantea ciertos problemas y busca soluciones. Hubo un acuerdo, que se cerró en Ginebra no bien asumí el cargo. Anselmo Riva, Rodolfo Daer y Daniel Funes de Rioja viajaron a la OIT y se comprometieron delante de las autoridades de la OIT a estudiar la normativa en las restricciones que pueda presentar a la plena libertad sindical. Sacamos un decreto, hicimos una comisión, y yo, entre el jueves y el viernes, me voy a reunir en Chile con el experto que va a asistir, desde la OIT, a este grupo de trabajo.
P.: ¿Qué operatividad puede tener esto? ¿Por qué no va a quedar todo desdibujado en una comisión?
P.B.: El 8 de marzo tendríamos que tener un resultado más o menos claro sobre las decisiones que hay que tomar para que la libertad sindical sea más consistente. Además, en junio es la reunión anual de la OIT, para la cual deberíamos tener todo definido. Es decir, deberíamos saber si lo que se requiere es una reforma a la Ley de Asociaciones Profesionales o bien resoluciones del Ministerio o una reglamentación de leyes anteriores.
Cambio rotundo
P.B.: Porque el ritmo de la vida sindical va a cambiar rotundamente durante este año. Si convocamos a paritarias, va a ser importante garantizar una representación sindical clara. También una representación empresarial clara: la convocatoria para que se negocien nuevos convenios colectivos va a poner en tela de juicio todo el sistema de representación sectorial en el país.
P: ¿Usted cree que habrá vocación por parte de los sindicatos o de las empresas para renegociar convenios?
P.B.: Creo que sí. Me parece que todo el mundo va a estar observando la experiencia piloto de las renegociaciones de los convenios telefónico y del caucho, que ya están convocadas. Mi pronóstico es que este año va a haber muchos convenios en discusión, además de los ultraactivos, que deben negociarse automáticamente en los próximos dos años.
P: ¿Habló con Lorenzo Miguel sobre la renegociación del convenio de la UOM?
P.B.: Sí, hablé. Y lo vi dispuesto a sentarse, pero con la salvedad de que no quiere convenios por empresa. Esta es la eterna discusión de este sector, sobre todo con los siderúrgicos. Bueno, tendrán que ponerse de acuerdo.
P: ¿Cómo está observando las dificultades que encuentra el gobierno en la desregulación del sistema de obras sociales?
P.B.: El proceso se quiso ensuciar de entrada diciendo que nadie se iba a presentar. Pero debe pensarse que la fecha del 1 de enero era de arranque del sistema y que se trata de un mecanismo complejo en un área sensible, en la que no se pueden cometer errores por el costo que tienen en materia de salud. Hay sindicalistas que, si no están contentos, por lo menos admiten que pueden obtener algún beneficio. P: ¿Quiénes?
P.B.: Cavalieri, por ejemplo, los trabajadores del campo, los de ingenios. Otros se están preparando para la nueva situación de competencia, como Gerardo Martínez, José Santamaría, Ramón Valle. Los menos permeables son los que tienen el manejo de la CGT, como Daer, West Ocampo o Barrionuevo.




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