Apartan a Lijo de causa por encubrimiento del atentado a la AMIA
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Los magistrados sostuvieron que la no "merituación" de los hechos se tradujo en la decisión del juez Lijo de abordar el caso como una "maniobra global", que consistía en "desviar la línea de investigación que involucraba a Alberto Jacinto Kanoore Edul con el objeto de beneficiarlo, para lo cual se procuró prueba espuria abonando una pista falsa e involucrando a policías bonaerenses en el atentado".
Al detallar algunas pruebas que no habrían sido consideradas en toda su dimensión los jueces aludieron a una declaración de otro ex secretario, Claudio Lifschitz, "luego corroborados por elementos objetivos, tales las escuchas telefónicas", en relación al abandono de la denominada "pista Siria".
Lifschiz dijo haberle preguntado, en presencia De Gamas, a Velasco en 1996, por qué no se profundizaba la línea investigativa vinculada con Kanoore Edul, a lo cual el primero le habría respondido: "No podemos hacer nada, en qué quilombo querés que nos metamos, si cuando lo detuvimos a Edul llamó el hermano del Presidente".
"Resulta evidente que el juez no podía afirmar sin más que los ex secretarios de Galeano desconocían la comunicación telefónica que el ya fallecido Munir Memen mantuvo con el juez de la causa del atentado, a partir de la cual se interrumpió abruptamente el seguimiento de la línea inquisitiva que vinculaba a Alberto Jacinto Kanoore Edul", sostuvieron los camaristas.
El fallo de hoy se produjo a casi un mes de la audiencia en la que Rodrigo Diego Borda, por Memoria Activa; Roberto Salum y Sabrina Namer, por la UFI AMIA; y Juan José Ribelli, en representación de un grupo de ex policías bonaerenses expusieron sus agravios en función de las impugnaciones formuladas contra el fallo de Lijo.




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