Argentina-Uruguay el 8 de junio cita en La Haya
El tribunal de La Haya puso fecha: entre el 8 y el 9 de junio escuchará las posiciones de la Argentina y de Uruguay sobre el conflicto de las papeleras. Luego, la Corte decidirá si pide o no suspender las obras. Para el gobierno, se trata de la mayor apuesta para superar el conflicto, ya que, de no aceptarse este pedido, probablemente no se podrá impedir que las plantas se levanten y comiencen a producir. Por esto, Kirchner, desde Viena, sigue de cerca los argumentos que preparan los funcionarios que defenderán la posición local.
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La Corte Internacional de
La Haya comunicó ayer a
las partes que el 8 de junio
deberán explicar ante el
tribunal sus respectivas
posiciones.
El caso que deberá resolverse es el pedido argentino de una medida cautelar para una suspensión inmediata de las obras de Fray Bentos, hasta que el trabajo de la comisión que el tribunal deberá formar para estudiar la posible contaminación de Botnia y ENCE realice su trabajo. El argumento del gobierno de Néstor Kirchner para este reclamo urgente es que no hay seguridad sobre el tema, ante la falta de información de las dos empresas. La réplica uruguaya se basa en que la construcción de las plantas, por sí misma, no provoca contaminación de ningún tipo, y que en todo caso, será a partir de los resultados de la investigación, y cuando las fábricas de pasta celulosa estén trabajando, que se podría reclamar una suspensión momentánea de la producción.
Sobre el posible fallo de la Corte, se menciona en los dos países que no hay jurisprudencia en las anteriores decisiones del tribunal que permita prever alguna orientación. Sólo hay resoluciones de medidas cautelares relacionadas con pedidos de pena de muerte o amenaza de matanzas como los sucesos de la década pasada en Sarajevo. Sin embargo, la Argentina confía en uno de los puntos de su argumentación presentada el 4 de mayo, donde se explica que las cuestiones ambientales están relacionadas con los derechos humanos y forman parte de los «nuevos temas» que debe comenzar a resolver el tribunal.
La Corte fue creada hace 60 años y, con asientoen La Haya, juzga los diferendos entre estados. Si bien sus decisiones son definitivas y sin apelación, la Corte no dispone de ningún medio para hacerlas aplicar. El llamado de la Corte Internacional llega poco después de que la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial difundiera un plan de acción que pide a las empresas otorgar más información del impacto ambiental que tendrían las plantas.




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