Argentina aceptó a ENCE en el Uruguay

Política

• Se instalará papelera en Punta Pereyra, a 65 kilómetros de la desembocadura del río uruguay. • Gobierno dice tener pruebas de que planta no contaminará aquí.

El gobierno argentino aprobó públicamente ayer, mediante un curioso trámite, el nuevo destino para la instalación de la planta de celulosa de la española ENCE. Será sobre el Río de la Plata, en Punta Pereira, cerca de la ciudad de Colonia y, en palabras de Alberto Fernández, no tendrá niveles de contaminación peligrosos para la Argentina. Soluciona así el gobierno uno de los dos temas en conflicto por las papeleras, aunque sea, por lejos, el menos complicado. Deja ahora a Uruguay la cuestión Botnia; un gesto de los finlandeses es lo que se pide, aunque se sepa que es casi imposible.

El arreglo que involucró a todas las partes, incluso con intervención de la corona española, implica sacar a ENCE de la violación al Tratado del Río Uruguay, centro de la estrategia del gobierno y convertir su instalación en una cuestión meramente doméstica más alejada de aguas argentinas.

Pero para cerrar el acuerdo con ENCE, una empresa que apareció ayer más que amiga del país, el gobierno hizo peligrosas concesiones para el lenguaje de la diplomacia. Algunas de ellas pueden traer un dolor de cabeza cuando el juicio en el tribunal de La Haya entre en alguna fase de definición.

Por ejemplo, que el jefe de Gabinete hablara de «impacto ambiental mínimo» de la planta de ENCE, cuando los argumentos ambientalistas marcaron el conflicto desde el inicio. Hace meses, cuando el acercamiento entre los españoles y la Casa Rosada no era tan conocido, hubiera sido imposible escuchar una frase como ésta: «El gobierno quiere expresar su gratitud a la empresa ENCE y, especialmente,al rey Juan Carlosque nos escuchó», según dijo Alberto Fernández.

Pero ninguna de las afirmaciones del jefe de Gabinete será tan escuchada por los ambientalistas en Gualeguaychú como su análisis sobre el impacto ambiental de la planta: «El estudio que ha hecho la empresamuestra que el impacto está muy por debajo de lo que exige la legislación uruguaya».

Nadie preguntó en ese momento por qué es diferente la postura argentina frente al caso Botnia, cuando los informes ambientales de esa empresa y del Banco Mundial dicen lo mismo. El cambio de ubicación a un lugar más alejado de la costa argentina, entonces, aparece como la real diferencia entre ambos casos.

  • Injerencia

    No llamó la atención que el traslado de la procesadora de celulosa se anunciara con más pompa en Buenos Aires que en Montevideo. De hecho, el gobierno argentino no debería tener injerencia legal en una cuestión que, de no ser por la protesta de los ambientalistas de Gualeguaychú, sería hoy sólo un asunto interno uruguayo.

    Pero la realidad indica que no es así. Juan Luis Arregui, consejero delegado de ENCE, le confirmó primero a Tabaré Vázquez -la noticia de la relocalización y el departamento de Colonia como nuevo destino se conoce desde hace semanasque la operación estaba cerrada. Luego viajó a Buenos Aires para la puesta en escena en la Casa Rosada. Invirtió así la secuencia que le produjo un enfrentamiento con el presidente uruguayo cuando ENCE decidió marchar de Fray Bentos y dejar ese lugar para el protagonismo de Botnia. En ese momento, la negociación para descomprimir la crisis -por lo menos, con la española-había pasado por conversaciones de Arregui con el jefe de Gabinete -a quien conoce desde hace mucho, cuando el español se interesó en inversiones en la Argentina duranteel paso de Domingo Cavallo por el Ministerio de Economía-, la intervención de José Luis Rodríguez Zapatero y, según el agradecimiento de ayer del jefe de Gabinete, también del rey Juan Carlos.

    En esa conferencia en la Casa de Gobierno, después de haber pasado por el clásico rito de encontrarse el invitado con Néstor Kirchner apenas un momento en el despacho de Alberto Fernández, todos fueron elogios. Arregui comenzó explicando: «Hicimos un esfuerzo, pero que no nos ha costado. La Argentina es mi segundo país.
    Tengo un nieto argentino y una nuera argentina. En nuestra familia esto se festejará con champagne esta Navidad. Acabo de hablar con mi consuegra y le dije que prendiera una vela, que hoy solucionábamos este tema».
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