«Hay que encontrar los elementos para superar esta situación (de pobreza) y esto se hace con inversión, no solamente con políticas sociales, aunque son fundamentales.» Así habló el Presidente en la Casa de Gobierno el día que presentó su «Programa Federal de Solidaridad Habitacional», en octubre de 2003. Esta frase resume su pensamiento y su mayor apuesta, la obra pública como generación de empleo, producción y progreso. Los índices parecen darle la razón, en el país se construye 12,8% más que hace un año y nada hace predecir que este proceso se detenga.
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La obra pública de emprendimientos, en general, pequeños trae dispersión en oportunidades de trabajo y está al alcance de pequeñas y medianas empresas constructoras. En contra tiene: a) No convoca financiamiento externo aunque ahora quiere sumar emprendimientos de iniciativa privada. b) Es poco paliativo al desempleo que en la Argentina es alto, casi tres millones de personas en edad de trabajar. c) La obra pequeña en magnitud trae bienestares en regiones, e igual en desempleo. Cuando no hay gasto cooperativo vecinal no crea ejemplo que extienda a otros. Informate más
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