La Casa Rosada espera que la «basura» se barra para el lado de Venezuela. Recientes -y frustrados- aliados de Hugo Chávez en la fallida operación para liberar a tres rehenes en manos de las FARC, ahora los Kirchner dispusieron una incierta tregua política y mediática con Washington por el caso del maletero venezolano Guido Antonini Wilson.
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La tregua, al menos verbal, entre los Kirchner y Washington comenzó durante la excursión del ex presidente a Colombia. Allí el esposo de la ex primera dama evitó volver a mencionar la supuesta «operación basura» de Estados Unidos contra su gobierno y también eludió críticas antiestadounidenses a la hora de convertirse en portavoz del fracaso de la misión humanitaria, diferenciándose así de Chávez.
El matrimonio presidencial confía en que en el juicio oral que arrancará en la Corte Federal de Miami a mediados de mes la Justicia estadounidense apunte su investigación al supuesto accionar irregular de agentes encubiertos venezolanos en su territorio y no aborde el envío de fondos no declarados para la campaña de Cristina de Kirchner.
Confianza
Ante la apertura de la etapa de ofrecimiento de pruebas, previa al inicio del juicio oral, el gobierno confía en que el famoso video donde Antonini sería presionado para ocultar el destino de su maleta con 800 mil dólares para financiar la campaña de Cristina de Kirchner se convierta apenas en una anécdota mediáticade un par de días que no complique judicialmente a la Casa Rosada.
La jueza Andrea Simoton le dio tiempo al fiscal Thomas Mulvihill hasta el jueves de la semana que viene para que les entregue a los abogados defensores todas las pruebas, incluyendo el supuesto video de Antonini. Pero como ese asunto es investigado en la Argentina por la jueza en lo penal económico Marta Novatti, quien ya amplió dos veces el pedido de extradición del valijero venezolano acusado de contrabando y lavado de dinero, en la Casa Rosada apuestan a que la Justicia estadounidense no profundice esa línea de investigación y circunscriba el caso a una guerra de espías entre Caracas y Washington.
Además, el lunes 7 de enero habrá una audiencia en la que el supuesto agente secreto de Venezuela, Moisés Maiónica, deberá declarar ante la Corte Federal de Miami. Será un mero trámite: el socio de Antonini se declarará inocente, pero al igual que a Franklin Durán, Carlos Kauffmann y el uruguayo Rodolfo Wanseele Pacielli se le denegará la libertad bajo fianza.
Esta semana llegará, proveniente de la Cancillería argentina, un nuevo pedido de extradición de Antonini al Departamento de Estado estadounidense -ver nota aparte-. Es apenas una formalidad que cumple la Argentina para simular interés en el «prófugo» a quien el gobierno le dio libertad de movimiento, ingreso y salida de las fronteras, durante 72 horas desde el momento en el que aterrizó en el Aeroparque metropolitano a bordo de un vuelo de la estatal ENARSA.
Desde el kirchnerismo confían en que la causa que se tramita en Miami apenas roce al gobierno y que más allá del show mediático no traiga consecuencias jurídicas para la Casa Rosada que impulsa su propia investigación local paralizada por la feria judicial de enero y la ausencia de Antonini.
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