5 de marzo 2003 - 00:00

Ardid secreto busca ganar más tiempo y comprometer a Menem

La presentación por sorpresa del gobierno ante la Corte Suprema de Justicia respondió a un plan que no se improvisó y tiene un objetivo tan simple que cuesta hacerlo creíble: ganar tiempo y, que la cuestión la herede la próxima administración. Piensan en suma, trasladarle el costo político a Carlos Menem, (ese es su criterio a pesar de las encuestas que difunden) y que Nito Artaza mantenga la protesta ante Tribunales y no la mude a Olivos. Como fue una operación secreta, una artimaña, ayer la furia embargaba a los jueces de la Corte, quienes se enteraron de la presentación oficial, antes de la hora del desayuno. No todos, claro, participan de ese clima.

Como la presentación instaura el bono compulsivo -alentado por Mario Blejer y Aldo Pignanelli, lo que en su momento les costó la cabeza como presidentes del Banco Central- se ha intentado ocultar los detalles del armado, sabiendo quizá que se trata de un misil que se le puede volver en contra al gobierno, si hoy por ejemplo, la Corte confirma hoy el fallo dolarizador.

En el festejo chico que se hizo ayer en Casa Rosada eran varios quienes se atribuían la paternidad de la idea, el ministro de Justicia Juan José Alvarez; el secretario Legal y Técnico, Antonio Arcuri; el propio Roberto Lavagna, el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen: a los dos, por los menos el propio Eduardo Duhalde les dio luz verde al plan la madrugada de anteayer, cuando los abogados del Banco Nación le mostraron al ministro el último borrador del escrito explosivo que frustró el acuerdo de la Corte. La base del documento es la siguiente:

1) En lo jurídico se impone un bono obligatorio, medida que evoca el plan BONEX de enero del '90. Ayer, en el escrito de los abogados del Banco Nación se dice que la deuda queda pagada con los BODEN 2012 y que no hay más nada que discutir. El argumento ante la Corte es que cuando se votó el fallo Smith (en 2002) que declaró inconstitucional el «corralito», no había bonos, argumento usado por el cuerpo para apartarse de la doctrina contraria del caso Peralta (en 1991) que legalizó el BONEX de la era Menem. Ahora también hay bonos, argumenta el gobierno, a través del Banco Nación.

En realidad la idea del bono compulsivo la alentó también la Corte en todas las conversaciones que tuvo con el gobierno. Tras el fallo Smith, dijeron, que no había otro camino que declarar inconstitucional la pesificación de los depósitos acorralados. Por eso, siempre la Corte, comedió lo que el gobierno hace, necesitaba tiempo. Duhalde ha dejado pasar un año sin hacer nada porque tampoco encontró un ardid para sacarse de encima el reproche de los ahorristas que protestan y piden dólares.

2) En lo técnico, la movida de ayer forzó a varios pases financieros. El depósito que hizo el Nación en favor de la provincia de San Luis se hizo en BODEN 2012, título que el Nación no tiene. Tenía sí títulos BODEN 2007, recibidos del Ministerio de Economía en compensación por la pesificación original de las deudas de $ 1 a $ 1,40 por cada dólar. Era otro banco el que tenía BODEN 2012, el Provincia, sobre cuyas autoridades actuaron desde La Plata y desde Olivos para que hiciera el arbitraje y recibiera -no se sabe con qué costo- los 2007 y entregase a cambio los BODEN 2012 que presentó el Nación ayer en devolución del depósito de San Luis. En esta movida el gobierno actuó contra reloj: recién en la noche del lunes el presidente del Nación, Horacio Pericoli pudo tranquilizarlo a Lavagna y a J.J. Alvarez: «ya está la plata», dijo. Con esos papeles, el gobierno considera que debe cerrarse el expediente.

3) Por si la causa sigue, el Ministerio de Justicia de Juanjo Alvarez preparó la recusación de los dos jueces. A Eduardo Moliné O'Connor le reprochó haber adelantado su opinión por los diarios. Con razón este magistrado en el acuerdo de ayer mocionó por el rechazo «in limine» (sin otro trámite) de esa recusación: se siente víctima de un montaje hecho sobre la base de una noticia periodística lograda por un medio
(Ambito Financiero) en el ejercicio del derecho a la libre expresión. ¿Por qué culparme a mí de lo que publican los diarios sin mi autorización? es el argumento que repetirá cuando hoy la Corte reabra el cuarto intermedio. La recusación de Carlos Fayt es más ortodoxa; tiene, lo admitió él, un depósito acorralado en el Banco Nación, algo que motivó su excusación en la causa Beratz. Hasta ahora nadie lo había recusado en el caso San Luis. No prosperará esto último.

4) El trámite de estas dos recusaciones es la clave del plan del gobierno porque le da lo que quiere: tiempo, para que la decisión de la Corte avance sobre los tiempos electorales y este cuerpo resuelva nuevas postergaciones buscando que su decisión no se confunda con las banderas de la campaña electoral. Esto es lo quiere Duhalde y por eso alienta en todas sus negociaciones hacia adentro y hacia afuera la leyenda de que la dolarización de lo depósitos acorralados que quiere la Corte es la misma dolarización que defendía antes Carlos Menem. Esta hipótesis la empujó siempre Lavagna para embarrar las cancha en la pelea de la Corte y también la negociación con el FMI. La mano de Menem fue un argumento eficaz cada vez que el ministro necesitó volcar la voluntad del Presidente para demorar le firma del acuerdo o, en el caso del Banco Central, para desplazar a Blejer primero y después a Pignanelli. Cuando se le habían terminado todos los argumentos los acusó en público y en privado de menemismo, usando infidencias por ejemplo de almuerzos con Pedro Pou o la ex diputada Ana María Mosso.

5) Este ingrediente político de acusar a los miembros de la Corte que están a favor de la dolarización de responder a las órdenes de un Menem en campaña lo pudo reforzar esta semana el propio Lavagna. Fue gracias a la frase que dijo el ex presidente en un acto de que devolvería depósitos en su moneda original, lo mismo que había dicho Duhalde al asumir. Una falacia en el uso de la misma palabra («dolarización») que el gobierno utiliza en su favor al amparo del fragor de la campaña, que le hace decir al candidato lo que no le convendría decir. Para reforzarlo, el plan del gobierno tiene una pata sindical: el gremio de los bancarios apareció ayer en la Casa de Gobierno con Juan José Zanola para actuar la letra del escrito presentado por el gobierno. Allí se dice que si el Banco Nación paga ese depósito de San Luis, ahora y en dólares, la entidad puede quebrar. Imposible, gritó Zanola ante Duhalde, Alfredo Atanasof y Juan José Alvarez en el despacho del Presidente. Salió a los medios amenazando con una huelga del gremio bancario en defensa del Nación; por lo menos un estado de alerta, como para que los bancarios se sumen hoy a los ahorristas de Artaza en la algarada a que han convocado a las 10 en Tribunales. Para asegurar la transparencia de las decisiones del tribunal, esas barras prometen una serenata permanente que puede terminar en una gresca porque los ahorristas claman por la dolarización y los gremialistas vienen al son de la pesificación.

6) Queda pendiente el indignado malestar de los miembros de la Corte Suprema -también de los que negociaron por ellos-, quienes aceptaron todas las dilaciones requeridas desde noviembre por el dúo Duhalde-Lavagna y ayer fueron sorprendidos por un artilugio que no estaba en los códigos. Se creen caballeros tratando con otros pares cuando, en verdad, casi todos los participantes son abogados. Y con eso está todo dicho.

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