La Cámara de Diputados aprobó hoy en general y postergó el debate en particular del proyecto de ley que declara la emergencia forestal y prohíbe la tala indiscriminada de bosques nativos sin autorización previa de los gobiernos provinciales.
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La decisión de postergar el debate fue adoptada ante las diferencias que generaron en los bloques de la oposición las modificaciones planteadas por el oficialismo al proyecto impulsado por el diputado kirchnerista transversal Miguel Bonasso.
La propuesta de postergar el debate en particular fue impulsada en el recinto por la diputada del Peronismo Federal Mabel Müller, quien pidió pasar la aprobación de los artículos para la próxima sesión para estudiar mejor las modificaciones a la norma.
La iniciativa -cuya aprobación había quedado pendiente de la sesión anterior cuando la cámara pasó a un cuarto intermedio- fue aprobada esta tarde por 155 votos, 3 en contra y 15 abstenciones correspondientes al PRO.
La oposición cuestionó un planteo del oficialismo para reemplazar la figura del estudio de impacto ambiental a cargo de una universidad pública por una declaración jurada que, según dicen los ambientalistas, "facilitaría el marco jurídico para los desmontes".
También, la agrupación Greenpeace advirtió que esos cambios permitirían una "licencia para desmontar, lo cual implica la destrucción de nuestros últimos bosques nativos y el desalojo de cientos de comunidades campesinas e indígenas en todo el país" y atribuyó esas modificaciones al "lobby sojero que no quiere ningún obstáculo para ampliar indiscriminadamente sus beneficios".
Al defender la norma, en la sesión del miércoles pasado, Bonasso -titular de la comisión de Recursos Naturales de la cámara baja- había llamado la atención acerca de la urgencia de detener la caída de un árbol nativo cada segundo en la Argentina o la extinción de 4.800 hectáreas bosques por semana.
El texto prohíbe la tala de bosques nativos que sirven de hábitat a pueblos originarios, si es que éstos no prestan un consentimiento expreso por escrito.
Tampoco podrán talarse árboles pertenecientes a bosques en los cuales viven animales cuyas especies se encuentran en peligro de extinción.
El proyecto no prohíbe totalmente el derribamiento de árboles pero lo regula y establece penalidades para quienes continúen con la tala indiscriminada, en muchos casos vinculada a la obtención de áreas cultivables para la producción de soja.
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